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Una pregunta muy común que suelen hacerse muchos e incluso numerosas veces es… ¿Por qué tengo siempre el vientre inflamado? Si, por mucho ejercicio que realizas sigues teniendo el vientre hinchado, es hora de revisar tus hábitos, incluidos los alimenticios, para descartar posibles problemas gástricos.

Las causas pueden ser diversas y de acuerdo a mi experiencia, más de aquellos que me rodean, te voy a comentar las más comunes.

Una pudiera ser es que comes muy deprisa. Debemos masticar muy bien cada bocado o, tu ¿Eres de los que básicamente, tragas sin respirar? Los que comen rápidamente y solo se detienen cuando se sienten muy llenos, multiplican su riesgo obesidad y se llenan de gases. ¿Por qué? Recuerda que el cerebro necesita alrededor de 20 minutos para enviar la señal al estómago de que está lleno. Cuando comemos velozmente el hambre continúa aun después de varios bocados o raciones. De nada sirve comerte una pizza entera en 10 minutos, una vez que termines, créeme que continuarás con apetito y por la enorme cantidad de comida seguramente tendrás una digestión pesada que te inflamará.

Por otra parte, comer rápido hace que traguemos más cantidad de aire, este aire se acumula en el vientre y, por ende, éste se hincha. Por si fuera poco, cuando no masticamos bien los carbohidratos, éstos llegan al estómago casi intacto, sin la saliva suficiente para pre digerirse de manera adecuada, por lo que, la fermentación estomacal se traducirá en inflamación y gases.

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Mala alimentación = Vientre prominente

Por otra parte, la comida chatarra es la primera causa de muchos problemas digestivos y variadas enfermedades. Los alimentos fritos y rebozados nos hacen sentir pesados e hinchados. Tengan en cuenta que, indefectiblemente la manera de cocinar los alimentos guarda mucha relación con cómo nos sentimos después de sentarnos comer.

También influye negativamente tomar gaseosas o bebidas muy azucaradas y más si lo hacemos mientras comemos. Además, el ingerir fibra de manera incorrecta, porque tanto el exceso como su falta nos hará lucir un vientre hinchado, la explicación es larga y se las debo para otro artículo.

Por otra parte, si nuestra dieta está basada en alimentos refinados como harinas, es decir, las deliciosas galletas, el pan, la pasta o dulces, las enzimas digestivas tendrán que hacer demasiado esfuerzo para digerirlos; en consecuencia cuando no digerimos por completo la comida, la misma se descompone en nuestro interior y esto da paso a la aparición de gases, dispepsias y, por supuesto, inflamación.

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Alergias alimentarias…

La intolerancia a ciertos alimentos, también generan gases que abultan el vientre, como por ejemplo en mi caso, la alergia a los lácteos.

Tal vez seamos poco tolerantes a un alimento en particular y no lo sabemos, y su ingesta nos provoca hinchazón, porque causa digestiones lentas, diarreas o estreñimiento.

Por otra parte, la retención de líquidos también induce la inflamación; un claro ejemplo sucede con las mujeres durante el período menstrual y en algunos, el consumo de sal, que les afecta más que a otros.

Mala postura…

Si pasamos todo el día encorvados hacia adelante, no solo nos dolerá la espalda, sino que también, seguramente, luciremos un vientre abultado. Porque la faja natural del cuerpo se va “debilitando” y la barriga saliendo o expandiendo.

Debemos tratar de sentarnos y pararnos los más erguidos posibles y además contraer el abdomen.

También la actividad física debe ser un hábito cotidiano que nos permita tonificar los músculos de la circunferencia abdominal. Y un inciso valioso, llegados a este punto es, que muchas veces hacemos ejercicio y adelgazamos otras partes del cuerpo y no el abdomen, pero peor es, quedarse en casa tumbado en el sillón o la cama, sin quemar ni una sola caloría. Considera que la grasa del abdomen debilita los músculos de la zona y cada vez nos resultará más complicado rebajarlo.

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Tips cortos para un vientre plano…

  • Come porciones pequeñas o moderadas.
  • Come más ensaladas frescas y frutas crudas.
  • Descarta intolerancias a ciertos alimentos.
  • Evita las bebidas azucaradas.
  • Bebe más agua.
  • Baja tu consumo de carbohidratos y azúcares.
  • Evita el estreñimiento.
  • Ejercítate 3 veces por semana.

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María Laura Garcia
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