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Con la llegada del Año Nuevo, somos reflexivos en los propósitos que cumplimos o no. Si algunas de tus metas quedaron en el camino, enero es excelente mes para replantear tus objetivos, cambiar tus hábitos y quizás empezar de cero con buen pie, a través de estos consejos para que comiences el 2020 con la mejor de las actitudes.

Para lograr estos propósitos de Año Nuevo debes empezar por enviarle señales a tu cerebro, tu aliado más fuerte en la consecución de esos objetivos para que se centre en lo que quiere lograr en el 2020.

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Por una vida más saludable

Los propósitos más demandados suelen ser realizar ejercicios, dejar de fumar, mantener más comunicación con la familia, viajar, ahorrar, buscar pareja, tener hijos, conseguir un trabajo o ser mejor persona.

Organiza tus metas

Para cumplir tus propósitos debes inicialmente establecer un orden de prioridades. Tus posibilidades de éxito son mayores cuando te enfocas en lo que puedes cambiar sin tanto esfuerzo. 

Fijarte muchos objetivos puede llegar a ser frustrante y probablemente acabes abandonándolos todos.

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Objetivos deben ser alcanzables

Ten en cuenta que debes evitar fijarte metas exageradas o inalcanzables (a pesar de tus sueños), tienes que ser realista en tus posibilidades. 

Por ejemplo, el hecho que una persona se plantee el mismo propósito diez años seguidos y el objetivo suele abandonarlo a las seis semanas aproximadamente.  Cuando alguien tiene éxito, por lo general sucede tras seis intentos, lo que significa seis años de esfuerzo.

Y es entonces, cuando te preguntarás ¿por qué la tasa de éxito es tan baja? Tiene mucho que ver con lo que acabamos de decir: el tamaño del propósito. Perder 30 kilos o encontrar al amor de tu vida, a los pocos meses de comenzar el año, supone  grandes desafíos que requieren de tiempo, no son decisiones que se toman de un día a otro.

Propósitos sobre el papel

Para comenzar tus propósitos en el 2020, te recomendamos escribirlos en papel, sí como lees, en papel, porque aunque estemos en la era  digital, el soporte físico, es un clásico que “nada lo borra”.

Así que ve y busca un papel y dibuja dos columnas, en la columna de la izquierda, escribe los pensamientos negativos sobre ti que sueles tener presentes (ejemplo: no soy capaz de hacer ejercicios nunca). Luego, en la columna de la derecha, escribe su opuesto: una declaración positiva (ejemplo: soy capaz de hacer ejercicios tres veces a la semana).

Cuando hayas terminado, reflexiona sobre tus pros y contras. Destina tus energías enfocándote en lo positivo y seguramente verás que tu vida puede cambiar si así lo deseas. 

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Calendario con tus deseos

Una vez cumplido este paso, crea un horario semanal. Intenta que las actividades diarias se conviertan en una rutina y deja que tus nuevos hábitos hagan el trabajo pesado por ti. Y para seguir ayudándote, te recomendamos que hagas copias de este horario semanal y colócalas en las áreas de la casa por las que pasas muy seguido (nevera o puerta del cuarto). No se te olvidará lo que te has propuesto llevar a cabo.

Entorno es vital

Aunque tengas dudas, el entorno juega un papel fundamental en tus propósitos, influyendo de forma positiva o negativa. La familia y los amigos nos ayudan a dar forma a los valores y conductas. Por lo que si has escuchado, que quienes te rodean pueden hacerte crecer o retroceder, ¡créelo! Rodéate de personas que puedan acercarte a tus objetivos.

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Aprende a decir “no”

También es necesario que aprendas a decir “no”, cuando sea justo y necesario. La palabra “no”, es un adverbio de negación que debes utilizar (así te cueste) en determinadas circunstancias que nos resten tiempo y espacio que necesitamos para enfocarnos en nuestros objetivos y evitar el agotamiento.

Equivócate y avanza

Si eres de lo que piensa que equivocarte antes de cumplir tus objetivos, te hará fracasar, te estarás limitando a cumplir tus propósitos. Los errores son parte de las metas. Es como si se tratara de una caída del caballo mientras cabalgas, levántate, sacúdete y sigue galopando. No te castigues por un error, todo lo contrario aprende de ellos.

Es importante que no confíes en la fuerza de voluntad, no es la forma de enfocar tus deseos, pues la fuerza de voluntad surge de una parte del cerebro, la corteza prefrontal, que se sobrecarga y agota fácilmente.

Lo que funciona mucho mejor, dicen los expertos, es entrenar otras partes del cerebro responsables de vincular las emociones positivas a los nuevos hábitos y comportamientos.

Comienza cuando estés preparado

Aunque debes saber que no es necesario esperar a la víspera del Año Nuevo para comenzar con el primer propósito. Lo que sí debes enfocarte es en reflexionar antes de empezar y pensar concretamente qué es lo que quieres lograr.

Recuerda que no es una obligación que comiences tus propósitos en enero, puedes hacerlo también cuando creas que estás preparado y claro lo que quieres conseguir.

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Con información de www.muyinteresante.es

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