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Uno de los motivos de consulta más frecuente en la consulta prenatal, se refiere a la interrogante sobre cómo resolver la gran cantidad de síntomas que generan los cambios que suceden en el cuerpo de la mujer durante el embarazo. Todo cambia, como habitualmente les indico a mis pacientes embarazadas; esta bendición de lograr un embarazo va acompañada de cambios, desde el aspecto físico hasta la mente y el alma porque tus prioridades cambian y tu sentido de la vida también.

Estos son los cambios más frecuentes que suceden en cada sistema del organismo de la paciente embarazada:

  • En el sistema respiratorio se presentan discretas aceleraciones de la respiración e incluso disnea al final del embarazo.
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  • En el sistema cardiovascular aumenta la frecuencia cardíaca y ocasionalmente palpitaciones.
  • En el área gastrointestinal tenemos la aparición de síntomas como náuseas, vómitos, acidez, reflujo, hemorroides y estreñimiento; estos síntomas representan un gran porcentaje de las molestias que presenta la paciente embarazada.
  • Las infecciones urinarias incluso asintomáticas se presentan frecuentemente y deben diagnosticarse y tratarse oportunamente para evitar consecuencias como el parto prematuro. Pueden o no manifestarse como ardor al orinar o al terminar de orinar, sensación de querer orinar inmediatamente después de haberlo hecho, orina de mal olor o muy frecuente.
  • La pielpuede verse más reseca y con estrías en la zona abdominal; las varices puedes aparecer o empeorarse por la dificultad en el retorno venoso de los miembros inferiores.
  • La columna vertebral frecuentemente se ve afectada por dolor debido al cambio en su curvatura natural y malas posturas.
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  • El sistema inmunológico presenta disminución en su actividad, puede haber   por lo tanto mayor predisposición a infecciones.
  • El metabolismo de azúcares tiene tendencia a la hiperglicemia.
  • El sistema nervioso también cambia, algunas veces con sensación de tristeza y angustia  e hipersensibilidad a las emociones, y recientemente se ha asociado la maternidad con la estimulación de la inteligencia y las habilidades sensoriales de la madre en búsqueda de proteger al nuevo ser.

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¿Cómo mejorar estos síntomas?

El control prenatal con tu médico de confianza te ayudará a solucionar cada duda y preocupación, además de la alimentación balanceada rica en proteínas, vegetales y frutas y la realización de ejercicio adecuado para el embarazo, como el yoga, el pilates o incluso natación, con el cual conseguirás una sensación de bienestar, mejoraras la salud de tu columna vertebral y además ayudaras a los músculos de tu pelvis a fortalecerse para el momento del parto.

Trata de dormir bien, comer porciones más pequeñas para evitar la sensación de llenura y acidez, evita el exceso de carbohidratos procesados, las bebidas gaseosas, la cafeína, el alcohol, y no olvides evitar acostarte justo después que comes porque esto favorece el reflujo gástrico. Usa ropa cómoda y holgada, evita zapatos de tacón alto que favorecen las varices. Evita el estrés crónico, busca mejorar la relajación y serenidad de tu mente, incrementa las emociones positivas como la alegría y el optimismo.

Toma agua al menos 6 vasos diarios, orina frecuentemente, es recomendado hacerlo cada dos horas y especialmente después de la relaciones sexuales, para prevenir las infecciones urinarias. Hidrata tu piel diariamente con cremas especiales para la prevención de las estrías, generalmente a base de colágeno o aloe vera.

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Evita el contacto con personas que presenten cualquier tipo de enfermedad infectocontagiosa, desde la gripe a cualquier eruptiva de piel como rubeola; y prepara tus alimentos siguiendo las recomendaciones para la higiene de los mismos. De esta forma evitaras adquirir enfermedades infecciosas, que pueden ser de mayor riesgo en el embarazo.

 Es recomendable que disfrutes este momento tan importante de tu vida, porque el bienestar que sientes lo transmites a cada célula de tu cuerpo y a tu bebé.

Finalmente recuerda que después del embarazo tu cuerpo se irá recuperando poco a poco, con la ayuda de la lactancia que favorece la pérdida del peso ganado, y serás nuevamente como antes pero mejor: ¡eres madre!

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Por. Dra. Peggi Piñango
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