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¿Alguna vez te has puesto a pensar que la vida se parece a una obra de teatro? A veces la vivimos tan intensamente que nos cuesta ver a los otros como actores interpretando roles. ¿Me acompañas a considerar un punto de vista que tal vez pueda ayudarte a vivir de una forma más liviana? Eso espero.

Mi visión de la vida

Por unos momentos considera esto: antes de venir a la vida, muestra alma elige los desafíos y las lecciones necesarias para la evolución que queremos lograr en esta existencia. También allí hacemos acuerdos con otras almas que, como nosotros, están en un proceso de aprendizaje y necesitan lecciones que son complementarias a las nuestras. Por ejemplo: mi alma necesita aprender a empoderarse, para darse cuenta del ilimitado ser que es. Entonces elige venir como mujer. También acuerda que mi madre -quien será mi modelo- sea una mujer con una baja autoestima y a mi padre como una persona abusiva. Acuerda con dos almas que requieren vivir esos roles para su evolución. Así se arma la obra de teatro de esta vida.

Por supuesto que cuando llego a la tierra olvidé todas estas elecciones de mi alma y empiezo a vivir cada día sin la consciencia de lo acordado. Metida dentro de esta existencia, vivo intensamente un drama, pues me duele enormemente el abuso de papá. Además me cuesta entender por qué mamá se calla y acepta su irrespeto. En la medida en que voy creciendo puedo tomar distintas elecciones. Si voy haciendo mi trabajo de consciencia, me doy cuenta que las relaciones pueden ser distintas a la referencia que tuve con mis padres. Así, les perdono y me libero de su influencia. Además cambio mis pensamientos afirmando que soy poderosa, que puedo y que merezco amor y respeto. Así he superado esa prueba y cuando me toca irme, he logrado el aprendizaje que mi alma se había planteado.

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Imagino al terminar este episodio (vida) -de los muchos que experimento, puesto que venimos a este mundo varias veces- a los actores en el entretiempo de mi obra de teatro. En ese espacio del no tiempo, puedo revisar y hasta reírme no sólo de mi rol, sino de los otros participantes de alguna escena de esta obra.

Así, puedo decirle a quien interpretó el rol de mi papá: «oye, lo hiciste buenísimo, el momento que lucías tan furioso y me gritabas lucía todo muy real. Me asusté mucho, me congelé, pero luego pude superarlo».

Lo descrito antes es la visión que tengo de la vida. Ésta no viene de mi imaginación, viene de mis muchos años de estudio y de lo aprendido con muchos de mis maestros.

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¿Para qué tener esta visión de la vida?

Este artículo podría parecerte raro. Mi intención al escribirlo es que vivamos con un poco más de ligereza, con menos drama y más consciencia. Sé que a veces las emociones se sienten muy fuertes y reales. Muchas veces nos quedamos regodeándonos en ellas, prolongando el sufrimiento en lugar de ir al aprendizaje.

A muchos les encanta el drama y la tragedia, cuentan lo vivido con alguien una y otra vez, sufriendo nuevamente como si estuviesen experimentando en el momento la situación. Para el ego es gratificante reafirmar una y otra vez esa visión de los acontecimientos donde se es la (el) buena (o) y los otros son los malos.

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Pero, si en lugar de sentirte una víctima de las personas y las circunstancias te preguntaras: ¿qué tengo que aprender de esto que ocurrió?.  Si en vez de contar la anécdota repetidas veces, para reafirmar que tienes razón, guardaras silencio y revisaras: ¿qué podría haber hecho distinto o cuál es el cambio que esta situación me invita a hacer en mi vida?

Sé que estas preguntas no son cómodas y en muchos casos son profundas. Además nuestro ego nos tienta para hacernos creer que siempre tenemos la razón e hicimos lo mejor que pudimos. Pero siempre está nuestra consciencia a partir de la cual se puede aprender aún cuando requiera tiempo encontrar las respuestas a estas interrogantes.

¿Cómo cambiar la obra de teatro?

  • En el momento en que estas en medio de esas emociones intensas por algún conflicto, toma una respiración profunda. Adicionalmente, retírate a un lugar para tranquilizarte y estar contigo.
  • Reconoce lo que estás sintiendo, pero sin dejar que tus emociones se apoderen de ti. Imagina más bien que esas emociones son como un río que pasa a través de ti. Una y otra vez utiliza la respiración para calmarte y dosificar tus sentimientos.
  • Recuerda que las personas que crees te están lastimando o molestando, vienen a tu obra de teatro para ayudarte a evolucionar. ¿Cuál es la lección que estas personas tienen para ti?
  • A veces es precisa la ayuda de un profesional, porque en medio de nuestras emociones perdemos nuestra objetividad. Si intentas encontrar las respuestas y no las ves, busca un terapeuta o asiste a un curso.
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En la medida en que perdonas, transformas tu sistema de creencias, pones límites o haces nuevos acuerdos, te darás cuenta que esa obra de teatro que es tu vida va mejorando. Los actores que llegan, son más gentiles, lo que experimentas es más fluido y más alegre. En fin, deja de ser un drama o una tragedia para convertirse en una comedia o una historia de inspiración. Eso es lo que deseo para ti.

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Carla Acebey-
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