Alimentarse balanceadamente y hacer ejercicios con regularidad, controlando cuidadosamente el consumo de grasas, sodio y azúcar, es una de las mejores maneras de cuidar de nosotros mismos.

Ahora bien, les resulta muy complicado no sucumbir ante el dulce y los alimentos y bebidas procesadas que contienen azúcar, muchas veces, camuflada.

¿Será eso la causa de su sobrepeso, caries, hipertensión e incluso, de su prediabetes? ¿Ham revisado solo o de la mano de un nutricionista si comen mucho azúcar?,

Hay azúcar por doquier: en las galletas, panes, pasteles, donas, la miel, en las frutas y sus jugos, salsas, cereales, bebidas deportivas, repostería, helados, conservas en almíbar, salsas, condimentos procesados, jarabes y en los medicamentos.

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El azúcar: ¡Un problema!

Lo es y mucho, porque inicialmente quita el hambre, después nos desanima, nos hace irritables y el posterior bajón de azúcar en sangre, conduce a experimentar mareos y un hambre tenaz que nos llevar a sentir más ansiedad de comer dulce o alimentos poco nutritivos.

Por otra parte, el comer dulce nos carga de un tipo de energía que almacenaremos pero que no se oxida o quema, razón por la cual hay tantos gorditos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no consumir más de un 5 % de nuestro requerimiento energético diario del azúcar considerando una dieta de 2000 calorías. Entonces, estaríamos hablando de 25 gramos, es decir, 5 o 6 cucharaditas de las pequeñas. Pero, usualmente, ingerimos hasta un 20% de la energía total en forma de azúcar que añadimos, ni siquiera de la propia del alimento, como ejemplo, la contenida en una fruta. Una Coca-Cola equivale a 10 cucharadas; el yogurt con frutas a 8; y un helado de chocolate a 19.

Eviten los bajones de azúcar que genera en el organismo saltarse alguna comida o el ayuno prolongado porque ese retraso alimenticio les hará llegar a la siguiente comida con un mayor apetito y propenso a cometer las perjudiciales transgresiones alimenticias o atracones.

Para evitar “embasurar” su dieta con azúcar, construyan el hábito de llenar sus platos de color y variedad, esto los hará más atractivos y les bajará los niveles de ansiedad o apetito. Merienden fruta entera, yogurt sin azúcar, frutos secos en poca cantidad porque tiene muchas calorías, avena, palomitas de maíz, pasas, en fin, la variedad dentro de lo saludable es vasta. Lo importante siempre es ser cuidadosos con las cantidades.

Si les es posible, incluyan en todas las comidas frutas, verduras y vegetales de temporada cruda o entera, mejor si es con piel. Yo las mantengo cortadas en la nevera, o deshidratadas, o las meto en potecitos y las cargo en la cartera. Muchas veces, las integro en las ensaladas y aderezos caseros sin azúcar.

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Tengo tiempo, preparando mi comida en casa y llevándomela a la oficina, para cuidar así la forma de preparación evitando el exceso de aceite y el uso de azúcar. Si, debo comer fuera de casa, elijo ensalada sin aderezo y preparaciones horneadas, a la plancha y sin salsas.

Otro dato importante para controlar el azúcar es revisar la etiqueta nutricional de cada producto que compramos para cuantificar el aporte de azúcar simple por ración consumida.

¿Cuál es mi clave? Moderarme en la frecuencia y cantidad de azúcar.

¿Por qué es un veneno el azúcar?

La primera característica nefasta del azúcar es su poder adictivo, ya que la ingesta de una cantidad pequeña genera el deseo de comer mucho más azúcar y la abstención total de azúcar produce depresión, desgano y/o irritabilidad.

Los expertos catalogan el azúcar como un veneno y las investigaciones les dan la razón. Solo para comenzar, al cuerpo el digerir, purificar y eliminar el azúcar le lleva utilizar sus reservas de vitaminas y minerales, entre ellos el calcio de los huesos, que les otorga su firmeza.

Por otra parte, el azúcar extra que circula por el cuerpo se instala en el hígado en forma de glucosa y cuando este órgano se llena de dicho compuesto devuelve a la sangre el exceso de glucosa en forma de ácidos grasos que se comienzan a depositar y afectar a otros órganos o zonas del cuerpo.

Inicialmente se almacena, de acuerdo a nuestra morfología en glúteos, pechos y caderas; después afecta al corazón y los riñones, enfermando estos órganos, degenerando sus tejidos, volviéndolos grasos y lentos. Poco a poco, la funcionalidad del organismo se va afectando produciéndose una tensión sanguínea anormal o lo que es lo mismo, hipertensión.

Azúcar mata nutrientes…

Como les había comentado ya, el cuerpo en la combustión o quema del azúcar que ingerimos consume muchas de las vitaminas que requerimos para mantenernos saludables, como las vitaminas del grupo B, el calcio, el fósforo, el hierro y otros compuestos que salen de nuestras reservas.

Por lo que, para preservar el calcio, entre otros minerales, la solución sería procurarnos una correcta alimentación desde jóvenes.

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Azúcar = más colesterol, triglicéridos y enfermedad

Gracias al azúcar cada día son más las personas que padecen enfermedades cardiovasculares ya que altera o incrementa el colesterol y los triglicéridos en sangre.

Adicionalmente los especialistas afirman que debilita el sistema inmunológico dejándonos a expensas de desarrollar cualquier patología, pero además desequilibra la glucemia o el funcionamiento del páncreas.

También incrementa el riesgo de desarrollar cáncer debido a que las células obligadas a descomponer el azúcar segregan productos de desecho llamados radicales libres, lo que hace que el cuerpo tenga que recurrir a sus enzimas para neutralizar los efectos negativos de los radicales libres, pero dichas enzimas necesitan a su vez, un balance adecuado de minerales para ser efectivas. Entonces, es así como el azúcar reduce los minerales del cuerpo y con el tiempo, estas enzimas dejan de ser efectivas, por lo que la cantidad de radicales libres se incrementará o mantendrá elevados reduciendo la disponibilidad de oxígeno, lo que finalmente podría provocar mutaciones celulares cancerígenas.

Otros problemas de salud…

Hiperinsulismo, diabetes, úlceras estomacales, enfermedades hepáticas, obesidad, indigestión, dermatitis seborreica, trastornos mentales como, falta de concentración, ansiedad, depresión son otras consecuencias que podría tener el azúcar de más en el cuerpo.

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Después de todo lo descrito, creo que es momento que todos, tomemos conciencia que se necesita que transcurran de 20 a 30 años para poder percibir los efectos perniciosos que una mala dieta haya causado al organismo.

Esto no quiere decir, que se tenga que erradicar totalmente el azúcar de la dieta, pero sí sustituirla por un azúcar más saludable y en porciones mucho más pequeñas, casi imperceptibles, para no llegar a la enfermedad segura y poder disfrutar de una longevidad saludable.

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