zona de confort
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Arriésgate y sal de tu zona de confort porque seguramente te hará más fuerte como persona. Solo tienes que superar la ansiedad inicial y ponerte firme ante el miedo. Cuando te decidas y arranques te darás cuenta que no era para tanto. Créeme que sentir inseguridad es algo natural, pero lo que debes evitar es la parálisis que provoca el temor porque este no te dejará desarrollar tu verdadero potencial. Reconoce el temor, pero adopta una mentalidad positiva al respecto y permítete caer de vez en cuando, asumiéndolo solo como una parte esencial del crecimiento emocional. Si sales de la zona de confort y gozas del aprendizaje, con el tiempo mirarás atrás y te sentirás orgulloso de ti mismo, que te lo digo yo… ¿Merece la pena dar un pasito al frente y luchar por tus sueños? ¡Claro que si!

Les cuento que, de un buen tiempo a esta parte, me reto diariamente a salir de mi área de comodidad, comenzando por las pequeñas cosas. Por ejemplo, me reto a hacer siempre lo primero que más me desagrada, por lo cual comienzo el día haciendo las llamadas más pesadas y resolviendo lo que menos me gusta o más disgusta de hecho, contesto los mensajes más incomodos. Llego a casa, e igualmente lo primero que hago es lo que menos me gusta y así en todo, en resumen, evito a toda costa no postergar, con lo cual evito llevar a cuestas cargas pesadas en lo emocional o lo que es lo mismo, trato de no llenarme de “pensamientos rumiantes”. Rumiar es super toxico para el espíritu y los pendientes incomodos me llenan de ansiedad.

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Arriesgarse nos aparta del aburrimiento…

Salir de la zona de seguridad estimulará tu creatividad ya que seguramente conocerás nuevas posibilidades al romper con lo que es rutinario. Además, te permitirá ganar o fortalecer tu autoestima, porque ponerte a prueba te llevará a comprobar que dominas ciertas habilidades que te van a permitir salir airoso de situaciones que pueden parecer complicadas de entrada. Si te sientes capaz o eficiente experimentarás menos estrés, ansiedad y percepción de amenaza ante esas situaciones nuevas que se seguirán presentando, porque lo único constante en la vida es el cambio.

Cuando somos niños o adolescentes sentimos menos temor, nos arriesgamos a todo por la inmadurez, pero en la medida que crecemos, también aumenta nuestro miedo en general pero por sobre todo al fracaso.

Salir de la zona de confort permite tener nuevas experiencias y conocer gente nueva. Esto sin duda también abre posibilidades y te hará encontrarte muchas oportunidades para tu desarrollo personal o profesional.

El “lanzarte a la vida” a lo “nuevo” te va a permitir tener una existencia más placentera y, entre otras cosas, será más común para ti vivir experiencias estimulantes por lo desconocidas. Entonces, desafíate y rinde al máximo; piensa en lo que ha sido tu estilo de hacer las cosas y actúa en el sentido opuesto o, sencillamente, busca modificar tus paradigmas; anticipándote a todas las excusas que te vas a poner para poder saltarlas y superarlas.

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¿Qué sucede cuando no arriesgamos?

Muchos ante el miedo a la frustración, y para evitar el estrés relacionado al desafío, optan por metas que requieren un mínimo esfuerzo, o pocas transformaciones en su vida, que son simples y rápidas de alcanzar. Transcurrido un corto tiempo, dejan de hacerles ilusión y por tanto desaparece también la alegría que sintieron, es decir, comienza el aburrimiento.

Si no te arriesgas te expones a una gran variedad de emociones negativas, como la tristeza, la apatía y la frustración, porque si bien no sueles correr peligro por mantenerte cómodo o apoltronado, tampoco ganas nada, perdiendo los refuerzos positivos que suelen hacernos experimentar los logros.

En consecuencia, la autoestima tiende a disminuir con el paso del tiempo y por los días llenos de monotonía. La limitación personal llega a expresarse como una sensación de estancamiento.

La falta de dinamismo en la cotidianidad hace que el individuo vea mermar sus habilidades personales, ya que al no tener que enfrentarse a retos, no tiene que decidir nada y no podrá calibrar su capacidad para resolver problemas.

Ahora bien, mientras la persona no crece su entorno puede que sí lo haga, y van a comenzar a surgir las comparaciones y los conflictos, sea con sus hermanos, amigos o pareja. Este hecho en algunos casos puede conducir al aislamiento o a los conflictos interpersonales.

Otro factor común que ya había mencionado, es el aburrimiento porque aunque el afectado por la “comodidad” experimentan la necesidad de cambios en su vida, no saben qué hacer para producirlos.

Espero desde ya te deshagas de vértigo y comiences a tomar amor por las alturas, pues las vistas seguramente serán maravillosas.

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