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Los expertos coinciden en que la inteligencia emocional juega un papel vital para la consecución de metas, llegando a ser más importante que el Coeficiente Intelectual; pues nos proporciona los  recursos y herramientas para gestionar cada situación de la vida diaria de un modo efectivo, siendo capaces de resolver las tareas de la cotidianidad con efectividad de tiempo, trazarnos estrategias personales efectivas, y sobre todo el aumento de las posibilidades de éxito en cualquier actividad a realizar.

Es por ello que podemos afirmar que la Inteligencia Emocional recorre todas las esferas de la vida y, por tanto, está vinculada con todo lo que se piensa, se dice y se hace.

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Lea también: ¿Qué es la Inteligencia emocional y por qué es importante?

¿En qué situaciones puede ayudarnos la inteligencia emocional?

  • La elección de pareja.
  • Delimitación de normas y pautas de comportamiento en la educación de los hijos.
  • Determinación de metas personales y profesionales, de modo jerarquizado.
  • Definición de requisitos para la selección de personal dentro de una empresa.

Para esbozar algunas áreas…

Siempre desde la premisa que para ser inteligente emocionalmente y poder tener relaciones exitosas con el entorno, primero debemos de tener un conocimiento adecuado de nosotros mismos (autoconocimiento); para ello debemos de tener identificadas nuestras  potencialidades, habilidades, capacidades, limitaciones, gustos, miedos… Así nos fortaleceremos desde lo personal para facilitarnos trabajar en nuestras relaciones con el entorno, y que las mismas sean efectivas y gratificantes, tanto para nosotros, como para los otros.

Te sugiero hacer un listado donde identifiques tus rasgos positivos y los no tanto, de allí hazte preguntas como:

  • ¿Cómo potencio mis aspectos positivos?
  • ¿Cómo convierto mis rasgos negativos en potencialidades?
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¿Qué características encontramos en personas inteligentes emocionalmente?

Las personas emocionalmente  inteligentes no le temen al cambio, son flexibles, se logran adaptar a la multiplicidad de situaciones que se presentan en su cotidiano. Aceptan el cambio como un reto y hasta como una meta, porque ven en este un medio para continuar desarrollándose, creciendo, aprendiendo y como una vía para llegar al éxito y a la felicidad. 

El comportamiento emocionalmente inteligente implica tener identificadas tus fortalezas y debilidades, saber resolver las dificultades al conocer tu entorno y a sí mismos, aprovechar mejor las oportunidades y posibilidades que les brinda el medio.  Y hacer un uso racional del tiempo.

También, son empáticos, este tipo de comportamiento requiere una gran capacidad para entender las situaciones de las demás personas, y ponerse en su lugar. Admiten, aprenden de sus propios errores piden disculpa cuando se equivocan, se reponen con relativa facilidad de los reveses. Y muy importante saben perdonarse a sí y a los otros, siempre con sinceridad y honestidad.

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No toman todo personal, por lo que no se ofenden con facilidad, pueden expresar lo que sienten a los demás y entender lo que sienten los otros desde una posición de respeto, ética y empática.

Podemos concluir, que conocer y hacer de la Inteligencia Emocional una forma habitual de nuestro comportamiento, nos asegura el crecimiento espiritual y el éxito social.

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Ana Correa

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