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Recientemente en mi programa radial #ATuSaludLaRevista, entrevisté al Dr. Vietnam Vera, especialista en Terapia Intensiva del Hospital JM de los Ríos y conversamos sobre el cierre de la unidad de cardiología y hemodinamia de ese centro asistencial que fue inaugurada en 1926. Ahh, y por cierto no son los únicos que NO funcionan, más adelante se enterarán.

El comenzó comentándonos que un servicio tan importante como el de cardiología cerró, después de tantos años, como consecuencia de la mala situación de la salud pública ante la cual no se vislumbra ninguna solución.

Acota que “el colapso hospitalario, el cual se refleja en este momento el JM de los Ríos es de suma gravedad, o sea, no se trata solamente del servicio de cardiología, son prácticamente todos los servicios los que están atravesando una crisis. Dicha crisis se origina, no solamente por la falta de insumos sino también por la escasez o no existencia de recursos económicos, fallas en equipos, falta de personal, problemas de infraestructura, es decir, es un panorama muy lamentable que da pie al cierre de un servicio tan importante como lo es el de cardiología, pero en realidad prácticamente son todos los servicios de este hospital los afectados, tanto que su cierre es un peligro latente; sencillamente porque sigue pasando el tiempo sin que se adopten las medidas pertinentes para solucionar”.     

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¿Cuál es la situación en general del centro asistencial?

Para ponernos en contexto, imagínense un sistema cualquiera que requiere de una serie de procesos para funcionar y dar un determinado resultado, el Dr. Vietnam Vera afirma, con toda responsabilidad, que prácticamente todos los procesos de ese sistema están afectados, presentan fallas. Se habla para comenzar de problemas de infraestructura, porque este es un hospital de vieja data, es de 1958 y viene arrastrando una gran falta de mantenimiento, lo cual, ha ocasionado un deterioro de su estructura sumamente grave. También, los problemas de los servicios públicos, fallas de agua y luz… Cómo funciona un centro asistencia sin éstos que son “básicos”. También fallan los servicios de atención y diagnóstico médico, ya que entre muchos otros, no tenemos Rayos X. Imagínense en un Hospital Pediátrico como el JM de los Ríos que desde hace prácticamente 5 años no tenga servicio de Rayos X para detectar quizás una de las patologías más frecuentes en los niños que son las enfermedades respiratorias. Ni hablar que, no tiene equipo de resonancia magnética y no hay tomógrafo. Además, los especialistas en estas aéreas se han ido.

Si hablamos más en detalle de los servicios esenciales, para nadie es un secreto la problemática del agua en el hospital JM de los Ríos. Pasan días, hasta más de 48 horas sin agua, en este momento se surte a través una manguera que está conectada a una toma de bomberos, para llenar uno de los tanques, o sea de una forma exageradamente precaria y sin seguridad de salubridad alguna, lo que se refleja en la atención que reciben los niños que, allí se atienden.

Y si se hace mención de los recursos, como por ejemplo los medicamentos, hoy puede haber un antibiótico de amplio espectro, y, mañana puede suceder que se acabó, con lo cual brindar atención regular es casi imposible, muchas veces insuficiente; e incluso hasta la calidad de los fármacos es cuestionable.

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Y… el personal ¿qué?

Si hablamos del personal, del recurso humano, las fallas son importantes. Esto es quizás uno de los problemas más ¡graves! ¿Por qué se va la gente? Porque no tiene condiciones adecuadas, no solamente económicas sino laborales. ¿Cómo se trabaja sin agua? ¿Cómo se hace una guardia de 24 horas sin ir al baño a cumplir con una necesidad fisiológica y sin lavarse las manos? ¡Es complicado porque además estamos hablando de salud y salubridad!

Otra problemática, es la general, la que atraviesa el país: inflación, transporte e inseguridad que da pie para que el personal simplemente se marche del país, por ello no se cuenta con el personal capacitado para funcionar adecuadamente. De hecho, la Unidad de Cardiología cierra porque no está disponible el recurso humano. Dicho cierre deja sin atender a, aproximadamente, más de 900 niños mensuales que era lo que se atendía en la consulta de esta área.

En cuanto al Servicio de Hemodinamia, está cerrado prácticamente desde hace aproximadamente 5 o 6 años y hacía 350 intervenciones anualmente, y siempre respetando los estándares mundiales.

Las preguntas son…

¿Qué va a pasar con esos 900 niños? ¿Qué va a suceder con esas 40.000 historias abiertas, que son las estadísticas que conservamos, son las que lleva nuestro servicio? ¿Qué va a pasar con los 3.000 niños, que se estima, son los que nacen al año con enfermedades cardiovasculares o cardiopatías congénitas? ¿Qué va a pasar con la mayoría de esos pequeños?

Y lo más triste es que no se cuenta con otra alternativa, porque ha circulado la información que el Hospital Cardiológico Infantil tampoco funciona de una forma óptima.

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El JM es la foto de la salud en Venezuela…

El Dr. Vera cerró su participación en mi programa diciendo que en el pasado, el JM de Los Ríos era referencia nacional e inclusive hasta internacional como centro de salud infantil, incluso era un hospital docente que recibía estudiantes del exterior; era el principal centro hospitalario pediátrico del país y uno de los más importantes de Latinoamérica; y hoy día es el reflejo de lo que sucede en el resto  de los hospitales en el país, lamentablemente.

El especialista acotó… “vivimos o atravesamos una situación, sumamente delicada, y yo como médico, como persona, como ciudadano, como parte de la junta directiva de la Sociedad de Médicos, en este momento que atraviesa este hospital y todo el país, sin intención de politizar, hago un llamado a las autoridades competentes que tengan algún tipo de injerencia en materia de salud, que intervengan para dar solución a la crisis del JM de Los Ríos, ya que aquí los únicos que politizan la salud de Venezuela son los mismos que deberían buscar esas soluciones”.

Titulares destacados del 22 y 23 de enero…

Sumado a la situación de la  Unidad de Diálisis, que ha sido noticia permanentemente, desde hace años, acá les resumo un poco de lo que leí en la presa al momento de conversar con el Dr. Vietnam Vera:

Este 23 de enero, madres de niños recluidos en el Hospital JM de los Ríos, …, protestaron ante la inacción del gobierno de mejorar las condiciones del centro de salud más suministrar los insumos y medicamentos necesarios para la atención de los infantes.  Las madres denuncian que el servicio de oncología está paralizado desde diciembre de 2019 y la vida de al menos 80 niños está en riesgo. Aseguran que el quirófano no funciona, no hay medicamentos e insumos ni transfusiones de sangre. Elsa Murillo, madre del paciente Miguel Berríos, declaró además que en el servicio de hematología del JM de los Ríos no hay reactivos, la infraestructura está contaminada y no hay suministro de agua (El Nacional).

Por otra parte, esas madres aseguran que el hospital infantil, lo poco que funciona, es gracias a donaciones. Un grupo de madres y familiares de niños también manifestaron porque en el pediátrico no hay ni para controlar una fiebre. Temen un cierre técnico por deficiencias de personal y suministros acumuladas desde hace más de dos años, expuso Zulema González, mamá de Juan Acosta, paciente del área de Hematología (@Provea).

Los médicos del JM de los Ríos ya no recuerdan la última vez que el hospital recibió agua de manera continua. La intermitencia del suministro se ha convertido en un problema constante en la zona. El pasado miércoles 22 de enero, las torres del principal centro pediátrico ya sumaban, al menos, una semana sin agua. Con solo entrar a las torres se siente el mal olor, dijo Sonia Sifontes, pediatra y presidenta de la Sociedad de Médicos del JM. Los tanques los estaban surtiendo desde la toma de agua de los bomberos (hidrante de incendios) que está en la entrada del hospital. El personal y los padres de los pacientes hospitalizados han tenido cargan tobos hasta los baños y las habitaciones en los servicios para poder asear a los niños, niñas y adolescentes internados en el centro ubicado en San Bernardino, Caracas.

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Por si fuese poco, la ausencia de agua ha provocado que enfermeras, doctores, estudiantes, familiares y pacientes no puedan lavarse las manos. La limpieza de cuartos y baños también se ha paralizado. Algunos trabajadores han optado por no usar los baños del hospital, pues, ante la falta de higiene, todos están expuestos a contraer infecciones.

Las intervenciones quirúrgicas también cesaron el lunes 20 de enero, porque sumado a la falta de agua, trasladar a los pacientes se ha vuelto casi imposible. El ascensor que llegaba hasta los quirófanos centrales, ubicados en el último piso, es decir, el 7 de la torre de hospitalización, se dañó. De los siete pabellones que hay en el área, seis dejaron de utilizarse por el déficit de personal de enfermería y anestesiólogos.

El quirófano del servicio de Hematología también se encuentra clausurado por falta de condiciones. Ya no practican procedimientos como punciones lumbares u otras operaciones necesarias para diagnosticar pacientes, por lo que dependen de los pabellones centrales. Tampoco pueden hacer análisis de laboratorio como hematologías, química sanguínea, exámenes de coagulación y pruebas para detectar hemoglobinopatías.

Tras anunciar la suspensión de las consultas en Hematología, las autoridades del hospital ordenaron la remodelación del quirófano del servicio. Sin embargo, solo iluminaron el área y rasparon más pintaron una pared sin impermeabilizarla, en contra de las normas de bioseguridad que requiere el espacio. Las paredes de un quirófano deben ser lisas y lavables, pero dejaron toda la pared rugosa. Aunque pusieron una lámpara, el problema de infraestructura sigue igual.

Ya para finalizar, en el JM de los Ríos cada día aumentan los baños cerrados, los cuartos clausurados y las filtraciones. En el servicio de Medicina II solo hay un baño operativo. Tampoco hay suministro de jabón, algodón y alcohol.

“Actualmente están clausurados los baños de enfermeras, médicos y residentes. Solo hay un baño operativo y es el de los pacientes, que se encuentra en deplorables condiciones y que debe compartirse con el personal”, indicó el doctor José Soto, jefe del servicio de Medicina II.

Pacientes oncológicos que deberían estar aislados permanecen hospitalizados al lado del único baño abierto en el área. El servicio de oncología solo está en condiciones de alojar a cinco pacientes, 29 % de su capacidad original. Únicamente hay dos médicos adjuntos y hay noches en las que no hay enfermeras que supervisen los tratamientos de los niños hospitalizados. Tampoco hay extintores de incendio. El ala norte del servicio se encuentra demolida y los pacientes están expuestos a los escombros.

¿Puede ser la situación del JM más catastrófica?

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María Laura Garcia
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