En los adultos, padecer de hemorroides es algo bastante frecuente. De acuerdo con las observaciones médicas llevadas por Mayo Clinic, se pueden presentar en 3 de cada 4 personas con regularidad. De manera resumida, las hemorroides son las venas que se hinchan en la zona del ano y en la parte inferior del recto. Esta hinchazón se produce por un aumento en la presión sanguínea y pueden aparecer tanto en el interior del recto (hemorroides internas), como debajo de la piel alrededor del ano (hemorroides externas).

En algunos casos, sus síntomas son leves y producen poca o ninguna molestia, pero otras veces se pueden complicar. La señal más común para detectar la presencia de hemorroides es el sangrado, aunque este puede ser un síntoma de alguna otra enfermedad. Generalmente, son causadas por hacer grandes esfuerzos para evacuar nuestros intestinos o por pasar mucho tiempo sentados en el baño. Sin embargo, es difícil determinar su origen específico en la mayoría de los casos.

Existen varios tratamientos que, lógicamente, responden al tipo de hemorroide y a la gravedad de los síntomas, pasando desde remedios caseros, hasta procedimientos quirúrgicos que pueden aliviar el dolor en poco tiempo. Pero antes de hablar sobre estas opciones, vamos a ampliar un poco más la información sobre estas molestas venas.

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Tipos de hemorroides y sus síntomas

Como ya explicamos, las hemorroides o “almorranas” son inflamaciones de las venas que se encuentran en el ano y en el recto, similares a las várices. Existen dos tipos:

  • Las hemorroides internas: Se localizan en el interior del recto y, usualmente, no generan demasiadas molestias. Sin embargo, una irritación constante puede hacer que sangren o, en casos extremos, hacer que salgan a través de la abertura anal. Estas son llamas “hemorroides prolapsadas” o “sobresalientes”.
  • Las hemorroides externas: Se presentan debajo de la piel que rodea el ano. Al igual que las internas, pueden picar y sangrar cuando se irritan. Adicionalmente, se les conoce como “hemorroides trombosadas” cuando se les forma un coágulo (trombo) de sangre. Estas suelen ser las más dolorosas y producen un bulto duro cerca del ano.

Por lo general, los síntomas de las hemorroides dependen de su ubicación. Estos pueden comprender:

  • Sangrado que no produce dolor al evacuar los intestinos. Este puede observarse como pequeñas manchas de sangre de color rojo brillante en el papel higiénico o en el inodoro.
  • Picazón o irritación en la zona del ano.
  • Dolor o molestias.
  • Inflamación alrededor del ano.
  • Un bulto cerca del ano, que puede ser sensible o causar dolor, producto de una hemorroide trombosada.

El doctor Javier Martínez Alegre, coordinador de la Unidad de Coloproctología del Hospital Infanta Sofía, en Madrid, revela que algunos de estos síntomas se pueden agravar a partir de la irritación provocada por la consistencia de las heces o por la reacción química de “… sustancias como cafeína, teína, especias, alcohol o heces líquidas ácidas, entre otros”.

Causas y factores de riesgo

Las venas de la zona rectal y anal tienden a hincharse por un aumento en la presión sanguínea. Esto puede ser causado por:

  • Tensión durante la evacuación intestinal
  • Permanecer sentado por largos períodos de tiempo en el baño
  • Diarrea crónica o estreñimiento
  • Obesidad
  • Embarazo
  • Relaciones sexuales anales
  • Dieta baja en fibras

Tanto el embarazo como la edad avanzada son dos factores de riesgo para el desarrollo de hemorroides. En el primero, el peso del bebé puede ejercer una gran presión sobre la zona anal, mientras que en el caso de la vejez, los tejidos que soportan las venas se debilitan y se van estrechando.

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Diagnóstico

Según Cristina Martín García, redactora de la sección CuídatePlus del diario Marca, detectar un sangrado es la principal manera de diagnosticar una hemorroide. Aun cuando este es el signo más notorio, no siempre se puede asumir que la sangre proviene de hemorroides. Esta también puede ser un síntoma de otras afecciones, como problemas en el tubo digestivo, cáncer colorrectal o cáncer anal, entre otras.

Es muy importante consultar con los médicos en el momento en el que se detecta el sangrado. Usualmente, los doctores recurren a dos tipos de pruebas para diagnosticar este padecimiento: un examen digital, en el que se palpan las paredes del ano; o un examen visual, a través aparatos como anoscopios, rectoscopios o sigmoidoscopios. Si se sospecha de otra afección, es probable que los doctores recomienden una colonoscopia.

Remedios para aliviar las hemorroides

Como ya adelantamos, existe una gran variedad de tratamientos que se ajustan a cada tipo de hemorroide y a su gravedad. Cuando son leves, como las internas o externas sin complicaciones, basta con tomar ciertas medidas y remedios caseros para aliviar rápidamente los síntomas. En el artículo de Cristina Martín, el doctor Martínez Alegre, habla de las maneras más efectivas para lidiar con las hemorroides comunes:

  • Evitar el estreñimiento. “El estreñimiento provoca un sobreesfuerzo en las deposiciones y puede incrementar el dolor”, señala Martínez. Para lograr esto, sugiere llevar una dieta rica en fibra y líquidos abundantes.
  • Emplear de forma moderada los laxantes, si son necesarios. Lo ideal es no usarlos, a menos que hayan sido recomendados por un médico.
  • Realizar baños de asiento con agua templada y jabón. Consisten en sumergir la zona del ano en agua tibia, no demasiado caliente, durante 10-15 minutos, 3 o 4 veces al día. Con ello se calma el dolor.
  • Limpiar regularmente la zona anal, bien con una esponja o con toallas húmedas.
  • Hacer ejercicio físico frecuentemente.
  • Evitar el exceso de tiempo para realizar la deposición.
  • Reducir el consumo de café, el exceso de sal, las especias, los ácidos, el chocolate, los picantes y el alcohol.
  • No rascar las hemorroides sin importar cuánto piquen. La fricción hace que se irriten más.
  • Aplicar hielo si se hinchan.
  • Adicionalmente se pueden complementar los tratamientos con cremas y pomadas. Estas solo deben ser usadas bajo supervisión médica, en especial las que contienen corticoides, porque su uso prolongado puede causar dermatitis local.

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Tratamientos no invasivos y procedimientos quirúrgicos

Ahora, con los casos extremos puede ser necesario drenar la sangre a través de un corte en la vena (trombectomía), hacer una ligadura con bandas elásticas, inyectar una solución química o coagular la sangre con rayos infrarrojos. Los más extremos requieren de procedimientos quirúrgicos como la eliminación o el engrapamiento de las hemorroides. Para tener una idea clara sobre los procedimientos invasivos y no invasivos, para tratar las hemorroides complicadas, recomendamos ir al artículo de Mayo Clinic sobre el tratamiento de las hemorroides.

Con información de:

mayoclinic.org

cuidateplus.marca.com

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