Foto Referencial

“Poner los cuernos”, es una de las prácticas sexuales más demandada en los últimos tiempos por los hombres de todo el mundo, permitiendo que sus parejas se acuesten con otro con la condición que se lo cuente detalladamente e inclusive participando como espectadores, elevando los niveles de excitación del género masculino.

El éxito del cuckolding, término que hace referencia a los “cornudos”, se debe a que se desmarca de la infidelidad  como uno de los principales problemas de pareja, porque el cuckolding es una forma de darle la vuelta a una situación negativa, convirtiendo un problema en una fantasía sexual en toda regla.

Por este motivo ha ganado  adeptos entre las parejas de todo el mundo, porque aunque parezca una locura encuestas realizadas lo avalan y en los portales para adultos el término cuckolding es el segundo más buscado.

Foto Referencial

Lea también: ¿Dudas sobre la sexualidad?

Relaciones extramatrimoniales

El cuckolding no es la típica relación abierta y tampoco se trata del tan moderno intercambio de parejas, consiste en acceder a una relación extraconyungal demandada por el propio “cornudo”, situación que hace excitante para quienes lo practican porque las parejas se apoyan en varias teorías:

Teoría machista

El hombre se excita con el cuckolding al exponer a su mujer como un trofeo del que los demás pueden disfrutar. Su pareja, ofrecida como objeto sexual, le sitúa a él como el rey todopoderoso con capacidad para decidir quién, cómo y cuándo disfruta del placer sexual.

Suposición Bisexual

Hay teorías que apuntan a que todos somos bisexuales aunque no nos atrevamos a reconocerlo. Practicar el cuckolding supone, en este caso para el hombre, excitarse viendo a otro hombre hacer el amor, algo que en teoría no debería estimular a un heterosexual. Más allá de teorías sobre orientaciones sexuales, la curiosidad siempre ha sido un elemento esencial de la vida sexual.

Foto Referencial

Teoría sadomasoquista

Algunos colocan el cuckolding muy cerca de las prácticas sadomasoquistas, donde se recibe placer en la humillación. Que te pongan los cuernos, que tu mujer te engañe con otro, resulta lo suficientemente humillante como para que llegue a excitarte. Un fetiche como otro cualquiera que es tan aceptable como cualquier práctica sexual que sea consensuada y de mutuo acuerdo.

Hipótesis transgresora

Muchas de las prácticas sexuales que más nos excitan lo hacen porque suponen una ruptura de la norma, una transgresión. Ocurre lo mismo con las fantasías sexuales, esas de las que a veces nos sentimos culpables. Con el cuckolding se rompe el principio sobre el que se sustenta la monogamia, el de la exclusividad sexual y eso supone una transgresión más.

La recomendación más allá de cumplir una fantasía sexual para quienes los practiquen por ser “mente abierta”, hay que estar conscientes de no involucrarse afectivamente con la tercera persona, por lo que si  tu pareja te propone el cuckolding, el sexo unicornio (pareja heterosexual que involucra a otra mujer bisexual) o cualquier otra experiencia, eres tú quien  debe aceptar o no de acuerdo a tus deseos. Nunca aceptes si no estás convencida, si no te apetece experimentar. Nunca aceptes solo por complacer a tu pareja.

Foto Referencial

Lea también: El sexo tántrico, qué es y cómo practicarlo

Comenta y se parte de nuestra comunidad