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Quiero regalar este artículo a los queridos caballeros con información valiosa en cuanto a la mujer. Esto en base a mi experiencia de años apoyando a parejas atravesando crisis. Puedo ver claramente una conducta que se repite y que si se atendiera oportunamente ahorraría mucho dolor. Si el «misterio» de las relaciones amorosas te interesa, sigue leyendo.

Una historia lamentable que se repite una y otra vez

Atiendo a una mujer que ha decidido terminar su relación de pareja luego de 26 años de casados. Me solicitó apoyo para aclararse más aún, por una parte; y para que la apoye con las etapas que vienen a continuación de una decisión de esa magnitud.

Esta relación no ha sido buena durante muchos años y ella se sentía infeliz. Durante todo este tiempo, esta mujer había manifestado lo que le ocurría a su esposo, le había pedido cambios. Sin embargo parecía que su pareja no le oía. Ella no encontró la forma de que su esposo la acompañara a un terapeuta o una forma para hacer renacer la relación.

Entonces ella por su cuenta hizo su trabajo personal para empoderarse, para encontrar su verdad y vencer sus propias limitaciones. Por ejemplo, había crecido en una familia donde el divorcio no era una posibilidad, así que tuvo que limpiar sus propias ideas y juicios al respecto. Tenía miedo de cómo podría vivir por su cuenta, porque además de esposos son socios. Así que tuvo que enfrentarse también a ese temor de cómo manejarse en esta nueva etapa.

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Cuando ya estuvo decidida, conversó con su esposo y le pidió se separaran. Al principio su pareja pensó que no era serio. Pero cuando se dio cuenta que su matrimonio estaba en riesgo, decidió buscar una segunda oportunidad. Ahora quiere ir a terapia, quiere hacer los cambios de humor, trato y actitud que ella durante tanto tiempo demandó. El tema es que el amor de su esposa ya no está, murió luego de tantos años de esperar un cambio. Ahora ya no hay nada que hacer al respecto. En conclusión: la reacción del hombre fue sumamente tardía.

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La zona de confort, un lugar sabroso pero peligroso

No me gusta usar las etiquetas de los géneros. Sin embargo, puedo observar que la mayoría de los hombres se quedan muy acomodados en lo conocido y no les gusta cambiar. Eso junto a otros pensamientos colectivos y actitudes dañinas puede matar cualquier relación. Por ejemplo: recuerdo que apenas me casé, mi esposo empezó a usar una frase la cual yo odiaba. Decía: «burro amarrado, leña segura«. Era como que ahora que ya estábamos casados podía dejar de hacer algunas cosas porque ya la relación estaba dada. Tuve que insistir mucho y conversar con él para que entendiera que nunca una relación estaba segura. Gracias a Dios que lo hice, creo que esa es una de las razones por las cuales seguimos juntos, comprometidos y felices luego de 24 años.

Ciertamente la zona de confort es sabrosa. Es rico lo conocido, nos da cierta seguridad. Sin embargo en esa comodidad no hay crecimiento y la esencia del ser humano es la evolución. Siempre digo que hay dos tipos de momentos en la vida: los de gozo (que están en la zona de confort) y los de crecimiento. Estos últimos son los que nos llevan a reinventarnos, a madurar y a aprender. A veces estamos tan acomodados en la costumbre que no vemos oportunamente las señales que la vida o como en este caso, que la mujer pide de que es tiempo de hacer cambios. Recuerda, aquello que se queda estancado se muere. 

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Mujer, ten la valentía de hablar claramente

También en este artículo hay una recomendación para las chicas. Esto porque he tenido otros casos donde las mujeres están infelices en la relación pero no se  lo dicen a su pareja. Se sienten grises y sin brillo pero a veces su frágil autoestima no les permite expresar lo que siente su corazón y menos insistir para hacer mejoras en la relación. Creo que es un grave error, porque al hacer esto están condenando la relación a la muerte. Una de las frases que digo y que le impacta a la gente es «ser feliz es de valientes». En efecto creo que se requiere valentía para atreverse a tomar las decisiones que te lleven a la felicidad. En muchos casos estas se oponen a lo que socialmente debería ser. 

Si este es tu caso, trabaja en ti, busca ayuda, hasta que sientas que mereces tener una mejor relación y trabajes por conseguirlo. En mi caso, mi matrimonio ha cambiado mucho y aún no hemos llegado a todo lo que quisiera que sea. Pero cuando tenemos diferencias esposo y yo, le digo: no me voy a rendir hasta tener la relación que quiero. Esta es muy buena y creo que aún puede ser mejor. ¡Podemos hacerlo!

Lo ideal en una relación

Cuando ambas personas están alertas y comprometidas en la relación, pueden leer las señales. Si están en la etapa de gozo, la disfrutan. Pero cuando ocurren situaciones que son un llamado de atención y una invitación a revisar la relación, lo hacen oportunamente. Conversan sobre cómo se sienten, hablan sobre cómo les gustaría que fuese el futuro. 

Así que querido amigo, si la relación que tienes te interesa, valórala y presta atención cuando tu pareja te pida hacer mejoras. No esperes a perderla para intentarlo.

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Carla Acebey-
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