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Esta pausa obligada nos da la posibilidad de reinventarnos en muchas áreas. Una de ellas son las relaciones. ¿Has pensado que ahora es posible hacer nuevos acuerdos con las personas que están compartiendo contigo? Si no sabes cómo hacerlo, sigue leyendo.

Las relaciones más íntimas son las más complejas

Estos días de resguardo en casa tal vez nos ha expuesto a una convivencia a la que no estábamos acostumbrados. Estar en casa 24/7 con nuestra pareja, hijos o algún familiar, puede ser una experiencia agotadora y complicada. Pero también una gran oportunidad para abordar situaciones que no se habían tocado.

Las relaciones más cercanas son las que más placer nos producen, pero también son las que pueden lastimarnos más. Porque nuestros afectos conocen cuáles son los botones que pueden tocar y que nos afectan enormemente. Nosotros también lo hacemos con ellos. Cuando nos dejamos llevar por el ego y la inconsciencia, podemos hacer un infierno de este lugar que es nuestra casa y que debería ser un oasis.

Por otra parte, tenemos en nuestra contra el hecho de que juzgamos a las personas y creemos que ya las conocemos. Te daré un ejemplo, cuando dices: mi esposo es perezoso, te relacionas con la idea que tienes de tu pareja, no con él. Esto parece un juego de palabras, pero es un tema complejo. Constantemente nos relacionamos con la idea que tenemos de la persona y así nos perdemos del regalo que nos da el presente. Pero además, cuando tenemos ese prejuicio, ponemos una energía en esa relación porque creemos saber el resultado que vamos a tener. Es decir, si le pido que haga algo, dirá que no lo quiere hacer y lo pospondrá, por ejemplo. Eso no ha ocurrido, pero la energía que le estás poniendo a la relación ya marca un resultado que no necesariamente era el que tenía que ser.

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Limpiar tus relaciones

Con frecuencia pensamos que aclarar cosas en una relación va a provocar conflicto. Entonces para evitar esa discusión, decidimos no abordar el tema. Así vamos acumulando y guardando. Luego, cuando no aguantamos más, explotamos haciendo a veces una pelea aún mayor que la que estábamos evadiendo.

Imagina que todas esas cosas que no has dicho a ese ser querido son como un ladrillo que interpones entre tú y él o ella. Con el pasar del tiempo, esos ladrillos pueden haber hecho un muro, tan alto que ya no alcanzas a ver quien está del otro lado. A veces duermes con alguien y está al lado en tu cama pero a miles de kilómetros de distancia en tu corazón.

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Una de las sugerencias que hago es que constantemente limpiemos la relación y cerremos con el pasado. Es un hábito sano, que hace que la relación viva en el presente. Además evita que las mujeres nos pongamos «históricas» como muchos hombres dicen, recordando y sacando una y otra vez errores del pasado. Eso también ocurre con los hombres. Por eso en ambos casos es preciso hacer un trabajo de perdón para soltar los dolores y resentimientos y crear una nueva y mejor relación.

Si quieres hacer este trabajo y así aprovechar estos días disponibles, te dejo un artículo que para mi es vital. Tal vez lo has visto antes y eso es porque el perdón para mi es uno de los pilares de la felicidad. Constantemente regreso al perdón porque sé es uno de los regalos de debemos darle a cualquier relación que sea importante.

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Carla Acebey-
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