El término “tiroiditis” es utilizado de manera general para referirse a una inflamación de la tiroides, la glándula endocrina que regula nuestro metabolismo. Las tiroiditis pueden tener causas muy variadas y se caracterizan por diferentes grados de dolor en la zona del cuello, producto de la hinchazón de esta glándula y la afectación de otras estructuras a su alrededor. De acuerdo con el curso de la afección, se clasifican en tres grupos: tiroiditis crónicas, tiroiditis subagudas y agudas.

En esta oportunidad hablaremos de las subagudas y sobre qué se puede hacer para tratarlas. Afortunadamente, estas son enfermedades poco comunes y suelen remediarse con el uso de ciertos medicamentos, pero los tratamientos varían según el tipo de tiroiditis que se padezca. A medida que se desarrollan, pueden alterar la forma en la que la glándula tiroides segrega sus hormonas, lo que provoca síntomas tanto de hipertiroidismo como de tiroides hipoactiva.

Partiendo de la información compartida por el portal MedlinePlus, haremos un recorrido por las causas, los síntomas y las posibles complicaciones de la tiroiditis subaguda, así como los tratamientos más eficaces para aliviar esta inflamación.

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Los tipos de tiroiditis y sus causas

Como ya adelantamos, la glándula tiroides está ubicada en el cuello, justo por encima de la tráquea. Esta regula el metabolismo del cuerpo y nuestra sensibilidad a distintas hormonas. Cuando se inflama por cualquier razón se produce una tiroiditis.

Según su etiología, el origen de la afección, se dividen en tres grupos:

  • Tiroiditis de curso crónico. Dentro de esta clasificación destacan la tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune provocada por la presencia de anticuerpos antitiroideos que inflaman la glándula; y la tiroiditis de Riedel, una afección muy rara que se caracteriza por la infiltración del tejido fibroso de la glándula en estructuras adyacentes, provocando una obstrucción  de las vías respiratorias y digestivas. Sus causas se desconocen.
  • Las tiroiditis agudas. Estas se caracterizan por ser una inflamación aguda de la glándula tiroidea y son desencadenadas por el contacto con bacterias, un virus y sustancias tóxicas o por sufrir alergias, traumas o radiación, bien sea accidental o por radioterapia. Son poco comunes y la mayoría de las veces pasan inadvertidas.
  • Tiroiditis subaguda. Son reacciones inmunitarias de la glándula tiroides que se pueden presentar después de una infección de las vías respiratorias superiores. Al igual que las anteriores, son poco comunes y generalmente resultan de esa infección viral. Al menos este es el caso de la tiroiditis granulomatosa subaguda, también llamada De Quervain. A esta la acompaña la tiroiditis silente o indolora, cuya única diferencia con la anterior es que esta no provoca casi ninguna molestia en la glándula, a pesar de que genera un cuadro clínico similar.

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Síntomas de las tiroiditis subagudas y sus complicaciones

Tanto la tiroiditis De Quervain como la “silente” se presentan con mayor frecuencia en mujeres de mediana edad y pueden duran por semanas o incluso meses. La manifestación más obvia de la tiroiditis subaguda es el dolor en el cuello, causado por la hinchazón de la glándula. Algunas veces, el dolor puede extenderse hacia la mandíbula o a los oídos. Otros síntomas comunes son:

  • Sensibilidad al ejercer presión suave en la glándula tiroides.
  • Dificultad para deglutir, es decir, tragar los alimentos.
  • Ronquera.
  • Fatiga, sensación de debilidad.
  • Fiebre.

La glándula tiroides inflamada puede liberar demasiada hormona tiroidea, causando síntomas de hipertiroidismo como:

  • Movimientos intestinales más frecuentes.
  • Pérdida del cabello.
  • Intolerancia al calor.
  • Períodos menstruales irregulares o escasos.
  • Cambios del estado de ánimo.
  • Nerviosismo y temblores, espacialmente en las manos.
  • Palpitaciones.
  • Sudoración.
  • Pérdida de peso, pero con aumento de apetito.

Al contrario, cuando la glándula empieza a sanar libera muy pocas hormonas, lo que puede causar síntomas de una tiroides hipoactiva, como:

  • Intolerancia al frío.
  • Estreñimiento.
  • Fatiga.
  • Períodos menstruales irregulares.
  • Pérdida de peso.
  • Piel seca.
  • Cambios de humor.

La función de la glándula a menudo vuelve a la normalidad después de unos meses, pero es necesario mantener un tratamiento durante ese tiempo. En casos graves, la tiroiditis subaguda puede ocasionar hipotiroidismo permanente.

Prevención para las tiroiditis subagudas

Como suelen ser causadas por infecciones en las vías respiratorias, las vacunas contra la gripe y otros virus pueden ser de gran ayuda a la hora de prevenir cualquiera de las tiroiditis subagudas. Sin embargo, se puede dar el caso en el que sus causas no son evitables.

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Diagnósticos y tratamientos

Para diagnosticar cualquiera de estos dos padecimientos, los doctores pueden recomendar varios exámenes de laboratorio como:

  • Nivel de la hormona estimulante de tiroides (TSH).
  • Nivel de T4 (hormona tiroides, tiroxina).
  • Captación de yodo radiactivo.
  • Nivel de tiroglobulina.
  • Tasa de sedimentación eritrocítica (TSE).

En algunos casos, se puede hacer una biopsia de tiroides.

Ahora, los tratamientos están enfocados principalmente en reducir el malestar y la inflamación, tratando de atacar directamente al dolor en la zona del cuello. Lógicamente, si se presenta hipertiroidismo también debe ser tratado adecuadamente. Usualmente los doctores recomiendan medicamentos antiinflamatorios, como el ácido acetilsalicílico o el ibuprofeno, para controlar los casos leves.

Los casos más graves pueden requerir un tratamiento temporal con esteroides, como prednisona, por ejemplo, para controlar la inflamación. Los síntomas de hipertiroidismo se tratan con un tipo de medicamentos conocidos como betabloqueantes.

El artículo de MedlinePlus termina señalando que si la tiroides se vuelve hipoactiva durante la fase de recuperación también se necesitarán hormonas tiroideas de reemplazo.

Con información de:

medlineplus.gov

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