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La deshidratación es la pérdida de fluidos o agua que afecta la función normal del cuerpo. Las causas son variables pero también bastante básica como la diarrea, fiebre, calor, actividad física excesiva, ausencia de ingesta de líquidos o efectos secundarios de medicamentos.

Transpiración excesiva, si realizas actividades físicas enérgicas y no compensas los líquidos durante este tiempo, te puedes deshidratar. Si hace calor y hay humedad, transpiras más y pierdes más líquidos.

Mayor necesidad de orinar, esto puede deberse a una diabetes no diagnosticada o no controlada. Ciertos medicamentos, como los diuréticos y determinados medicamentos para la presión arterial, también pueden provocar deshidratación, generalmente, porque hacen que tengas una mayor necesidad de orinar.

Los bebés o niños, tienen más probabilidades de sufrir diarrea y vómitos, por ende de deshidratación. Como la superficie corporal de un niño en relación con su peso es mayor que la de un adulto, los niños también pierden una mayor proporción de líquido en caso de fiebre alta o quemaduras. Los niños pequeños a menudo no pueden decirte cuando tienen sed ni pueden beber un vaso de agua solos.

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A medida que crecemos, la reserva de líquidos de tu cuerpo se hace más pequeña, tu capacidad de conservar agua se reduce y la sensación de sed se hace menos fina. Estos problemas en los adultos mayores se agravan con enfermedades crónicas como diabetes y demencia, y con el uso de determinados medicamentos.

La deshidratación puede producir sed, dolor de cabeza, debilidad, mareos, fatiga, cansancio y somnolencia.

Bicarbonato de sodio, azúcar, sal y limón, es una combinación excelente de un rehidratante casero, dado que repone los líquidos de enfermedades como la diarrea y fiebre de forma inmediata, restableciendo las funciones del organismo.

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A continuación te dejamos una receta muy fácil de preparar para que hagas tu propia bebida rehidratante:

INGREDIENTES

  • 1 litro de agua hervida
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • Zumo de un limón

PREPARACIÓN

En una olla mediana coloque el litro de agua y déjala hervir, una vez que comience la ebullición añada las 2 cucharaditas de azúcar, 1 de sal, 1 cucharadita de bicarbonato de sodio y el zumo de un limón.

Revuelva los ingredientes para que se disuelvan, apague y deje reposar. Puede reservarlo en una jarra y guardarlo en el refrigerador.

El efecto rehidratante de esta bebida solo dura 24 horas.

Adultos mayores los más afectados

Los adultos mayores, son el grupo etario que generalmente no siente sed hasta que están deshidratados, es por ello que  los signos y síntomas de deshidratación también pueden variar según la edad, por lo que hay que tener especial cuidado dado que la situación se agrava cuando se tiene fiebre, aunado de diarrea y vómitos.

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Entre los síntomas de la deshidratación se varían de acuerdo a la persona:

  • Lactantes o niños pequeños:
  • Boca y lengua secas
  • Llanto sin lágrimas
  • No mojar los pañales durante tres horas
  • Ojos y mejillas hundidos
  • Zona blanda en la parte superior de la cabeza (fontanela) hundida
  • Irritabilidad

Adultos:

  • Sed excesiva
  • Micción menos frecuente
  • Orina de color oscuro
  • Fatiga
  • Mareos
  • Confusión

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Con información de www.mayoclinic.org

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