Qué tenemos que aprender
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Es innegable la turbulencia en la que vivimos. Escribo este artículo en medio de protestas debido al asesinato de un ciudadano de color en USA, aunado a este proceso mundial del virus que aún no se supera. Así, vemos eventos de una u otra naturaleza que nos llevan a preguntarnos ¿por qué estamos experimentando lo que estamos viviendo en el planeta? ¿Qué tenemos que aprender?

Parte del objetivo de la vida es aprender

La existencia está llena de gratas experiencias, hermosos paisajes y gente maravillosa. Todo eso es para nuestro disfrute. Pero también la vida nos presenta momentos que son necesarios para crecer, evolucionar y llevarnos a un nivel superior de consciencia y posterior bienestar.

Lo que ocurre es que a veces nos quedamos en el apego al gozo y la alegría todo el tiempo. Cuando eso ocurre, estamos evitando aprender lecciones que son necesarias en nuestra vida.

Entonces, cuando estamos dormidos, la vida nos presenta situaciones que prácticamente nos obligan a asimilar esa lección que habíamos estado posponiendo.

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Un fuerte texto sobre nuestra forma de aprender

Recibí este mensaje y quiero compartirlo contigo. No conozco la autoría del mismo y me parece muy acorde al tema.

«Si sólo la desgracia te sensibiliza, entonces la desgracia será tu Maestro.

Si sólo ante la carencia pones fin a tu arrogancia, entonces será la carencia tu Maestro.

Si sólo la enfermedad detiene una vida de abuso, entonces será la enfermedad tu Maestro.

Si sólo ante la tragedia te solidarizas, entonces será la tragedia tu Maestro.

Y cuando seas sensible, humilde, sencillo y solidario, sin necesidad de vivir la desgracia, la carencia, la enfermedad y la tragedia, entonces TÚ serás El Maestro»

Los eventos que podríamos llamar desgracias nos hacen humanos

Valorar lo que tenemos, ser humildes y solidarios se manifiesta en momentos de desafío. Pareciera que lo mejor de nosotros en muchos casos sólo aparece en circunstancias extremas. Por ejemplo, hemos visto cuanta ayuda se ha generado a propósito de todo el confinamiento por el virus. Hermosas historias de distintos tipos de apoyo han sido destacadas  en las redes y noticias. Mucha gente pensando en los demás, en los menos afortunados y en cómo poder mejorar la situación que viven. Sin importar si les conocían o no, hay gente que ha decidido dar su aporte. Esto nos reafirma en nuestra capacidad de ayudar.

Tenemos un potencial infinito para dar: desde una sonrisa, una oración, un buen pensamiento, hasta una mano amiga y solidaria que comparte comida, medicinas, ropa o cualquier cosa material que alguien necesite. Sólo que a veces estamos demasiado concentrados en nuestras necesidades y objetivos. Así, nos distraemos del propósito que le da sentido a estar en esta vida.

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Por supuesto que tenemos derecho de tener metas y querer cosas materiales. Sin embargo nuestra existencia y valía no están definidas por las cosas que hayamos podido acumular. Por el contrario, si entendemos que ser humano significa sabernos conectados con el resto de las personas, si experimentamos la profunda alegría que se siente al ayudar a otro, entonces estaremos en un nuevo nivel de comprensión de la vida. Creo que esta es la gran lección a aprender.

Es posible tener maestros más amorosos

Creo y experimento a nivel individual, que cuando estamos conscientes y alertas de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, somos capaces de mirar más rápidamente las lecciones que la vida está tratando de enseñarnos. Por tanto esos maestros -de los que habla el texto que cité- son más gentiles y así las lecciones que nos llevan a aprender son menos drásticas.

Una vez que conocemos las leyes con las que opera el universo, estamos más despiertos. Sabemos que todo es acción y  reacción y que aunque hayan circunstancias adversas, si damos lo mejor de nosotros, seguro nos irá mucho mejor.

Tú puedes ser un maestro

Tal vez lo último en lo que estés pensando ahora es ser un maestro como lo habla el escrito. Sin embargo, es innegable el hecho de que con nuestro modelo de comportamiento y nuestra actitud podemos inspirar a otros. Nuestras palabras, pero sobre todo acciones, motivan o no a otras personas en su propio camino.

Sin embargo, si eso no te pasa por la cabeza ahora, ¿que tal considerar que quieras sentirte dueño de tu vida, y de tener aprendizajes que no estén basados en el dolor y la pérdida? Ser un maestro significa haber desarrollado una maestría. ¡Imagina tener la maestría de tu vida!

Empoderarte significa hacerte dueño de tu vida, sentirte el conductor de tu existencia y a partir de allí actuar con mayor claridad. Te sabes uno con Dios y uno con tus hermanos, por tanto, tu forma de actuar es amorosa y compasiva. ¡Imagina la clase de relaciones que puedes construir así! Además confías en que lo que ocurre atiende a un plan superior y fluyes con éste, no te resistes. Aprender esto es vital en un momento como el que vivimos ahora, de tanta incertidumbre.

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Tú puedes convertirte en un maestro elevando tu consciencia y mejorando tu actitud. Por eso, si estos temas son de tu interés, investiga, busca, entrénate. Hay mil formas de crecer. Por mi parte te ofrezco un montón de artículos que pueden ayudarte en mi web carlaacebeydesanchez.com. También espero que en algún momento participes de mis talleres.

Bendiciones para ti y de veras espero que quieras aprender hasta convertirte en maestro.

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Carla Acebey-
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