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Recientemente se celebró el día del médico en Venezuela, por eso quise hablar con un especialista sobre cómo este gremio, en medio de la crisis económica y social que vive el país, está desarrollando su trabajo, y si en vista de ese panorama hay “razones” para festejar, aunque yo me adelanto a que si existen muchas para reconocer y valorar su sacrificada labor.

Hablé con el Dr. Enrique Loyo, Médico Patólogo, vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina, expresidente de la Sociedad Venezolana de Patología (Tw @Santiago60), sobre lo que significa ser médico en Venezuela.

El especialista comenzó su conversación reconociendo que efectivamente hay motivos para celebrar al que sea médico en Venezuela. Para él ser galeno constituye tener que vestirse de y ser un héroe para salir adelante en medio de las dificultades que enfrenta al desempeñarse en el sistema público nacional de salud.

Los aspectos que básicamente lo llevan a pensar que el medico venezolano es un héroe es el hecho de arriesgar su vida en el cumplimiento de su deber por la destrucción completa de la infraestructura hospitalaria en el país.

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No existe un hospital público donde no se identifiquen fallas gravísimas, porque entre otras cosas, no se reciben los servicios públicos básicos en el 80% de los centros asistenciales, es decir, no cuentan con agua ni electricidad para el funcionamiento normal, por tanto, el personal especializado y administrativo, ni si quiera se puede lavar las manos allí con las implicaciones negativas que desde el punto de vista sanitario esto tiene. Igualmente, ha empeorado el abastecimiento de medicamentos, este es escaso o intermitente o esporádico, lo que no permite el cumplimiento de los protocolos necesarios esenciales. Igualmente hay un deterioro y falta de equipos para el diagnóstico y terapias. Llegados a este punto, debo destacar, una situación muy delicada, las terapias para cáncer están siendo omitidas en la mayoría de los casos y esto no aparece reflejado en las cifras oficiales, pero recordemos que en el 2012 la última estadística gubernamental registraba que cada 2 horas moría una mujer por cáncer de mama en el país. Y si recordamos la situación económica del 2012 y la comparamos con la actual, podríamos estimar que estas cifras aumentaron dramáticamente elevando el número de fallecimientos por hora, de las pacientes oncológicas.

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Lamentablemente, esta situación es particularmente más grave cuando se trata del cáncer infantil, puesto que no hay terapia de seguimiento para esta patología. Por otro lado, condideremos que el número de fallecimientos por patologías crónicas, también se ha elevado, porque los pacientes no pueden costearse el tratamiento. Enfermedades como diabetes, hipertensión, que pueden tratarse o prevenirse efectivamente, en Venezuela matan cada vez a más personas simplemente porque los afectados abandonan o no siguen el tratamiento.

Los enfermos con patologías que tienen que ver con el VIH – SIDA, que necesitan una terapia efectiva, también se ven expuestos a la falta de fármacos, además que el deterioro en la calidad de vida que experimenta gran parte de la población los hace vulnerables ante cualquier padecimiento.

Encontramos que, en el último año, la desnutrición de base, en menores de 5 años fue 32%, esto representa unos niveles gravísimos porque es bien sabido que los niños, sobre todo en los primeros 2 años de vida, requieren una nutrición óptima para su desarrollo psicomotriz e intelectual. Por tanto, un poco más de un tercio de nuestra población no está recibiendo una nutrición adecuada, razón por lo cual la mortalidad infantil ha ascendido y la propia OMS ha dicho que el aumento es de más del 30% en el período que abarca de 2015 a 2017.  Lo anterior, ha elevado la tasa de mortalidad infantil a 16 fallecidos por cada mil nacidos vivos.

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También es preocupante la alta migración del personal médico venezolano, pues se han ido más de 20 mil médicos y el 80% de ellos eran súper especialistas, es decir, tenían una o dos especialidades y ahora le están dando frutos a otros países”.

De manera, que todo este resumen o exposición configura una situación tenebrosa, que según mí entrevistado, no es un ejercicio de negatividad, si no es un repaso para destacar que quienes trabajan para el sistema sanitario venezolano actualmente, ya sea público o privado, están ejerciendo una labor heroica en medio de las peores dificultades históricas que ha atravesado el país.

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María Laura Garcia
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