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Si hay un tema con el que me he conectado con mi público últimamente, ha sido precisamente este: el abandono de los hijos por parte de sus padres. Es algo que nos acompaña a los venezolanos y quizás a muchos latinos, desde la época de la colonia.  Y hoy en día más, cuando muchos venezolanos han tenido que emigrar en busca de un sustento económico para su familia. Sin embargo, antes de esta situación, para sus familias, ya el abandono ha sido una práctica muy común en Venezuela. Hace pocos días, estuve impartiendo un seminario y prácticamente todos los participantes, tenían este quiebre o trauma personal: fueron abandonados por su papá, mamá o ambos. 

No me imaginaba el impacto que causarían en una joven, las palabras que siempre digo cuando comienzo a hablar en público: -Soy un hombre exitoso. Y mi mayor éxito es el amor de mi hija; el éxito del amor. Al final el curso, se me acercó y me dijo: -Lo felicito por todo lo que ha logrado, pero sobre todo, lo felicito por amar a su hija, yo no tengo el privilegio de tener padre. Sus palabras me llegaron al corazón, tanto así, que me quedé trabajando como voluntario en ese Liceo (UEN Gran Colombia de Caracas).

En lo personal, también tuve un abandono paternal a los doce años de edad, a raíz de la separación de mis padres. Precisamente uno de los errores más comunes de los progenitores que se separan es no ser conscientes de que sus hijos se sienten confundidos, tristes y culpables. Todo esto aunado a sentirse no amados por estos.

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Lo primero que debemos comprender, es que los seres humanos fuimos creados para vivir la experiencia del amor. Ésta es nuestra esencia, nuestro instinto más básico. Y cuando este aspecto o proceso falla, sobre todo, por parte de quienes son nuestros padres, tal situación nos marcará para siempre.

El punto es ¿qué hacer si vengo de un abandono? y la respuesta es una sola: perdonar, como lo inevitable para crecer aún con la ausencia de nuestros padres, bien porque decidieron irse o porque ya no están en este plano existencial. Debemos recordar que la familia es un laboratorio donde se experimenta el amor, aunque no siempre sea de la mejor manera o de la forma más deseable, para crear el ambiente propicio en la crianza de hijos sanos y emocionalmente equilibrados.

Particularmente, también vengo de un abandono paternal a la edad de trece años. Mi papá con hechos y no con palabras me dijo:-Si te vas con tu mamá eres enemigo mío.

Pasaron algunos años para que me reconciliara con él, pero muchos más para perdonarlo. En nuestra época de niños se forma la arquitectura de nuestra autoestima. Es cuando más aceptación, cariño y seguridad necesitamos recibir, para crecer en el amor y con una gestión relativamente adecuada de nuestras emociones. Con los años, el amor me ha guiado a comprender las diferentes limitaciones que a veces tienen los padres, por ego, por falta de conciencia, inmadurez o por cualquier razón, que no están a la altura de llevar a cabo una separación de la manera más sana, para no afectar tanto a los hijos.

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John Lennon, el legendario músico y fundador de Los Beatles, fue abandonado por ambos, madre y padre. Estaba furioso, frustrado, necesitaba amor. Afortunadamente convirtió y volcó su rabia y rebeldía hacia la música. Él mismo lo dijo: -Si yo hubiese sido un hijo con mamá y papá (normal), jamás me hubiera convertido en músico. Sin embargo, escribió dos canciones y quizás más, que reflejaron el abandono que tuvo: Mother (Madre), Julia y All you need is love (Todo lo que necesitas es amor). Por supuesto en su interpretación de Madre es donde refleja abiertamente su dolor:

Madre tú me tuviste, yo nunca te tuve…

Padre, tú me dejaste, yo nunca te dejé…   

Así, que querido lector, si no vienes de un abandono de padres, siéntete afortunado. Si no, comienza o continua ese proceso de perdón, para que te liberes. Te recomiendo la película “La cabaña”, es hermosísima y te puede ayudar a comprender que quizás tu padre o madre, no es que no quiso quererte, es que no pudo (por las razones que hayan sido).

Otro aspecto importante y determinante es que si te consideras hijo abandonado, no hagas lo mismo con los hijos que ya tienes o que vas a tener. Porque nuestro subconsciente, a veces, nos lleva a repetir patrones por generaciones. En mi caso, no repliqué esa conducta y hoy tengo la dicha, la fortuna de escuchar a mi hija decir: Tengo al mejor papá del mundo. Y por esto, repito una vez más: soy un hombre exitoso.

Hasta un próximo encuentro y muchas bendiciones para ti.

Con amor, 

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Johan Pullas Guillén

Coach Motivador

Escritor

Pintor 

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