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Los latidos irregulares del corazón denominados medicamente fibrilación auricular pueden propiciar la formulación de coágulos sanguíneos que si llegan al cerebro pueden generar un accidente cerebrovascular, mejor conocido como apoplejía, ACV o ictus.

Una de cada 10 personas en el mundo sufrirá una de estas afecciones a lo largo de su vida, según la OMI, la Organización Mundial del Ictus, cuyos integrantes se reunieron en Brasilia para tratar todos los aspectos que involucra esta problemática.

El equipo de A Tu Salud, estuvo presente en el evento médico y conversamos con la doctora canadiense Patrice Lindsay del The Stroke Network of Southeastern Ontario, creadora y organizadora de varias iniciativas de alcance mundial destinadas a mejorar la calidad de vida de los pacientes con ictus.

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Recomendaciones para un después del ACV

La especialista hace énfasis en que durante ese momento es importante el soporte familiar, para que hagan sentirse incluido y no como una carga, al paciente con ACV, “no dejarlos solos en la casa por mucho tiempo y ayudarlos a que recuperen poco a poco el sentido de la vida”, asegura Lindsay.

Dice que para los pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular su principal preocupación es cómo quedará físicamente, si podrá caminar, mover sus piernas o brazos, es decir, su atención se centrará en las secuelas físicas del accidente cerebrovascular.

“La preocupación inicial es si podrán caminar de nuevo y si tendrán la funcionalidad que tenían antes para volver a tener una vida normal. Luego cuando ya son enviados a sus casas sin la atención de enfermeros vienen las preocupaciones los cambios que vendrán en el hogar como colocar una rampa para subir escaleras y lo que esto implica para sus familias, es decir lo que pasará con el entorno  más cercano”, indica Lindsay.

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Pacientes con ACV caen en depresión

Afirma que algunos pacientes con ACV pueden caer en depresión algunos meses después de haber sufrido la apoplejía, teniendo problemas para pensar con claridad y con frecuencia.

“Se sentirán muy confundidos acerca de su nueva realidad después del ataque. Algunos serán capaces de dejar todo atrás aun cuando tengan secuelas físicas después del episodio depresivo, mientras que otros tienden a encerrarse en sus casas, se aíslan, no saben cómo relacionarse con los amigos o con quienes los acompañan”, destacó la especialista en ACV.

Agregó que también les preocupa encontrar un balance entre ir a trabajar, los niños y el hogar que atender.

Familiares deben encontrarse balance

Por otra parte, señala la doctora Lindsay el familiar se presenta con el dilema de tener que atender el enfermo, pero estar consciente de que tiene su propia vida.

“Muchas veces encontrar este balance se hace muy difícil, generando estrés y depresión en el núcleo familiar”, puntualiza la doctora.

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