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La inteligencia emocional es un recurso valioso en nuestra vida diaria, independientemente de la edad, sexo, género, creencias y roles que desempeñamos en ella  y en las organizaciones a las que pertenecemos. Viendo la organización no solo en el ámbito laboral, sino los  grupos en general, como lo son: la familia, la escuela, los  amigos, la relación de pareja,  etc.

Tradicionalmente las definiciones de inteligencia se basaban  en procesos cognitivos como memoria, pensamiento lógico, habilidades en la resolución de problemas y otros, definiciones donde se toman en cuenta  los aspectos racionales en los seres humanos. Este  concepto  ha evolucionado, y en la actualidad se habla de un sin número de tipos de inteligencia, pues a partir del desarrollo de las diversas ciencias han tomado auge y adquirido relevancia otros tipos de inteligencia vinculadas con diferentes estructuras cerebrales, donde se identifica la influencia de los procesos afectivos como los sentimientos, las emociones y los procesos asociados a la voluntad, siendo Daniel Goleman uno de los grandes promotores y estudioso de la inteligencia emocional. 

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Podemos definir la inteligencia rmocional como  la capacidad que tienen las personas para identificar, comprender y manejar sus emociones de modo sano y desarrollador, de manera que les promueva el bienestar individual y facilite vínculos saludables con los otros, además de ayudarlos a lograr metas y objetivos, manejar el estrés y a superar obstáculos. 

Los pioneros en el tema, identifican cuatro factores de la inteligencia emocional, estos son: percepción emocional, capacidad de razonar usando las emociones, capacidad de comprender las emociones y capacidad de manejar las emociones. 

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Se han planteado 5 elementos que  componen  la Inteligencia Emocional:

  • Conciencia de uno mismo o autoconciencia emocional
  • Autocontrol emocional
  • Habilidades sociales o relaciones interpersonales
  • Empatía o reconocimiento de las emociones de los demás
  • Automotivación

Los aspectos antes expuestos son claves a trabajar en cada persona para fortalecer su inteligencia emocional, de ahí la necesidad que de manera individual hagamos un ejercicio de auto-análisis y así definir cómo  adaptarlos en cada uno de nosotros. 

Es evidente como en los días que corren  se hace necesaria manejar la inteligencia emocional  en nuestras vidas, pues permite  un mejor conocimiento de sí, lo que nos lleva  a un mejor auto aceptación, y por ende a un mejor desempeño en las diferentes esferas sociales, incidiendo de manera favorable en el bienestar psíquico y la salud emocional.

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Incide en  el fortalecimiento de la salud física y mental al aportarnos  herramientas que ayudan a un mejor manejo del estrés y de las emociones negativas, como la ansiedad, el pánico y los estados emocionales producto de situaciones que pueden resultar traumáticas.

Se ha demostrado científicamente que las personas que no manejan bien sus emociones son propensas a padecer de inestabilidad emocional con frecuentes cambios en su estado de ánimo, lo cual afecta perjudicialmente su bienestar físico y psíquico, sus relaciones con el entorno, su funcionamiento y rendimiento, allí radica la importancia, no solo conocer, sino aplicar la inteligencia emocional en cada reto que nos presenta.

Seguiremos hablando en un próximo artículo de este tema…

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Ana Correa

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