deshidratación en adultos mayores
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La disminución de la sensación de sed hace que en ocasiones las personas mayores se olviden que tienen que beber agua, y en consecuencia se presenta el riesgo de deshidratación, que se agrava si viven en ambientes de altas temperaturas, por el alto grado de sudoración.

Otra de las causas más comunes de la deshidratación de las personas mayores, es el temor a beber agua, por problemas de incontinencia urinaria o dificultades en la capacidad de deglutir (disfagia) y también se le une la polifarmacia o el consumo de 4 o más fármacos, influye en la falta de hidratación.

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A esto se le suma que beber suficiente cantidad de agua es importante para reducir el riesgo de sufrir infecciones respiratorias, que junto con las infecciones urinarias, dos de las principales causas de muerte en los adultos mayores.

Para explicar esto con más detalles, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, ha dicho que durante el envejecimiento se producen cambios estructurales y fisiológicos que alteran la composición corporal, como el descenso en la proporción de agua en el organismo.

La xerostomía o boca seca es uno de los síntomas más frecuentes de la deshidratación, además de un efecto secundario de muchos fármacos. Otros síntomas son los labios agrietados, la mucosidad oral seca, la turgencia de la piel o el color oscuro de la orina.

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Al menos 8 vasos de agua al día

Entre las consecuencias de la deshidratación, está la afección de todos los órganos y sistemas del cuerpo, por eso la importancia de mantener una correcta hidratación, con la ingesta diaria de entre 2 y 2,5 litros de agua, lo que funciona como el consumo de un vaso de agua en cada comida principal (desayuno, comida y cena) y al menos otros 4-6 vasos repartidos a lo largo del día.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, recomienda que para llegar a consumir la cantidad de líquido sugerido también se pueden beber caldos de vegetales, de carne y de pescado (desgrasados). Además de una dieta rica en frutas y hortalizas, que contribuye a la ingesta de agua.

Para motivar a los la ingesta de líquidos se proponen varias medidas válidas para los adultos mayores, como el aumento del consumo de bebidas con sabores variados y sales minerales, dado que su palatabilidad, permiten una mejor ingesta de líquidos. También sugieren otras bebidas, como el té y las infusiones.

Finalmente, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, concluye que un adecuado estado de hidratación es clave para un envejecimiento saludable y de calidad, así como para mantener el necesario apetito.

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Con información: www.abc.es

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