Meditar
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Para muchas personas la meditación ha sido una herramienta para encontrar la calma y la paz que nuestra mente necesita. En tiempos del coronavirus, la meditación es una de las técnicas que puedes aplicar a diario para reducir la ansiedad y el estés que ha generado la pandemia en todo el mundo.

Por lo general, cuando empezamos a utilizar esta técnica de relajación surgen muchos obstáculos que poco a poco y con práctica se va mejorando. Dichos obstáculos, a veces son estrategias que usamos cuando nos sentimos incómodos física o mentalmente. Algunas de esas estrategias son las siguientes.

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Insensibilidad y somnolencia

Puedes sentirte cansado y sentir cierta somnolencia e incluso sueño.

Agitación y preocupación

Tu mente está muy acelerada y activada, yendo muy rápido de un pensamiento a otro con lo que distraerse resulta más fácil y más rápido.

Dudas

Quizás no te sientas realmente convencido de esta herramienta de relajación y, al no darle un sentido interno puede hacerte deambular en tu atención.

Deseos sensoriales

Durante la meditación puede surgir el deseo a tener experiencias agradables, reconfortantes o de mucha tranquilidad y este mismo deseo obstruye tu práctica al evitar estar en el presente, sin expectativas ni aferrado a la espera de un resultado ya predeterminado.

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Mala voluntad

Cuando guardamos algunos de esos sentimientos tendemos a aferrarnos a ellos y los hacemos más grandes, estimulando irritaciones menores que pueden madurar en otras más grandes.

Meditación = tiempo de práctica

Sin embargo, la psicóloga, psicoterapeuta Gestalt, instructora de meditación y experta en mindfulness, Belén Colomina, explica que podemos evitar estos obstáculos, son comunes en todos los seres humanos.

Asegura, que lo importante es saber que los resultados vienen con el tiempo de práctica y que, para ello, será mejor soltar expectativas y no aferrarse a un resultado sino ser consciente, a cada momento, de lo que surge para poder soltarlo, dejarlo ir. “No se trata de que no surjan los obstáculos, lo harán, sino de darme cuenta de ellos, observarlos y dejarlos ir para regresar de nuevo, cada vez, al soporte de atención en el que meditas”, concluye la especialista.

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Con información: abc.es

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