Inteligencia Emocional
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Aprender a enfocarte en lo positivo da grandes beneficios. ¿Por qué? Porque dependiendo de dónde pongamos nuestra atención, nos sentiremos de una u otra manera. A veces no parece, pero somos seres poderosos y este poder radicar en la posibilidad que tenemos de elegir.  Para decidir por tu bienestar, sigue leyendo.

Una historia personal

Afortunadamente mis relaciones son muy buenas y fluidas. Bueno, digo afortunadamente pero no es producto de la suerte, sino de mi trabajo personal.

Sin embargo, tengo un par de casos de personas queridas para mí y que la relación no terminó como yo quería. Claro que hice mi trabajo para perdonar y liberarme del dolor y la rabia porque las cosas no ocurrieron como yo pensaba que tenían que ser. Aun así, cada vez que veía alguna información de ellos en las redes, lo primero que salía de mí era acordarme como habían terminado las cosas. Es decir, una parte de mis emociones negativas aún se encontraban dentro de mí pues seguía sintiendo incomodidad.

Cerca de finalizar el año volví a hacer un trabajo con ellos, porque siempre que vuelvo a mirar o conectarme con una persona, quiero sentir algo positivo. Y para comenzar un año nuevo, no quiero arrastrar para este ciclo nada negativo. Mientras quemaba algunos papeles, me preguntaba por qué me mantenía recordando ese único momento del final de la relación cuando habíamos tenido montones de momentos maravillosos durante largos años. Así fue como llegó el tema de este artículo.

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Si te enfocas en lo positivo, aseguras tu bienestar

Continuando con mi anécdota con respecto a estas dos relaciones, en ese momento que quemaba los papeles, «quemé» definitivamente mi resentimiento hacia ellos, e hice el compromiso de recordar lo mejor que viví con ellos. Indudablemente para eso requiero compromiso y decisión y lo estoy haciendo.

Apenas llega una información de ellos en las redes, elijo recordar los momentos de éxito y felicidad que tuvimos, momentos de amor y risas y me quedo con eso. Así, la alegría que siento por lo que están publicando -que seguro es una buena noticia- es genuina y me siento bien.

En la medida en que repito esto, ha desaparecido la incomodidad que sentía anteriormente y en su lugar siento bienestar. En definitiva, no quiero que personas tan queridas para mí sean recordadas por una actuación que desde mi punto de vista fue desafortunada.

Entonces volviendo al título del artículo, definitivamente experimento que tengo el control sobre cómo sentirme dependiendo de donde me enfoco. En el caso de estos dos queridos seres, tengo el compromiso y quiero recordar las muchas experiencias de diversión, alegría, amor y felicidad que vivimos. Eso me hace sentir feliz.

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Tienes el poder de elegir

A veces nuestra mente luce como un caballo desbocado, que va en la dirección que quiere. No sabemos que dependiendo de lo que pensamos, así nos sentimos.

Por ejemplo: tengo un cliente que ha sentido ataques de ansiedad. Me cuenta que tiene una relación que no quiere perder y cada vez que se imagina que algo pasa y no pueden continuar, le falta el aire. Así de poderosos somos. Viéndolo desde afuera, todo luce obvio y fácil, pero cuando está metido en la situación, la cosa es mucho más compleja.

Toma tiempo, domar a ese caballo y hacer que vaya en la dirección que nosotros queremos, es decir, que piense en lo positivo que a su vez nos va a hacer sentir bien. Pero cada tarea que hagas que te lleve a entrenar tu mente a enfocarse en lo bueno de los demás, habrá valido tu esfuerzo.

¿Cómo me enfoco en lo positivo?

Cuando tienes situaciones similares a las que te conté en este artículo donde hay alguna emoción como rabia, resentimiento, tristeza con respecto a alguien, toma un poco de tiempo para revisar la relación.

A veces, lo primero que recuerdas -que es dónde te has estado enfocando- es lo que te producen esas emociones de baja vibración. Entonces, haz una lista de unos 5 momentos donde te sentiste bien con esa persona.  Además, enumera las características positivas que reconoces en él/ella. Graba en tu memoria esos momentos y atributos.

Cuando le recuerdes, toma consciencia sobre lo que estás pensando. Si son recuerdos dolorosos, toma una respiración profunda y en ese momento decide ir a una de esas memorias positivas que tienes de esa persona. Al principio tu mente -como el caballo desbocado que describí anteriormente- se resistirá y querrá regresar al recuerdo original. Mantente consciente en lo que estás pensando. Si caes en la tentación de ir al recuerdo lamentable, repite: elijo estar en paz con…. Inmediatamente después, elige nuevamente uno de los recuerdos que te traen bienestar con esa persona.

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Una última consideración para tu bienestar

Si no has hecho tu trabajo de perdón -y ya te dejo abajo un artículo adicional de cómo se hace- difícilmente podrás usar sólo la mente. Es preciso limpiar tus emociones y eso es un proceso que puede tomarte un tiempo. Pero es necesario para sanar tus heridas y cerrar ese ciclo.

Lo bien que se siente al perdonar, por una parte y luego al recordar lo positivo de una experiencia o una persona, sólo se traduce en bienestar y salud para nosotros. Así que toma el tiempo que requieres para lograrlo y si necesitas terapia, te aseguro será tu mejor inversión.

Vamos, una vida llena de felicidad está esperando por ti.

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Carla Acebey-
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