Mindfulness
Foto Referencial

La ansiedad es muy pero muy frecuente, todos los seres humanos la sufrimos, me refiero a la “no patológica”; y lo importante es estar claros cuando ésta es normal y no amerita atención médica y cuándo queda en nuestras manos echar mano de nuestros propios recursos para mantenerla a raya y que no afecte nuestra salud, al progresar a el rango de enfermedad mental.

La idea que se ha generalizado es que se trata de un problema que debemos eliminar de nuestra vida para ser felices, pero no es 100% así, por eso les voy a contar un poco de lo que he conversado con diversos especialistas al respecto.

Los expertos y su texto de referencia, “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” (DSM), define la ansiedad como «una reacción emocional normal necesaria para la supervivencia de los individuos y de nuestra especie«; por tanto la describe como una reacción que tiene unas consecuencias emocionales, de comportamiento y hasta fisiológicas necesarias; el tema es cuando esta nos desborda, hasta el punto de generar un “disconfort” físico y emocional que paulatinamente nos limita y lleva a la paralización más la enfermedad.

La ansiedad y el estrés van de la mano; y la ansiedad, en específico, está representada por reacciones emocionales como, por ejemplo, angustia al anticiparnos si vamos a ser capaces o no de dar una respuesta positiva a una situación demandante. Se trata de una respuesta que es netamente emocional. Además, el estrés y la ansiedad se solapan, porque el estrés es lo que experimentamos cuando tenemos que solucionar un problema o éste se presenta, más la ansiedad surge cuando nos adelantamos a esos hechos y comenzamos a dudar que somos capaces de solventar esa determinada situación.

ansiedad
Foto Referencial

Lea también: Saber respirar nos llena de vida

¿Qué es lo prioritario?

Lo vital cuando se habla de ansiedad es diferenciar la normal de la patológica. La “normal” es una emoción natural, que como ya escribí, podemos experimentar todos los seres humanos cotidianamente porque es adaptativa, es decir, necesaria porque sirve para prepararnos ante una posible amenaza.

Por otro lado, la patológica, es tan intensa y sostenida en el tiempo, que comienzan a interferir en la vida de la persona, y pudiera llegar a definirse como un trastornos de ansiedad.

Normalmente la ansiedad se produce en situaciones estresantes, puede que no en todas, pero puede presentarse. Por lo general la reacción surge cuando creemos que vamos a ser evaluados o cuando vamos afrontar una amenaza o reto.

Para ser más gráfica, en mi suele aparecer cuando en el trabajo me imponen una responsabilidad importante a la que debo dar una respuesta rápida; pero ese cierto grado de ansiedad me permite enfrentarme al compromiso de manera más atenta y comprometida; en consecuencia, lo que dicen los especialistas es cierto, la ansiedad “normal” puede ser un motor que nos lleva a la acción con la actitud más adecuada.

Foto Referencial

Por eso, no es del todo factible ni positivo ,tratar de controlarla por completo, insisto solo cuando es verdaderamente perturbadora. Es verdad que se trata de una emoción desagradable, pero vivimos con muchas otras cosas “feas” que toleramos perfectamente, lo importante es que no se nos salgan de las manos.

Restarle atención es el secreto…

Si tú conviertes, de repente, a la ansiedad en el centro de tu vida, y gastas una cantidad de recursos en combatirla, te estarás metiendo en un gran rollo, ya que el problema no es el sentir ansiedad, pues la experimentamos todos, sino cuando una persona queda ‘enmarañada’ en el contexto para reducirla.

La ansiedad está totalmente relacionada con la atención, es decir, cuando nuestro foco se fija en los problemas y las amenazas, provocando una reacción mayor, porque dicha magnificación la incrementa. Y, por el contrario, reducir la atención en tiempo e intensidad, ayuda a mitigarla.

Lo que comienza a suceder, en muchos casos, es que comenzamos asustarnos de la respuesta que estamos teniendo y a partir de ese momento, nos centramos en vigilar de forma continua lo que pasa en nuestro cuerpo, otorgándole intensidad a algo que no la hubiera tenido. A veces, el querer acallar la ansiedad cuando aparece, a costa de lo que sea, es lo que acrecienta el problema o lo vuelve tal.

Lamentablemente las personas son cada vez más intolerantes a la ansiedad, cuando se trata sin duda, de una respuesta con la que hay que aprender a vivir porque el mundo en cual vivimos es cada vez más retador.

Foto Referencial

Ansiedad como trastorno…

Una persona sometida a mucho a estrés durante un periodo de tiempo tiene más riesgo de desarrollar una crisis de ansiedad o un ataque de pánico. Esta reacción adentra al afectado en un círculo vicioso porque éste desarrolla síntomas muy intensos que le asustan y cuanto más se asusta, más síntomas produce, y esto a su vez más le asusta, y así sucesivamente, sucediéndose una reacción del sistema nervioso que le lleva a pensar que puede estar sufriendo algún tipo de ataque.

Según explican los especialistas, si no hay la atención médica oportuna, la repetición de esa crisis de ansiedad puede producir un trastorno severo, es decir, la tendencia a repetir esos ataques, y el ansioso comienza a aislarse, pues tiende a evitar aquellas situaciones que le perturban, por cual deja de hacer las cosas que hacía.

¿Se puede calmar la ansiedad?

Expertos opinan que es más positivo enseñar a una persona a llevar conductas que le permitan seguir con su vida, aunque tenga ansiedad, que forzar el hecho de no experimentarla porque ello erróneamente puede llevar a la negación y evasión, o lo que es lo mismo, a la paralización y el aislamiento de la cotidianidad. No es una cuestión de resignarse, sino de tomar una acción consciente para seguir adelante, a pesar de la ansiedad. Es, este cambio de conducta, el punto clave en la lucha contra la patología.

Mindfulness
Foto Referencial

La ansiedad debe encararse desde un punto de vista tranquilo e informado, es decir, que no hay que asustarse ante ella. También, se debe estar consciente que con un tratamiento psicológico adecuado no representará mayor problema.

Es muy válido y útil de hecho, para mí lo ha sido, usar técnicas de relajación fisiológica, como la respiración abdominal, entre otras, que resultan efectivas para tratar la las manifestaciones físicas de la ansiedad. Por otro lado, se ha puesto muy de moda el mindfulness, que no es más que reentrenar el proceso atencional, redirigir la atención a no estar siempre pendientes a la anticipación y no preocuparnos tanto por controlar la situación. Créanme resulta muy eficaz.

Espero que entender la ansiedad te ayude a vivir con ella, cuando es moderada, sin que perturbe tu vida.

Lea también: ¿Cómo las emociones trastocan nuestra salud?

María Laura Garcia
Comenta y se parte de nuestra comunidad