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¿Cómo comer cuando ya has adelgazado y llegado a tu objetivo para no volver a ganar peso? Esto es lo más importante y se denomina como la dieta de mantenimiento, y es justo para evitar ese temido efecto rebote, que es muy usual cuando se termina una dieta que excluye ciertos grupos de alimentos y cuando no nos cuidamos podemos subir muchos más kilos de los que ya teníamos.

¿Cómo es una dieta de mantenimiento?

Mantener el peso significa haber aprendido antes a llevar una alimentación saludable, variada y equilibrada donde no hay alimentos prohibidos, tan solo frecuencias y cantidades correctas. Por eso el tipo de alimentos no tiene por qué cambiar en esta nueva fase.

Es prácticamente lo mismo, aunque la diferencia puede estar en aumentar algo las raciones para que el peso se mantenga estable y no seguir adelgazando. También cambia el sentimiento de tener más libertad, de no sentirse tan cohibido.

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Es importante la forma de cocinar

El mantenimiento nos permite ciertas licencias pero no significa que cambiemos el hábito de tratar los alimentos a la plancha, al horno, cocidos antes que fritos. Podemos preparar un plato de pasta con verduras y con la mitad de calorías que si lo hiciéramos con queso o embutido. También hay alimentos en el mercado light, como los quesos, que han mejorado mucho su sabor y aportan menos grasa.

Recomendaciones que pueden ayudarte

Se trata de alcanzar un hábito de alimentación que normalice nuestra dieta para mantener un peso saludable. Estas son algunas de las recomendaciones para ajustar una dieta de mantenimiento:

Come variado y moderado: incluye alimentos de todos los grupos y en las frecuencias correctas.

  • Verduras: 2 veces al día
  • Frutas: 3 veces al día
  • Lácteos: 3-4 veces al día
  • Arroz y pasta: 1-2 veces a la semana
  • Legumbres: 2-3 veces a la semana
  • Pescado: 4 veces a la semana
  • Carne magra: 2-3 veces a la semana
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Cocina con poco aceite: Utilizar aceite de oliva pero con cabeza. Entre 2 y 4 cucharadas soperas al día para los distintos alimentos es la medida justa.

Controla el peso una vez a la semana o cada quince días: sin que se convierta en una obsesión hay que llevar el control para estabilizarse en un peso saludable.

Compensa: Si nos hemos pasado debemos saber compensarlo con comidas más ligeras en días siguientes. Esto puede ser un arma de doble filo porque algunas personas que no saben compensar y llegan a hacer disparates, por ejemplo, no comer nada antes de un banquete y llegar con tanta hambre que al final comen el doble. Por eso es importante dosificar las comidas o cenas fuera de casa, los dulces o cualquier otro extra.

Utiliza productos light, desnatados, bajos en grasa y reduce el alcohol a un consumo ocasional y moderado.

Bebe agua: es el único líquido que no engorda y es básico para la hidratación constante del organismo.

Haz ejercicio: de forma regular, aunque solo sea andar unos treinta minutos al día. No solo ayuda a mantener a raya el peso, sino a mejorar el estado de ánimo y controlar enfermedades.

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Con información de: sumedico.com

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