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Paradójicamente hay antioxidantes que oxidan, esto debido a que liberan radicales libres, convirtiendo cargas oxidativas, por lo que la propuesta  es dar a los pacientes inductores para que el propio organismo pueda producir sus antioxidantes, como las enzimas catalasas que están dentro del organismo.

Esta explicación la comparte, el especialista en medicina antienvejecimiento, Juan Carlos Méndez, quien destaca que debería ser todo lo contrario, los antioxidantes no deberían  oxidar.

“En el último congreso de la Sociedad de la Medicina Antienvejecimiento que se realizó en Sevilla, España notamos que el uso de antioxidantes es hasta controversial”, indica Méndez.

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Frutas poseen altos niveles de antioxidantes

Resalta que los especialistas buscan antioxidantes de amplio espectro, y cita como ejemplo que el paciente en vez de tomar una presentación de vitamina C, deberá buscar los grupos de antioxidantes en frutas con sus semillas, como mecanismo de lucha contra la causa del envejecimiento que es la oxidación.

Destaca el especialista en medicina antienvejecimiento que las frutas deben ser el primer alimento a consumir en las mañanas, por poseer  antioxidantes que estimulan al organismo a producirlas.

el estreñimiento
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Exámenes determinarán niveles oxidativos

“Y si se necesita algún suplemento nutricional hay que hacer una evaluación clínica, que determine los radicales libres en la sangre u orina, que tengan la capacidad de metabolizar estos radicales libres oxidativos”, señala Méndez.

Puntualiza el doctor Méndez que la principal recomendación son los exámenes de perfil antioxidante para lograr ver dónde está localizado el nivel oxidativo.

¿Qué son los radicales libres?

Los radicales libres son moléculas inestables que recorren nuestro cuerpo intentando robar un electrón con vistas a recuperar su estabilidad electroquímica. Esto las hace muy peligrosas, porque para conseguirlo atacan moléculas estables.

Una vez que el radical libre ha conseguido robar el electrón que necesita para emparejar su electrón libre, la otra molécula se convierte a su vez en un radical libre, iniciándose así un ciclo destructivo para nuestras células.

El organismo produce radicales libres con el objetivo de luchar frente a la acción negativa de virus y bacterias. Es decir, nos encontramos ante un mecanismo de defensa creado por nuestro propio cuerpo.

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Sin embargo, para que su acción no se convierta en nociva para nuestra salud y en un auténtico “peligro”, es necesario que sean controlados mediante la protección antioxidante.

El especialista en medicina antienvejecimiento, Juan Carlos Méndez coloca a la disposición su cuenta @drantivejez en Instagram y su página web www.drantivejez.com para ampliar detalles sobre este y otros temas de interés.

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Con información de www.okdiario.com

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