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«Una persona puede tener diariamente relaciones sexuales, interdiarias y cada dos días, como una frecuencia alta, mientras que la media será de tres a cinco días y baja de 6 a 10 días», precisa la especialista en medicina sexual, Luz Jaimes.

La sexóloga detalla que la frecuencia de activación para la relación sexual se divide en alta, media y baja. Sin embargo, alerta que hacerlo cinco o seis veces al día, se está ante una patología.

Para aclarar esto, dice que la frecuencia sexual hay que dividirla en dos áreas: frecuencia deseo y frecuencia de relación sexual.

La doctora Jaimes explica que la frecuencia sexual se basa en el deseo de las veces en la que pensamos en algo sexual.

«Estamos en el trabajo y pensamos en lo sexual, con frecuencia de deseo en el individuo, que puede ser diaria o interdiaria, pero una persona que pasa más de 8 días sin pensar en sexo es llamativo», indica la sexóloga.

Afirma la especialista que la sexualidad tiene que ser manejada como la vida diaria, «bajo la negociación, algunas veces te complazco y tú otras veces me complaces. Pero no puede ser que alguno de la pareja se sacrifique para que el otro esté satisfecho», dice Jaimes. 

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Disfunciones sexuales

Las disfunciones sexuales incluyen todas las alteraciones que se producen durante el acto sexual, pueden presentarse al inicio de la vida sexual o incluso más adelante. Las causas pueden ser físicas, psicológicas o ambas.

Trastornos del deseo sexual

Deseo sexual inhibido: caracterizado por un déficit en las fantasías sexuales y en la falta de deseo sexual. Esta apatía no solo incluye desinterés por el sexo también por toda conducta sexual como la masturbación. Suele ser mucho más frecuente en mujeres.

Trastorno por aversión al sexo: las personas con este trastorno evitan todo contacto genital. Suelen presentar un elevado nivel de ansiedad y pánico ante el acto sexual. Se da con más frecuencia en mujeres.

Trastorno de la excitación sexual: Trastorno de excitación en de la mujer, fallo en mantener la lubricación propia de la excitación sexual hasta la terminación de la actividad sexual. Y el problema de erección en el hombre, fallo total o parcial para obtener o mantener la erección hasta el final del acto sexual. El más frecuente es la impotencia.

Trastornos del orgasmo: incluye las disfunciones sexuales masculinas y femeninas y la eyaculación precoz. Dentro de esta categoría también podemos encontrar la Disfunción orgásmica femenina (anorgasmia) se define como una ausencia o retraso del orgasmo durante una actividad sexual normal.

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Suelen predominar los factores psicológicos frente a los orgánicos. También existe la Disfunción orgásmica masculina, que se caracteriza por la ausencia o retraso del orgasmo en el hombre tras una excitación normal.

Trastornos por dolor: en las mujeres, encontramos la Dispaurenia femenina: un 12% de las mujeres lo padecen. Aparece asociada a problemas de vaginismo normalmente. El dolor puede presentarse en todos los intentos de coito o en determinadas posturas. Entre las posibles causas suelen ser trastornos en la vagina o deformaciones. En los hombres puede darse dolor en la eyaculación o infecciones de uretra.

Vaginismo: puede darse aun cuando la mujer responde de manera adecuada a la excitación sexual. El problema llega a la hora de realizar el coito, se produce un espasmo reflejo que hace que se contraigan los músculos de la vagina provocando así el cierre de la abertura vaginal.

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Con información de www.psicologiaymente.com

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