El amor y la paciencia están en el corazón

Es un honor cuidar de mis padres, aún que ellos me siguen cuidando, es especial mi madre. Insisto, si no hubiera tenido tanto amor y cariño en mi infancia probablemente no podría enfrentar tal situación como entender a mi mamá con Alzheimer (una palabra que aún duele mucho), el honor más grande de una hija o hijo es honrar a sus padres, por supuesto, debidamente, y me refiero con el mis respeto y amor o hasta más con el que nos criaron.

En sesiones con mi psicóloga decía que me vida ha sido muy bendecida, sí, muy bendecida y dirán, pero ¡Stefany tu mamá tiene Alzheimer! si, así es, pero por esa circunstancia no quiere decir que mi vida no sea bendecida, soy muy agradecida por tantas cosas que me ha dado Dios, en especial una familia buena y amorosa, un padre demasiado maravilloso e increíble, diría que como él quedan pocos en este mundo, una madre entregada a cuidar, dando lo mejor de ella a sus hijas y familia, además de una hermana increíble de muchos talentos.

Hoy yo sostengo tus recuerdos cuando olvidas

Dios me sigue enseñando tanto a través de la enfermedad de mamá que unos párrafos no alcanzan para describirlo. El Alzheimer te enseña lo efímero de la vida de un ser humano, en especial de alguien que amas tanto y de la nada como ocurre una catástrofe como olvidar toda su vida entera y mucho más. Es entender que poco a poco irá dependiendo más de ti, encontrarte un día donde recordaba cómo te llamas y mañana no sabe si eres su hija o la vecina. Se hace como un hueco en el corazón, tan profundo que ya no sabes que tanto duele o tan profundo es la herida, donde solo Dios puede sanar con su amor.

Del Alzheimer aprendí a valorar más la vida, ser más compasiva y amable contigo misma o no ser tan dura porque hay cosas que solo se pueden aceptar y continuar, para poder llegar a esa conclusión, yo, en particular tarde 8 años de mi vida para poder crecer espiritualmente y aceptar la enfermedad de mamá, algo que sigo trabajando.

El Cuidador o Cuidadora pasa por una etapa de duelo, donde hay mucha desilusión y dolor, porque es que no solo tu ser querido empieza a desconocerte, también verlo resulta desconocido de cierta forma porque quien está frente a ti ya no es la misma persona, luego cuando la miras a los ojos una parte de ti sabe que ella o él están presentes en ese cuerpo, su alma aún sigue presente. Luego de eso duelo llega la etapa del camino a la aceptación, te sientes más ligera y en paz de sanar que hasta el momento diste y das lo mejor para su bienestar.

Foto cortesía

Una batalla espiritual

Comprendí que el Alzheimer es una batalla emocional, la única forma de poder conectarse en las etapas más avanzadas de la enfermedad es por medio del contacto y las emociones, aquí no vale culpables que si fuiste tú y no te acuerdas, las reglas del juego cambian, la forma de mirar la vida y mirar a tu ser querido, tu visión se vuelve más amable, aún que a veces se llene de mucho dolor y frustración, las emociones que uno llama negativas, las cuales aparecen cuando nos llenamos de expectativas muy altas y caen golpeando fuertemente la verdadera realidad de que hay cosas que ya no pueden hacer, no porque no quieran, sino porque en su cerebro los procesos normales están apagados y el bombillo ya no enciende.

Todo deja de ser lógico o racional, aquí no vale de vamos a revisar la situación con lógicas o algoritmos, o entras con todo el corazón y el amor posible o te llevas el coñazo de tu vida.

Sentir más y pensar menos en la lógica, para entrar en el terreno de nuestros seres queridos, así cuando le hablas a tu hijo pequeño y se cae lastimándose, vas, lo ayudas a levantarse, lo abrazas y dices que todo estará bien con el beso mágico en el raspón, pasando todo el malestar, lo mismo sucede con nuestro ser querido, vuelve a ser una niña o niño que necesita mucho afecto, compresión y cuidado.

Quien diría que ahora entiendo y conozco más a mi madre, sin saber si estaba lista o no asumir su cuidado y protegerla con todas las herramientas que ella me dio y decir en voz alta, no hagas eso que así tu no me enseñaste. Tener la nobleza de auto descubrirme, de mirar más allá de un cuerpo, apreciar y tener el valor de mirar la esencia de un alma tan hermosa como la de mi madre, y como dos personas ajenas a mi realidad en dos tiempos distinto tenían razón con sus palabras: ustedes sanaran a través de su mamá.

Alzheimer
Foto Referencial

¿Y a ti, qué te ha enseñado el Alzheimer?

La tierra de los olvidos es una realidad paralela donde solo podemos entrar con amor y paciencia, y no están en una pastilla, sino en el corazón.

Hasta la próxima Bitácora de Una Cuidadora, con más experiencias y herramientas que te apoyarán en la tarea de cuidar a tu ser amado. Recuerda visitarnos en nuestro canal YouTube Bitácora de Una Cuidadora, para obtener más información.

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Stefany Colina Bitacora de una cuidadora
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