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Nosotras solemos cuidar la piel con cremas antiarrugas, el corazón con ejercicio y el cuerpo con una alimentación balanceada; pero, según los especialistas, para vivir bien lo vital y más esencial es preservar la salud cerebral. Por tanto, debemos enfocarnos en cumplir años sin perder materia gris.

Para un cerebro joven…

¿Qué significa estar conscientes? ¿Cómo pensamos? ¿Cómo se forman nuestros recuerdos? ¿Qué es la inteligencia y en específico la inteligencia emocional? ¿Qué, cómo se forman y qué significan los sueños? ¿Qué determina nuestros comportamientos? ¿Cómo se mueve el cuerpo? Todas estas preguntas se responden por el trabajo de un mismo y único órgano: el cerebro. Una masa de unos 1.200 centímetros cúbicos que pesa 1,4 kilogramos aproximadamente, compuesto por unos 86.000 millones de células denominadas neuronas, que se encargan de hacer posible o dirigir desde tareas tan básicas como respirar hasta actividades de gran complejidad como el pensamiento abstracto. Por cierto, un tipo de pensamiento cuyo desarrollo me cuesta mucho comprender.

Siendo el centro de computación del cuerpo humano el que manda todas las señales que controlan su funcionamiento debería contar con mas atención de todos nosotros porque, así como a partir de los 50 años todos perdemos un 1% de nuestra masa muscular anualmente, el cerebro también comienza a envejecer y a volverse más lento en esa época de nuestras vidas. A partir los 50 no solo nos costará más recordar una palabra, sino que el sentido que nuestra capacidad cognitiva, de ubicación y atención puede mermar o alterarse. Y estas son pérdidas que debemos evitar a toda costa, si consideramos que el promedio de vida ha aumentado y llegar a los 90 años disminuidos en nuestras capacidades mentales no debe ser una opción, sobre todo si es por descuido en lo que respecta a nuestra salud. Debemos esforzarnos en llegar a viejitos lo más lúcidos posible.

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Objetivo… preservar la capacidad cerebral

Antes se creía que tener un cerebro joven o viejo dependía en un gran porcentaje de la herencia genética de los padres, pero muchos estudios recientes se han encargado de poner muy en duda dicho precepto. Por ejemplo, en el estudio “The disconnected Mind”, se encontró que apenas un ¼ del envejecimiento cerebral se debe a herencia genética y el resto se deriva del estilo de vida. Por tanto, muchos expertos, actualmente, sostienen que, así como hay maneras para recuperar o ganar músculo por medio de la dieta y el ejercicio, también hay formas para mantener muy intactas las principales funciones cerebrales.

Sé que, últimamente, les he escrito mucho al respecto pero nosotros los venezolanos que estamos sometidos a un nivel de estrés EXTREMO permanentemente y a una alimentación deficiente, más contamos con tan poco tiempo para muchas cosas porque estamos abocados a sobrevivir, tenemos que recordar permanentemente cómo nos podemos CURAR EN SALUD, gracias a la prevención. Y siendo el cerebro el “órgano funcional” más importante, pues debemos tener presente SIEMPRE, cómo mantenerlo lo más activo y efectivo posible. Debemos tratar, a toda costa, de matar la menor cantidad de neuronas posible.

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Indispensable: ¡La prevención!

No debemos esperar a que la memoria se nuble o nuestra capacidad de atención se cope, para aceitar esa maravillosa máquina que es nuestro cerebro. Los científicos, médicos y especialistas en medicina antienvejecimiento, recomiendan para evitar o enlentecer su declive lo siguiente:

  • Debemos mantenernos aprendiendo y esto no consiste en solo solucionar sudokus y crucigramas, porque este tipo de desafíos, también pueden convertirse en costumbre, porque el cerebro es una computadora muy ingeniosa. Es como la fibra muscular, si haces el mismo ejercicio todos los días éstas actuarán en automático. Por tanto, debes aprender nuevas cosas desde bailar, pintar, hablar un nuevo idioma, viajar y hasta mantenerse actualizado en materia tecnológica, etc.
  • Una actitud juvenil también ayuda ya que, el estar motivado e interesado en descubrir nuevas cosas sirve de antídoto para evitar el declive mental. Has notado que los viejos, cuando comienzan a querer estar en la casa y no desean salir pierden esa chispa que los hace deteriorarse a mayor velocidad. Para los expertos eso es un “apagón emocional” que se debe contrarrestar siendo proactivos y teniendo la iniciativa de realizar permanentemente cosas nuevas. También influye el estar dispuesto a disfrutar de la vida, de los pequeños detalles, más aprovechar cada día al máximo.
  • Evitar la soledad porque numerosos estudios han demostrado que la soledad aumenta 63% el riesgo de desarrollar demencia, porque los seres humanos somo criaturas sociales y el no estar en contacto con los demás genera un estrés psicosocial que podría incrementar el riesgo de inflamación cerebral y dicha inflamación, especialmente la crónica, está asociada a enfermedades degenerativas. Por tanto, cualquier evento social tiene un impacto saludable en el cerebro.
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  • Otro gran enemigo es el estrés, como les escribí en párrafos anteriores, el estar constantemente expuesto a la respuesta neuroendocrina de este estímulo negativo resulta muy dañino pues se acumula y con el tiempo, puede causar problemas en las habilidades cerebrales. En síntesis, hay que deshacerse del estrés negativo, aquel que es crónico y que deja al organismo extenuado.
  • La corteza frontal, encargada de la memoria de laboral y de las funciones ejecutivas del cerebro, se estrecha con el paso del tiempo y por eso es difícil recordarse de ciertas cosas, por ello, los expertos recomiendan para evitarlo, meditar. De hecho, aunque no se establecido el por qué, muchos estudios concluyen que practicar yoga y meditación, reduce las hormonas del estrés en el organismo, mermando así su efecto degenerativo.
  • También, dormir bien es esencial, ya que permite que el cerebro se recupere de su trabajo durante las horas de vigilia. Dormir es tan importante como darle al cuerpo oxígeno, comida y agua. Solo con el sueño profundo el cerebro consolida los nuevos recuerdos y estimula el ritmo circadiano. La recomendación es dormir al menos seis horas cada noche, lo ideal son 8. Aunque con el tiempo la calidad del sueño se deteriora, los expertos señalan que esto se puede remediar si se evita tomar siestas en el día.
  • Por último, trabajar también nos mantiene jóvenes cerebralmente hablando. Muchos sueñan con el momento de jubilarse, pero quizás NO hacer nada sea un extremo a ser evitado. Ahora bien, no solo se trata de estar ocupado, sino de tener retos laborales que vayan más allá de simples actividades rutinarias para que el cerebro se estimule con el esfuerzo.

Espero que pongan en práctica todo lo que les compartí el día de hoy, para que puedan mantener su cerebro joven y en forma.

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María Laura Garcia
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