la sexualidad
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¿Has escuchado hablar de las feromonas? Los mismos son perfumes o aromas afrodisiacos que te pueden hacer más deseable ante el sexo masculino. Y es que este llamativo olor puede potenciar el atractivo y aumentar la seducción de los hombres, pero ¿realmente es así?

Según la neurobióloga Carmen Agustín, de la Universidad de Valencia en España, las feromonas son “compuestos químicos que los animales liberan al exterior y producen en otros animales de la misma especie una reacción comportamental, hormonal o del desarrollo”, es decir, es un proceso hormonal que fomenta la ovulación de las hembras, por lo que se podría preguntar: ¿las feromonas cumplen las mismas funciones en los seres humanos que en el resto de las especies animales?

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Resultados de la investigación en animales

Para saber a ciencia cierta qué tan efectivo son las feromonas en los humanos, un equipo de investigadores de la universidad de Agustín, estudiaron los efectos en los animales y determinaron que en los humanos aún no existe algo firme.

Dicho resultado, se debe a que estamos sujetos a un aprendizaje social desde que nacemos, que impide discernir claramente qué aspectos de la sexualidad son biológicos y cuáles son un producto de nuestra cultura.

La investigadora confirmó otra diferencia fundamental entre las especies animales y los humanos, y básicamente radica en el olfato, que es muy diferente por ejemplo al de los roedores.

“Lo que hicimos para asegurarnos de que estábamos trabajando con feromonas fue criar a hembras de ratón en ausencia total de machos adultos. Aislamos a las hembras desde su nacimiento y, de esa manera, solo tenían contacto con su madre”, resumió la investigadora.  Y agregó, que cuando esas hembras de ratón vírgenes, pero también químicamente vírgenes, se hicieron adultas, los investigadores recogieron la viruta (el serrín de las cajas de animalarios) en el que vivían los machos, que contenía su orina, sus heces y las secreciones de su piel; “en definitiva, el olor de macho”. Al ponerse en contacto con esa viruta, “las hembras que nunca habían olido, ni visto, ni tenido contacto con un macho tenían preferencia por ese olor frente al de otras hembras”.

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Por su parte, otro equipo de científicos demostró que la feromona que producía esa atracción innata es una proteína que el ratón excreta en la orina.

Del ratón al hombre hay mucho trecho

Agustín insistió en que estos experimentos no se pueden llevar a cabo en humanos porque “no se puede aislar a una persona para que nunca huela a un hombre o a una mujer; de hecho, ni siquiera lo pudimos hacer con machos de ratón porque para ello tendríamos que haberlos separado de sus madres antes de nacer”.

Asimismo, la evolución y la biología están de la mano: “En ratones y otras especies de animales las feromonas se detectan con un sistema olfativo que nosotros hemos perdido”, comentó Agustín. Es decir, los humanos tenemos un solo sistema olfativo, mientras que los ratones tienen dos.

Ese segundo sistema consta de un saquito, llamado órgano vomeronasal -situado dentro de la nariz, encima del paladar- que actúa como bomba de succión de las feromonas. “Lo que hace la hembra de ratón es meter la cabeza en la orina o el trasero del ratón e introducir esas proteínas dentro de ese saquito, que va a dar a ese segundo sistema olfativo”. Las feromonas de ratón son moléculas pesadas que están en el suelo o en la piel del animal. “Para que nosotros podamos oler algo tiene que ser una molécula volátil, es decir, un compuesto pequeño que va por el aire”, concluyó la experta.

Nos inclinamos más por la vista

El factor social o cultural desempeña un papel muy importante a la hora de la seducción.

Ante esto, la investigadora enfatiza: “Yo me inclino a pensar que, como el resto de los primates, somos muy visuales y los olores juegan un papel bastante secundario en la atracción sexual”.

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El director del Instituto Sexológico Murciano, Jesús Rodríguez, coincide con el argumento de Agustín y asegura que “la evidencia actual no es suficiente para hablar de la existencia de feromonas en el ser humano”. En este sentido, agrega que lo que nos resulta atractivo “está más influenciado por diversos factores culturales y morales, incluso por razón de género”. Lo biológico actúa “como un vestigio de nuestra condición de mamíferos, que todavía nos influye ligeramente a unos más que a otros”.

Que una persona nos resulte más atractiva que otra depende de una compleja interacción de un sinfín de factores, entre los que destacan:

  • La voz.
  • La simetría del rostro.
  • La forma de vestir.
  • El tono de la piel.
  • La estructura corporal.
  • Nuestras experiencias previas.

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Con Información de: Cuidateplus

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