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Recientemente, entrevisté a la Lic. Sandra Suarez (@SandraSuarezNut), Nutricionista, sobre lo bueno, lo malo y lo no tan negativo de algunas modalidades de alimentación que ya tienen tiempo circulando, pero que se han puesto muy de moda, porque se difunden sin control en las redes sociales, con consecuencias que a la larga, lamentablemente, no son del todo positivas, por diversas razones, pero en primer lugar, porque así como un traje no le puede quedar bien a todo el mundo y debe hacerse a la medida, pues lo mismo ocurre con la alimentación.

Lo negativo comienza por el punto que, las personas las ponen en práctica indiscriminadamente sin considerar de manera responsable, si se reúnen las características adecuadas, ni cómo está funcionando su organismo, cuáles debe ser los objetivos o son los objetivos a nivel de salud o estéticos a alcanzar con el plan; o si padece una alergia o intolerancia alimentaria, etc..

Las dietas de moda, casi siempre se implementan, por decirlo de una manera simple, en blanco y negro, y no se consideran las características o los esquemas iniciales para los cuales fueron ideados esos tipos de alimentación. Por ejemplo, si se diseñaron para mejorar la evolución de pacientes con patologías preexistentes, a los cuales se les variaba la alimentación en función de sus avances, que no necesariamente es tu caso, por tanto, pregunto, ¿Es la dieta para ti, o hay que hacer una adaptación de esa forma de alimentación a tu perfil?

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Por otra parte, la eliminación por completo de ciertos grupos de alimentos que implican algunas dietas no debe considerarse, porque esto debe depender del tipo de paciente y de sus necesidades. Además, todos los grupos de alimentos deben consumirse: grasas, proteínas y carbohidratos, en un mayor o menor grado, pero para ello se debe cuidar, muy bien, el tipo y la cantidad a consumir.

Insisto, muchas de estas modalidades son difundidas de manera generalizada causando más perjuicios que beneficios porque no es un médico bien documentado el que las difunde, ni el que guía al paciente en el proceso de pérdida de peso, ni evalúa lo que sucede orgánicamente en el cuerpo del que busca deslastrarse de los kilos de más que lo enferman.

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¿Qué debemos saber?

Con mi invitada, Sandra Suarez, estuve conversando una hora sobre este tema como ya les dije al principio, por ello les resumo a continuación y de manera sencilla, lo que la especialista considera que son las consecuencias de llevar a cabo estas modalidades de alimentación de manera empírica con la intención de volverse “flaco(a)” tomando la “vía expres.

Si eliminas los carbohidratos, con la dieta cetogénica… ¿Qué pasa?

  1. Las proteínas que te comas se usarán como energía y nunca llegarán al músculo, por tanto, con el tiempo, perderás kilos, pero lamentablemente, también masa muscular.
  2. Al perder masa muscular, por cada kg de músculo que pierdas, tu cuerpo dejará de quemar 70 kcal en reposo, es decir, tu metabolismo se enlentecerá.
  3. Pudieras desarrollar gastritis, reflujo, colitis y estreñimiento.
  4. La orina se pondrá ácida y perderás calcio a través de ella, debilitando tus huesos.
  5. Si además eliminas los lácteos pudieras tener osteopenia.
  6. Dormirás malísimo porque tendrás menos serotonina.
  7. Tendrás mal humor.

¿Qué sucede en el cuerpo con el Ayuno Intermitente usado adelgazar?

El Ayuno Intermitente consiste en el distanciamiento de la primera comida de la mañana. Considerando el ayuno fisiológico, el que hacemos durante el sueño de 5 a 10 horas; a este se le agregaría de 4 a 8 horas más. De esta manera se completarían entre 12 y 16 horas en total sin que tu cuerpo reciba alimento alguno.

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Inicialmente funciona para adelgazar porque eliminas las kilocalorías de tu primera comida y de esa manera creas un déficit energético que te permite adelgazar, ya que, por cada 7500 kcal de déficit, perderás 1 kg de grasa.

Ahora bien, por qué no funciona a mediano plazo:

  1. Se termina compensando, las calorías, que te quitaste en la mañana, en el resto del día y ya no habrá déficit de energía que te haga adelgazar.
  2. Debido a que tu cuerpo percibe el ayuno como una emergencia, comenzará a trabajar de manera más eficiente gastando menos energía en sus funciones vitales y ahorrando más de la energía que consumes para mantenerlo protegido de la hambruna.
  3. Como el cerebro necesita glucosa, proveniente de los carbohidratos o de tus reservas de glucógeno hepático y muscular, al retrasar la comida se ve obligado a producir glucosa a expensas de tus músculos, proceso que se denomina gluconeogénesis. Y si, además, haces ejercicio en ayunas, esto será más perjudicial aún. Por cada gramo de glucosa que necesita tu cerebro, tu músculo pierde 1.7g de proteínas.
  4. Por cada kilo de músculo que pierdes ayunando, tu cuerpo dejará de gastar 70 kcal. en reposo y, por lo tanto, será más fácil mantenerte o engordar comiendo cada vez menos kilocalorías.
dietas más peligrosas
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Por lo anterior, observarás con el ayuno que al principio adelgazarás, luego te estancarás y después aumentarás de peso con la consecuencia final que, también tendrás más grasa y menos músculo que al iniciar.

Recomendación final…

Disminuye un poco la ingesta de cada una de tus comidas, sin eliminar ningún nutriente y con ese déficit generado adelgazarás perdiendo grasa y manteniendo tu masa muscular.

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María Laura Garcia
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