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Descubriendo los mitos y realidades acerca de la radiación y el embarazo

Muchas veces hemos oído hablar de radiación; en algunos casos como eventos reales como Chernobyl o en  Fukushima, ó en forma de mitos a través de películas como  Hulk o Los 4 Fantásticos. Ahora bien ¿las mujeres embarazadas podrán realizarse algún estudio como una radiografía de tórax? o ¿producirán efectos sobre el feto?

En la práctica diaria, encontramos pacientes angustiadas porque les ordenaron realizarse un estudio como una radiografía de tórax y más aún, instituciones de salud que por temor a posibles efectos de las radiaciones, prefieren sencillamente ignorar o referir a estas pacientes a otros centros.

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Con frecuencia, en la práctica clínica obstétrica es necesario exponer a radiación ionizante a mujeres embarazadas, como parte de estudios de radiológicos indispensables para el diagnóstico de patología médica asociada. Surge en estos casos, la preocupación por la cantidad de radiación que recibe el embrión o feto y las consecuencias que esta exposición puede ocasionar en su desarrollo.

En término generales se ha establecido que no existe evidencia de riesgo aumentado de anomalías fetales, retardo mental, restricción de crecimiento, o pérdida del embarazo a consecuencia de dosis de radiación ionizante menor que 100 mSv. Para ello es necesario realizar un análisis dosimétrico por un físico médico a fin de conocer la cantidad de energía absorbida por el feto.

Entre los documentos más significativos que disponemos a nivel mundial se encuentra el ICRP 84 (International Commission on Radiological Protection) www.icrp.org y a partir de aquí, tenemos los diferentes protocolos y consideraciones que debemos llevar a cabo en nuestros servicios de imagenología, medicina nuclear e incluso de radioterapia para atender a pacientes embarazadas.

De esta manera explicamos que a pesar del riesgo de provocar daños en los tejidos del bebé, si la práctica está justificada y los parámetros técnicos bien optimizados, el beneficio es mucho mayor al riesgo y podemos realizar el estudio.

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Ultrasonido y resonancia magnética… ¿Una salida?

Los estudios de Ultrasonido y de Resonancia Magnética no emplean radiaciones ionizantes y por lo tanto suelen ser una muy buena solución para el caso de diagnósticos seguros en embarazadas, sin embargo es importante aclarar que estos estudios tienen sus limitaciones, por lo que es recomendable en un inicio tratar de optar por estos métodos en la medida de lo posible y luego de ser necesario y estar justificado, realizar un estudio adicional con radiación ionizante como rayos x o tomografía.

Sugerencias

  • Si estás embarazada o eres miembro del equipo del servicio de imágenes, es importante considerar seguir las siguientes recomendaciones:
  • Antes de efectuar un estudio de radiodiagnóstico a una mujer en edad fértil, siempre preguntar por el riesgo de posible embarazo y de existir éste, realizar un test de embarazo rápido en orina.
  • Siempre preferir el examen que, aportando buena sensibilidad diagnóstica, exponga al feto a la menor cantidad posible de radiación ionizante. (Tratar de utilizar estudios como Ultrasonido, resonancia magnética).
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  • Utilizar protección abdominal para minimizar la dosis de radiación ionizante al feto. Solicitar el peto plomado.
  • Preferir centros de radiodiagnóstico confiables para evitar la repetición de exámenes, que además del costo, obligarían exponer al feto al doble de radiación ionizante.
  • Evitar el uso de medios de contraste que atraviesan la placenta como el gadolinio y los medios de contraste yodados.

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Omar Arias Curatolo.

Físico médico, magister en Física Médica.

SEROFCA Servicios Radiológicos.

Redes sociales: @serofca

Correo: [email protected]

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