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El sobrepeso y la obesidad, determinados por un aumento del índice de masa corporal, pueden afectar la salud de la mujer embarazada, e incluso la salud del bebé.

¿A qué se debe la ganancia de peso?

Aunque en algunas personas la obesidad tiene como origen un trastorno metabólico, en la mayoría se debe a la ingesta excesiva de calorías, es decir, alimentos cuyo índice calórico favorecen la acumulación de grasa corporal, especialmente si no gastamos esas calorías debido al sedentarismo.

En nuestro día a día necesitamos un aporte continuo de energía para poder llevar a cabo todas nuestras funciones como el buen funcionamiento del corazón, del sistema nervioso, el sistema muscular, la actividad de los tejidos y también para mantener la temperatura corporal. La energía que necesitamos para poder llevar a cabo estas funciones es suministrada por los alimentos que comemos. Tenemos entonces que todos  los alimentos son potenciales administradores de energía pero en cantidades diferentes según su variable contenido de macronutrientes. Si consumes exceso de calorías y nos las gastas, se acumulan en nuestro organismo como grasa.

Además durante la gestación tienen lugar adaptaciones metabólicas maternas para aumentar la sensibilidad a la insulina y mantener un adecuado nivel de glucosa para transferirse al feto.

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¿Qué  complicaciones trae la obesidad al embarazo?

Tanto el sobrepeso como la obesidad durante el embarazo pueden generar el desarrollo de diabetes gestacional y futuros problemas metabólicos tanto en la madre como en la descendencia.

Está bien establecido que la obesidad materna aumenta los riesgos de complicaciones graves del embarazo, incluidas las malformaciones cardiacas congénitas. El periodo más importante para el desarrollo de órganos fetales comprende las primeras ocho semanas del embarazo. Por tanto, a las mujeres en edad de procrear, idealmente se les debería informar de los riesgos de la obesidad en el embarazo y ofrecerles apoyo para que alcancen su peso normal antes de la concepción.

Las mujeres con exceso de peso corporal pueden desarrollar ciertas patologías como la hipertensión arterial y cuadros hipertensivos del embarazo como la preeclamsia, diabetes gestacional, distocias del parto y mayor frecuencia de cesáreas.

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Además la evidencia sugiere que los hijos de madres con obesidad tienen un riesgo mayor de desarrollar problemas asociados al síndrome metabólico, como obesidad y diabetes.

La obesidad, por sí sola, puede llevar a resultados neonatales adversos, porque es un estado fisiopatológico proinflamatorio y es posible que esta afección pueda alterar el entorno intrauterino del feto en desarrollo.

Las pacientes con diabetes gestacional tienen una probabilidad cinco veces mayor de desarrollar diabetes de tipo 2, y una probabilidad tres veces mayor de desarrollar prediabetes en la década posterior al embarazo.

Los recién nacidos de pacientes que habían tenido diabetes gestacional también se ha visto que son más propensos a presentar obesidad, porcentaje de grasa corporal elevado, mayor circunferencia de la cintura, y pliegues cutáneos, a los 11 años de edad.

¿Cuáles son los beneficios de practicar actividad física durante el embarazo?

Incluso desde el periodo preconcepcional es aconsejable mantener una rutina de actividad física. Son múltiples los beneficios:

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  • El control de peso antes del embarazo y el correcto diagnóstico y tratamiento de la resistencia a insulina y de la Diabetes gestacional durante el embarazo es fundamental tanto para la madre como para el feto, y así evitar problemas metabólicos en edad adulta de esos recién nacidos.
  • El tratamiento de primera línea para la diabetes gestacional consiste en la dieta y el estilo de vida activo; dos ensayos clínicos demostraron que tratar la diabetes gestacional, incluso leve, reduce los resultados adversos en el embarazo en más de 80%.
  • La realización de un programa de ejercicio físico moderado y supervisado durante todo el embarazo puede reducir la prevalencia de la depresión al final de la gestación y después del parto, como se desprende de las conclusiones de un estudio español, publicado en la revista British Journal of Sports Medicine.
  • La actividad física tienen grandes ventajas, siendo tal vez la más importante disminuir el estrés, mejorar el ánimo que tanto nos cambia a todos y en especial a las mujeres embarazadas. Además mejora: dolor de espalda, prepara los músculos de la pelvis para el parto, mejora el sueño, contribuye a mejorar la tensión arterial, y fortalece los huesos.

¿Cuáles son las recomendaciones para practicar ejercicio durante el embarazo?

  • Importante que tengas una rutina: practica 3 o 4 veces a la semana por periodos de 35-45 min según tu capacidad.
  • Si antes practicabas ejercicios, recuerda que en el embarazo deben bajar un poco la intensidad y si estás empezando una rutina recuerda hacer el ejercicio hasta donde tú cuerpo pueda, sin forzarlo y sin lesionarse. Evita los abdominales y el levantar peso.
  • No se recomiendan deportes de alto impacto como futbol, submarinismo, boxeo, etc. Las rutinas más recomendables son natación, caminata, yoga, pilates.
  • Mantente hidratada y come saludable.
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  • Siempre previo control prenatal y bajo la aprobación médica de tu obstetra, ya que existen ciertas condiciones que contraindican el ejercicio durante la gestación.

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Por. Dra. Peggi Piñango
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