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Mientras que la edad promedio de vida en América latina es de 70 a 75 años de edad, es posible vivir mucho más tiempo y con mayor calidad de vida tomando en cuenta ciertos factores que nos ayudaran a mantenernos más saludables:

La Alimentación: Debe contener los nutrientes necesarios: carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas, minerales y oligoelementos.

Actividad física: La actividad física desarrollada por los músculos esqueléticos produce efectos en todo el organismo y en los órganos, como por ejemplo en el aparato respiratorio, cardiovascular, así como en los sistemas de control (sistema nervioso, endocrino e inmunológico).

El consumo de tóxicos individuales: Se encuentran, por ejemplo, el café, el alcohol y el tabaco. Estos constituyen tóxicos a distintos niveles y a distintas dosis en individuos específicos. Es por ello que su consumo habitual, favorece el deterioro del organismo y la reducción de calidad de vida.

Medio ambiente: La presencia de una atmósfera saludable con abundantes árboles como ocurre en las comunidades longevas, favorece el desarrollo de la vida individual y las personas son menos atacadas por los tóxicos o los microorganismos. No es posible en las condiciones actuales habitar en los bosques, pero sí adquirir hábitos que conlleven las visitas a estos lugares, siempre que sea posible.

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Factores que inciden en el manejo de la longevidad

Algunos factores que inciden en el manejo de la longevidad y mejoran la calidad de vida después de los 90:

El entorno cultural: La sociedad en que habitamos influye de forma decisiva. En las comunidades longevas no se considera la ancianidad como una gracia. En contraposición a esto, convertirse en un anciano constituye un acto honorable.

Sueño y descanso: Se requiere de un período de reparación y de reajuste de los mecanismos para frenar desgaste. El sueño y el descanso proporcionan esta función necesaria y son a su vez un indicador de cómo marchan las cosas en un individuo. El sueño reparador tiene características rítmicas y no depende tanto de la duración en el tiempo como en su calidad. Los centenarios refieren tener un sueño reparador y no presentan en general trastornos del sueño.

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Herencia y Genética: Las características individuales presentan una base hereditaria en la estructura y funcionalidad de los órganos y sistemas, así como de los procesos metabólicos a nivel celular, los cuales están expuestos a los efectos negativos del estrés.

La personalidad: La forma en que manejemos nuestro temperamento, como asimilemos el estrés, como tomamos las preocupaciones determina considerablemente la calidad de vida con que pasaremos nuestros años dorados. Es por eso que siempre debemos sentirnos jóvenes, radiantes y con mucho entusiasmo, así la situación a nuestro alrededor se vuelva complicada.

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Dra. Margarita Botero

Especialista en obesidad y medicina antienvejecimiento

Instagram: @drabotero

@energiavitalactiva

Centro Médico Antienvejecimiento

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