Dormir
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Diversos estudios han demostrado que la falta de sueño influye negativamente con efectos nocivos a nivel de nuestro metabolismo, sistema inmunitario y hormonal

La cantidad y calidad de las horas que dedicamos al descanso nocturno se han relacionado también con problemas de salud cardiovascular, por lo que se estima que en torno al 60% de las personas, duermen entre 7 y 8 horas diarias, que sería lo entendido como recomendable.

De modo que las duraciones cortas y largas del sueño están relacionadas con una mayor probabilidad de diabetes, sobrepesohipercolesterolemia e hipertensión arterial, aumentando la probabilidad de sufrir ictusinfartos y otra serie de complicaciones cardiovasculares.

En consecuencia el dormir poco o tener un sueño de poca calidad con interrupciones, provoca una serie de cambios en nuestro organismo, sobre todo a nivel nervioso, ya que hay un aumento del tono simpático, que es la parte del sistema nervioso autónomo diseñada para el estrés o el ataque.

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Además, aumentan tanto los niveles de presión sanguínea como nuestras pulsaciones y se movilizan nuestras reservas de energía, estos cambios conducen a mayor frecuencia de hipertensión arterialarritmias, elevación de colesterol y azúcar en la sangre.

Mientras que a nivel endocrino, la mayor resistencia a la insulina hace que sea más probable el desarrollo de sobrepeso y diabetes

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Dormir mucho también es dañino

Pero, dormir muchas horas no es del todo bueno tampoco, hay un mecanismo biológico de la duración prolongada del sueño y la enfermedad cardiovascular que no se entiende tan bien como el mecanismo de la duración corta del sueño.

conciliar el sueño
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Se cree que estas personas podrían tener ya algún grado de afectación cardiovascular aunque fuera asintomática o bien menor tasa de actividad física, por lo que el dormir más de 9 horas diarias parece igual de perjudicial que dormir por debajo de 6 horas diarias.

Recomendaciones de un sueño reparador

  • Intentar tener un horario lo más estable posible, evitando excedernos los fines de semana.
  • No abusar de la siesta por la tarde, no debería pasar de los 20 minutos.
  • Aprovechar lo máximo posible la luz solar, con actividades al aire libre y evitar durante la noche, especialmente al irnos a dormir, la exposición a luz artificial.
  • Aumentar el ejercicio físico que hacemos durante el día, sabiendo que puede tomarnos unos cuantos meses hasta que impacte positivamente en la calidad de nuestro sueño.
  • Evitar estimulantes, cenas copiosas o alcohol antes de irnos a la cama.
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  • Destinar nuestro tiempo de descanso para relajarnos, evitando repasar problemas que hayamos tenido durante el trabajo, aprovechar para hablar por teléfono, discutir, etc.   
  • Si tenemos dificultad para conciliar el sueño pueden ser útiles técnicas de relajación.

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Con información de www.cuidateplus.marca.com

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