depresión postparto
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La depresión postparto se describe como síntomas depresivos de moderada a intensa en una mujer después de que ha dado a luz y se puede presentar poco después del parto o hasta un año más tarde. La mayor parte del tiempo ocurre dentro de los primeros tres meses después del parto.

La depresión posparto es mucho más común de lo que pensamos hace varios años, y afecta tanto a la madre como al bebé, además de interrumpir  el vínculo madre-hijo. «La depresión perinatal no detectada y no tratada puede tener consecuencias negativas para la salud de las madres y sus bebés», concluye el CDC según un estudio reciente. Se calcula una prevalencia de síntomas depresivos postparto del 13 %.

Los proveedores de atención médica no le preguntan a  uno de cada cinco pacientes prenatales y 1 de cada 8 pacientes de posparto sobre la depresión, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Aunque la prevalencia de la detección ha aumentado en los últimos años, muchas mujeres podrían estar sufriendo en silencio.

Las mujeres con este trastorno presentan síntomas como  tristeza, ansiedad, pérdida del apetito, falta de concentración e insomnio. En ocasiones pueden presentarse palpitaciones y crisis de pánico. Los médicos y los pacientes pueden tener dificultades para reconocer la depresión durante el embarazo, debido a que sus síntomas, tales como cansancio, problemas para dormir, cambios emocionales y aumento de peso, pueden confundirse con el propio embarazo. De acuerdo con un informe reciente, aproximadamente una de cada 20 mujeres estadounidenses embarazadas o que han dado a luz han presentado episodios de depresión mayor.

La depresión posparto es una condición grave ya que compromete la vida de dos personas y suele ser causa de múltiples comorbilidades psiquiátricas.

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¿Quiénes tienen mayor riesgo de sufrirla?

Algunos grupos tenían mayor riesgo de sufrir síntomas depresivos en el postparto que otros. La prevalencia es mayor al 20% entre las mujeres de 19 años o menos, fumadoras durante el período perinatal, aquellas que experimentaron depresión perinatal (durante el embarazo), mujeres cuyo bebé murió después del nacimiento y también aquellas que amamantaron a sus bebés durante menos de ocho semanas o tuvieron experimentando violencia de pareja íntima durante el embarazo o antes, mujeres que consumen  alcohol o sustancias ilegales, aquellas que no planearon el embarazo o tuvo sentimientos contradictorios acerca de este; mujeres que tuvieron depresión, trastorno bipolar o un trastorno de ansiedad antes del embarazo o en un embarazo anterior; aquellas que vivieron un hecho estresante durante el embarazo o el parto, por ejemplo, una enfermedad, muerte o padecimiento de un ser querido, un parto difícil o de emergencia, un parto prematuro o una enfermedad o anomalía congénita en el bebé; aquellas con una mala relación con la pareja o es soltera, tiene problemas financieros o de vivienda, o tiene poco apoyo de la familia, de los amigos o del cónyuge o la pareja.

Existen numerosas investigaciones que se han realizado con el fin de determinar cuáles son los factores relacionados al estrés y a las condiciones mentales de la madre en el desarrollo de producto y en general del embarazo, siendo todos aun no concluyentes.

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¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

 El tratamiento actual incluye la psicoterapia y el uso juicioso de antidepresivos.

Una vez establecida la depresión, el ejercicio puede ser un auxiliar en el tratamiento psiquiátrico, sin ser una sustitución del mismo.

En relación al ejercicio, las investigaciones sugieren que puede tener una influencia moderadora sobre el riesgo de depresión en el embarazo, así como en el período posparto. En 2008 se publicó un estudio sobre cómo afecta la imagen corporal en el embarazo. Además, la inactividad tiene influencia negativa en el embarazo.

Algo que se debe destacar es que la falta de ejercicio durante el embarazo se ha asociado con una mayor tasa de síntomas de depresión, lo cual lo califica como factor de riesgo, pero no como tratamiento. Una vez establecida la depresión, el ejercicio puede ser un auxiliar en el tratamiento psiquiátrico, sin ser una sustitución del mismo. El American College of Obstetricians and Gynecologists recomienda 30 minutos de ejercicio moderado en todos o la mayoría de los días de la semana, para mujeres embarazadas que no sufren ninguna complicación médica ni obstétrica.

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El uso de la mayor cantidad de estrategias no farmacológicas para prevenir la depresión del embarazo es lo más importante. Al sospechar depresión perinatal, es necesario de inicio que sea valorada siempre por un psiquiatra y mantener comunicación con el ginecólogo.

Sin tratamiento, la depresión posparto puede durar meses o años. Las complicaciones potenciales a largo plazo son las mismas que en la depresión mayor. La depresión posparto que no recibe tratamiento puede poner a la madre  en riesgo de hacerse daño o dañar al bebé. No temas pedir ayuda si presentas síntomas.

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Por. Dra. Peggi Piñango
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