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Son varias las disciplinas que estudian el impacto de las emociones que experimentamos en nuestra salud. Cada tipo de emoción afectar[m1] á un órgano del cuerpo, razón por la cual, reconocer que las sentimos es el inicio indispensable para evitar enfermarnos y así tener una mejor calidad de vida.

Tengan en cuenta entonces, que el daño de cada órgano responde a un sentimiento determinado y que, la enfermedad no es más que una respuesta de adaptación frente a un acontecimiento que generó un efecto emocional importante.

Ante distintas situaciones, cada individuo sentirá una emoción, y dependiendo de cómo la viva, orgánicamente variará la forma en la cual se manifieste. Si tenemos emociones ocultas que no nos atrevemos a comentar o reconocer, porque no es lo “correcto”, o porque no nos van a comprender, lo más probable es que surja una enfermedad. Cuando conectamos de forma consciente con nuestra emoción, merma su influencia negativa en nosotros y será más manejable.

Por ejemplo, si perdemos el trabajo y nos sentimos menospreciados o no valorados, puede que suframos más delante de problemas en nuestra estructura ósea. Si tenemos miedo permanentemente se verán afectado los riñones o la laringe. Si nos sentimos traicionados pudiera trastocarse nuestro colon. Por otra parte, si cada una de estas experiencias las evaluamos de manera positiva, quizás sólo tengamos “simples” molestias.

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Indispensable: emociones identificadas

Para comenzar a sanar emocional y por consiguiente físicamente, lo vital es identificar lo que sentimos, como ya les escribí. Las emociones ocultas son las que nos enferman. Una vez estemos conscientes de ellas, para sanar del todo, es mandatorio buscar la razón que nos impidió manifestar lo que sentíamos, sincerarnos con nosotros mismos y revisar nuestras creencias limitantes; para a partir de este análisis buscar la manera de actuar distinto y además lograr exteriorizar nuestras emociones sanamente.

Siempre debemos decir y hacer lo que deseamos constructivamente y sin dañar a otros, o al menos evitarlo lo más posible, porque no siempre se logra. Ahora bien, si en algún momento tenemos que hacer algo que no queremos o que no nos agrada, estemos claros, sin mentirnos. La coherencia emocional se da cuando lo que pensamos, decimos, sentimos y hacemos está en sincronía con lo que buscamos y tenemos que hacer, sentir, pensar y expresar. Nuestra salud emocional se sustenta totalmente en ello.

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Métodos disponibles…

Debemos indagar entre los diversos métodos disponibles que se han desarrollado para ayudarnos a entrar en nuestra psiquis y hallar origen de aquello que nos está enfermando emocionalmente; es decir, pregúntenle a especialistas sobre las herramientas que nos pueden proporcionar los conocimientos para identificar el significado emocional de los síntomas físicos que experimentamos cotidianamente y que nos hacen sentir enfermos. Este es sin duda, el primer paso para la sanación definitiva y la calidad de vida permanente.

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María Laura Garcia
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