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Te pasa como a mí que ¿Sientes que los domingos, finalizando la tarde, son el momento más deprimente de la semana? … Uff! Tanto como los lunes en la mañana. ¿Crees que cuando va terminando este día de “descanso” ese sentimiento de felicidad de los viernes por la tarde se va esfumando, poco a poco, para convertirse en un momento oscuro?

Somos muchos los que experimentamos esa sensación, tanto así que, especialistas han realizado estudios para evaluar qué tan común es y los resultados arrojan que la gran mayoría de las personas lo experimentan. Hace un tiempo, leí en un reportaje en la web de CNN en Español, que en un trabajo estadístico de 2015 publicado en la página Monster.com, el 76% de los norteamericanos reportaron una terrible depresión los domingos en la noche.

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Pienso, que es algo que les sucede a casi todos los seres humanos, independientemente de su profesión u ocupación. Si eres ama de casa, seguramente experimentarás disconfort pensando que al día siguiente debes comenzar nuevamente con las responsabilidades de la casa o lidiar con las de tus hijos, es más, solo el imaginar tener que madrugar, ya nos hace sentir mal a todos. También están los profesionales enfrentándose al hecho de recordar todo los “pendientes” o los problemas por solucionar. Por su parte, los niños y estudiantes recordando las tareas que deben entregar y dejaron para último momento, el examen a presentar o tener que levantarse muy temprano; en definitiva, solo escribiendo todo esto, me da angustia y viene a mi cuerpo la incomodidad que esto genera.

De hecho, enumerando lo anterior, les comento que una de las razones por la cual los domingos usualmente terminan de esa manera se puede explicar en que muchos de nosotros aún estamos inconscientemente atrapados en las emociones de la niñez. Los expertos manifiestan que “un gran número de niños experimentan un tipo de ansiedad de separación cuando llega el momento de dejar a sus padres y su casa para volver al colegio el lunes”. Tanto es así, que esa ansiedad de los domingos por la noche puede volverse un hábito de la mente, así hayamos dejado el colegio décadas atrás.

La típica estructura de trabajo de lunes a viernes también juega un rol importante por lo cual, se vuelve normal que finalizando el domingo empecemos a sentir ansiedad o tristeza cuando notamos que está finalizado nuestro tiempo de descanso.

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Ahora bien… ¿Hay manera de combatir este bajón de ánimos?

Cerrar el fin de semana con una caída anímica no tiene que ser una norma. Los pensamientos que nos invaden el domingo en la noche pueden ser domesticados para que tengamos menos ansiedad, menos tristeza y disfrutemos de las últimas horas del fin de semana.

Te voy a compartir una serie de “tips” para superar ese molesto estado de ánimo de los domingos y para mantenerte sereno, al menos, hasta el lunes en la mañana.

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Toma nota…

1.Normalmente sentimos ansiedad por el trabajo pendiente. Para que mi nivel de ansiedad en este sentido baje un poco, trato de disponer de 1 hora el sábado y/o 1 hora el domingo, para hacer una lista de los pendientes y también organizo como los resolveré durante la semana, para con ello, bajar mí angustia e incluso si puedo, adelanto algunas tareas.

Ten en cuenta que, aún si amas tu trabajo como yo, los lunes son difíciles, especialmente cuando tienes una bandeja de entrada de correo desbordada o una pila de asignaciones sin terminar. Por ello, para evitar preocuparte desde el domingo sobre lo que la semana laboral te traerá, es importante tratar de poner el estrés en retrospectiva y hacer esa agenda que te mencioné. Esto te ayudará a lograr ese cometido ya que, muchas veces con la ansiedad no somos capaces de tener pensamientos realistas y sobredimensionamos los hechos.

2. Otro tipo de pensamiento, de los domingos por la tarde, son los de culpa, por todo aquello que no te dio chance de hacer, en lugar de centrarte en todo lo sí hiciste. El tiempo es finito, por tanto, no debemos permanentemente darnos látigo, castigándonos por lo que no, nos da chance de hacer.

Es fácil perder de vista todo lo que realizaste el sábado y el domingo cuando recuerdas únicamente las cosas que no hiciste, como por ejemplo, llamar a la abuela o limpiar el baño. Las personas que se sienten culpables usualmente tienden a manejar estándares muy altos para ellos mismos, a veces no realistas. A mí esto me sucede todo el tiempo. Soy un yugo para mi misma. No tengo compasión de mí y sin considerar que soy un ser humano con límites como todo el mundo.

Para superarlo, primero tienes que hacer las paces con el hecho de que no cumpliste tus planes, y que esa “falta” no es un reflejo de la persona que eres.

3. Otro error que solemos cometer y que nos carga de frustración, es pensar que no hicimos lo suficiente para divertirnos y más, si eres de los que viven comparándose con el resto de la gente. Un ejemplo: estuviste perfectamente feliz durante el fin de semana en casa, hasta que encontraste las fotos de tus amigos haciendo mil cosas que a ti te gustaría realizar. Considera que: “la comparación es una manera instintiva de medir lo que estamos haciendo, pero rara vez hay un beneficio en ello” y lo peor es que generalmente sólo nos comparamos hacia arriba, es decir, que rara vez consideramos a las personas que son menos afortunadas que nosotros. Uno debe ser feliz o aprender a serlo, sencillamente con lo que nos tocó.

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4. Otra emoción muy común los domingos por la tarde es la tristeza. Es real, las tareas de trabajo pendientes no son tan divertidas como el “brunch” del domingo en la mañana en familia, que la parrillada del sábado con amigos o estar viendo una serie en Netflix. Pero, pasar el domingo en la noche pensando lo que depara el lunes no es saludable mentalmente, por tanto, si tiendes a estar más triste los domingos, sería bueno agregar algunas actividades al final de tu día que puedan darte un sentido de haber descansado o de haberte divertido lo suficiente. Sugerencias; invita a tus amigos a una reunión, aunque sea virtual, o escoge ver una buena película, o haz ejercicios o empieza ese libro que siempre has querido leer. Seguramente estando ocupado finalizarás el fin de semana más feliz y más relajado.

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María Laura Garcia
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