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Establecerse objetivos claros o saber lo que se desea lograr en la vida, es la diferencia entre las personas exitosas que han logrado sus metas o se han acercado lo suficiente a la satisfacción de sus deseos, y aquellos que no lo han conseguido. La diferencia está simplemente en que las personas que sobresalen y cumplen sus objetivos, saben cuáles son precisamente éstos, y realizan las acciones diarias necesarias para alcanzar esos propósitos. EL TIEMPO es limitado y es el mismo para todos, por consiguiente, ES LO MAS VALIOSO QUE TENEMOS. Y como el tiempo es un recurso no renovable, muy escaso, quizás es vital analizar y preguntarte que puedes hacer para aprovecharlo de forma efectiva. ¿Qué podrías hacer en lugar de ver la televisión o navegar por Internet sumergido en las redes o la vida de otros y no en la tuya? Y la respuesta a esta pregunta sólo la tienen los que ya han determinado su “plan de vida”.

A lo largo del día hacemos mil cosas; nos levantamos, desayunamos, vamos al trabajo, llevamos el carro a reparar, nos citamos con amigos… Pero ¿Por qué razón exacta realizamos todas esas tareas? ¿Te has parado a pensar si verdaderamente estas actividades son las mejores para aprovechar tu tiempo al máximo? La realidad es que la mayoría de las personas no se hacen estas preguntas, y van por la vida realizando acciones al azar, como decía el famoso “Eudomar Santos” de la exitosa novela venezolana “Por estas calles”: _ “Como vaya viniendo vamos viendo”. Nuestra vida no puede desarrollarse de la mejor forma si nos comportamos como personas que solo vivimos en función de las coyunturas.

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Ciertamente, hay cosas que no se planifican, existe lo inesperado y hay que resolver mucho sobre la marcha, pero el mundo es de aquellos que saben lo que quieren, se planifican y, por su puesto, cuya inteligencia emocional les permite resolver lo no previsto, enfrentar el constante cambio, pero siempre reculando con un plan y una estrategia claros.

Por ello, el hombre que sabe a dónde va, demuestra tal seguridad que provoca admiración en sus semejantes, tanto que cuando lo ven, se apartan, se detienen a admirarlo.

La mayoría tomamos decisiones sobre las acciones que vamos a emprender en el momento que surgen las necesidades, sin mucha planificación, es decir, que tendemos a ser coyunturales. Si nos organizáramos un poco más, si fuésemos más conscientes del “aquí y el ahora”; y si estuviésemos claros sobre punto al cual, en general, deseamos llegar; las vicisitudes no nos hicieran perder tanto el tiempo, que es irrecuperable.

Analízalo desde otro punto de vista, vivir sin tener objetivos claros, es como navegar sin rumbo. Entonces, ¿qué esperas para tomar el control de tu vida? ¿Por qué no dedicas unos minutos ahora a decidir qué quieres hacer?

Claro, debemos también tener los pies bien puestos sobre la tierra. Los objetivos deben ser factibles, porque de lo contrario habremos emprendido el camino de la frustración y el fracaso. Ahora bien, si tienes un sueño imposible que deseas verdaderamente, no lo abandones, desglosa dicho sueño en objetivos pequeños y realizables, para ir avanzando, poco a poco.

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Por otra parte, debe existir alguna manera de poder medir que progresamos, porque esto, a la larga, es una forma estupenda de motivarnos para seguir avanzando. Así como también, esa revisión más poner fechas límites es importante, para no perder de vista esos objetivos pequeños que nos permitirán ir acercándonos a la meta mayor.

Adicionalmente, debes escribir o poner en blanco y negro tus sueños, aunque esto no significa que no exista flexibilidad en el trayecto. Los objetivos deben poder reacomodarse ante los cambios, sobre todo cuando estos son a largo plazo.

¿Qué significa el éxito para ti?

Tener claro lo que significa el éxito ayuda a tener objetivos precisos a largo plazo más también, alinearlos con esa idea de éxito y tus valores personales. Piensa en lo que te gustaría lograr en los próximos cinco años, que serían los “a largo plazo”, y en los pequeños, que serían los “a corto plazo”. Además, tener objetivos, no ayuda de mucho, si no se revisan regularmente. Una vez escritos, sería ideal y conveniente realizar una revisión semanal de los mismos, para hacer ajustes, automotivarse, y definir las tareas a cumplir en la semana para garantizar su cumplimiento.

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Estas son mis recomendaciones para sentirnos plenos gracias al éxito, es decir, gracias a la consecución de nuestras metas.

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María Laura Garcia
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