navidad
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La navidad es una época emblemática para muchos, para otros es el período en el cual se les expone a una gran prueba emocional, por tanto, es propicio hablar sobre cómo podemos sobrevivir a un final de año con el mayor disfrute posible sin que se vea mermada nuestra salud física y mental.

A mi la navidad, me encanta y es porque siempre la he visto como el mes del año en cual, por mi exceso de trabajo permanente, tengo obligatoriamente que parar un poco, porque los demás lo hacen; y ese tiempo que me queda, lo dispongo para ver a mis afectos, familia y amigos (una de mis cosas preferidas) y además, reflexiono mucho sobre lo vivido, lo aprendido, lo que deseo y cómo debo hacer para lograrlo.

Y desde mi humilde opinión eso es lo que puede hacer que la Navidad se convierta en un momento mágico, que el vivir una transición así, desde adentro y en el presente, no se enfoque en extrañar lo que ya no se tiene y por el contrario buscar aprender a disfrutar con lo que contamos para poder llenarnos de calidad de vida.

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¿Por qué estamos en riesgo en un período de tanta celebración?

Por diversas razones, para comenzar con el recordatorio, porque desde pequeños nos enseñaron a ver este mes del año como aquel donde los regalos, las reuniones con mucha comida y bebidas alcohólicas, el uso de los fuegos artificiales para exaltar nuestro sentir y los accidentes que todo lo anterior podía provocar, como los protagonistas. Y no soy exagerada o trágica, es o era así.

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Comencemos por lo emocional

El hecho que quizás no podamos costear los excesos y la superficialidad que antes era costumbre, tiene a muchos por el piso, emocionalmente hablando. Viven en un pasado que no aporta y que necesariamente no es el mejor, porque no es del todo real. Quizás no podamos comer hallacas todos los días o hacer 1000 para regalar a otros (por nombrar solo un manjar navideño venezolano), pero podemos disponer de lo poco que tenemos para hacer una cena especial el 24 o el 31. Lo hermoso de la navidad y se los aseguro que no lo digo, como un cliché, es poder sentarse con un amigo, el familiar que esté, con el vecino a “compartir”, comiendo y hablando.

El centrarse en recordar lo que no se tiene o imaginando una navidad ideal que no necesariamente lo es, impide a muchos disfrutar, que además dicho disfrute se puede lograr con tantas cosas sencillas.

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Por ejemplo, quizás sea el tiempo para leer ese libro que tienes cerrado en tu mesita de noche, ver la película que desde hace tanto tiempo quieres ver, comenzar a hacer ejercicios, conocer más al vecino que se ha portado bien contigo. No comiences a rumiar sobre que estás solo y que todos los que amas están fuera, ocúpate de crear momentos con ellos para compartir por una video llamada y así enterarte cómo están y cuál es su nueva vida.

La idea es entender que precisamente la vida transcurre dando lugar constantemente a los cambios por eso recordar solo nos debe servir para no cometer los mismos errores y para prender a disfrutar el presente como nos toca. Para mí, vivir en la añoranza es el peor lastre que podemos llevar a nuestras espaldas, ya que nos pone pesados y nos impide avanzar, mas ver lo hermoso que puede tener nuestro presente.

Muchas veces observo a gente sentadas recordado su pasado y lamentándose de no tener lo mismo, en lugar de aprovechar esas horas de reflexión en mirar a su alrededor para ver lo bueno que pudiera construir.

Otro tema es el regalar o estrenar… si no podemos hacerlo nos frustra y esto hace infelices a muchos. Busquemos entonces otras formas de demostrar nuestro afecto. Por ejemplo, _ “mami te regalo el corte del cabello”. _ “Tía te regalo una taza de café en mi casa y una buena conversación”. Ahhh y ¿El estreno? Pues hagan como yo, busco un vestido de hace un buen tiempo, y háganle un arreglo y pónganle otros accesorios. ¡Y listo!

También puedo leer tu mente preguntándote: y el que no tiene nada, de nada, pues a ese, alguien como tú y como yo, podemos llevarle algo para alegrarle la navidad. Porque allí está el verdadero motivo de la navidad: “el dar”. Para eso son esencialmente las navidades, para dar.

La construcción de nuestro disfrute mental y emocional es nuestra gran responsabilidad y un trabajo que pudiera convertirse en el mejor y mayor reto a enfrentar en este 2020 que está a punto de comenzar. El “aquí y ahora” nos está esperando y esa es la clave… ¡Viva el mindfulness!

ejercicios para hacer en Navidad
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Nuestra salud física…

Época de celebrar y cómo solemos o prendimos a celebrar los seres humanos, pues comiendo, comiendo y comiendo; ahhhh y bebiendo.

Yo tengo muchos truquitos para escapar de los excesos: trato de ir a las reuniones parcialmente comida para no llegar con tanto apetito. Combino las bebidas con bastante agua, de manera de no tomar mucho o hacerlo por la sed que se presenta debido a la deshidratación, al mismo tiempo que me permite no “embriagarme”.

De los platos navideños disfruto, no comiéndome todos en una sola sentada, puesto que solo ese platillo navideño representa 2000 calorías aproximadamente, es decir, la ingesta diaria de una persona normal. Entonces, me como en una sentada una hallaca con una ensalada verde, en otra, el pernil con la ensalada de gallina; en el desayuno el pan de jamón con un café y así sucesivamente. El postre me lo como en una merienda, en fin, voy distribuyendo la ingesta, pero no dejo de disfrutarla. Como de todo, pero conscientemente.

Otra cosa, es que hago el gran esfuerzo para no dejar de hacer ejercicio y así quemar, un poco, de todo ese exceso de calorías que significa celebrar la navidad, porque mucha gente te invita o regala bebidas y dulces. También hablo y hablo, bochincho, bailo, etc., en las reuniones para olvidarme de la comida y agotarme.

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Revisar el corazón…

Les advierto, que esto tampoco es un cliché, para mí la navidad es un tiempo de reflexión e introspección. Me siento a escribir y a pensar, como en este momento, para revisar lo hecho bien y no también en el 2019. ¿Qué aprendí, que debo mejorar, qué no hice y qué deseo hacer? A quien no vi mucho, a quién debo dejar de ver, en fin, es un momento súper útil para programar qué deseo lograr o mejorar, y lo más importante qué pasos debo dar para alcanzar cada una de esas metas.

Finalmente

Amigos la navidad es un tiempo maravilloso para pensar, dar y en consecuencia recibir lo mejor. Dispongan su corazón y ábranlo desde el amor y sin duda, esto será así.

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María Laura Garcia

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