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La escena se repite infinitas veces: sales corriendo de casa directo a una reunión, buscas a los niños y debes volver rápido a la oficina a resolver un montón de pendientes, no trajiste comida. Es preciso comer rápido para continuar las labores de la jornada. Te en cualquier sitio de comida rápida, te dan una bolsa caliente cuyo aroma te encanta al instante: huele divino.

La rapidez de nuestra rutina y la falta de planificación de nuestro menú nos lleva a repetir esta escena con demasiada frecuencia. En ese trajín no nos detenemos a pensar en el aporte de nutrientes de esa comida, del jugo o refresco que acompaña al menú del día. Mucho menos pensamos en las consecuencias de repetir esta elección constantemente. La comida rápida tiene pocos nutrientes y muchas calorías que pueden convertirte en una persona obesa. El problema no son esos kilos de más: son los riesgos asociados a esta característica. La diabetes, enfermedades del corazón e hipertensión arterial son algunos de ellos.

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No solo tu cuerpo se afecta: también tu mente. Estudios han demostrado que existe una relación entre el consumo de este tipo de comida y un riesgo mayor de sufrir Alzheimer y depresión.

En otros casos la historia es que trabajas y sacas los pendientes sin tomar el tiempo para ti, para comer, entonces pasas siete horas sin darle ningún sustrato a tu cuerpo o quizás solo le das algo dulce que pase por el frente, si te paras a comer piensas que no te dará chance de terminar los pendientes, así que pasan muchas horas sin una comida de calidad, cuando llega la tarde o noche tu cuerpo empieza a reclamar desesperadamente por algún sustrato que te de energía rápidamente, un dulce es lo que quiere y necesita tu cerebro. Si no le das energía el no alimentos donde el tenga que trabajar para sacar la energía y por eso la necesidad de un dulcito, sin contar que cuando llegas a casa abrirás la nevera y lo comerás todo sin control, la consecuencia la misma que la historia pasada, sobrepeso y enfermedades crónicas no trasmisibles del adulto como dislipidemias, glicemias limítrofes y por lo general un descontrol hormonal.

Recuerda: lo barato sale caro. Planifica tu menú y adelanta algo de la comida algún día de la semana, haz que el consumo de alimentos pobres en nutrientes sea ocasional y cuida tu salud y tu figura.

Lic. Ariana Araujo Tovar.

Nutricionista – Master en Psicología y Health Coach.

Creadora – Directora de Método Coma

Redes: @metodocoma

www.metodocoma.com

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