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Una dieta para el hígado graso es un plan de alimentación que ayuda a mejorar el funcionamiento hepático para evitar complicaciones en la salud. Su objetivo es ayudar a combatir la acumulación de grasa para minimizar los síntomas de esta enfermedad.

¿Qué es el hígado graso?

El hígado graso, conocido en términos médicos como esteatosis hepática, es un trastorno que se desarrolla por la acumulación de grasa en las células hepáticas. Puede ocurrir por un mal funcionamiento del metabolismo o por los daños que sufre el órgano debido al alcoholismo.

También está relacionado con la acumulación excesiva de colesterol y triglicéridos, aunque casi siempre se identifican varios factores detonantes.

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Síntomas del hígado graso

Muchos pacientes con hígado graso ignoran que tienen esta enfermedad porque no hay síntomas contundentes. Sin embargo, conforme evoluciona, se van desencadenando algunas molestias que permiten identificarlo. Las más comunes son:

  • Dolor leve o moderado en la parte superior derecha del abdomen.
  • Piel y ojos amarillos (ictericia).
  • Inapetencia y pérdida de peso.
  • Sensación de pesadez y gases después de comer.
  • Náuseas y mareos.
  • Debilidad y cansancio crónico.
  • Problemas de concentración.
  • Agrandamiento del hígado.
  • Vasos sanguíneos dilatados.
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Alimentos permitidos

Los alimentos más recomendados en una dieta para el hígado graso son aquellos que aportan nutrientes como el omega 3, antioxidantes y vitaminas y minerales. Aunque el total de carbohidratos y proteínas debe ser inferior, no se deben excluir de la alimentación. Como por ejemplo:

  • Pescados grasos (salmón, atún, sardina, arenque, etc.).
  • Carnes magras (pollo y pavo).
  • Yogur natural bajo en grasa.
  • Legumbres (de forma moderada).
  • Frutos secos y semillas
  • Cereales integrales (especialmente la avena y arroz integral).
  • Frutas y verduras frescas.

Alimentos prohibidos

Las personas con esteatosis hepática tienen un metabolismo más lento y presentan mayor resistencia a la insulina. Debido a esto, su alimentación debe excluir los alimentos que aumentan la concentración de glucosa en la sangre y la formación de células grasas. Como por ejemplo:

  • Azúcar refinado y derivados.
  • Pan y productos de bollería industrial.
  • Cereales refinados para el desayuno.
  • Refrescos, gaseosas y bebidas deportivas.
  • Patatas fritas o de paquete.
  • Cerveza y bebidas alcohólicas.
  • Lácteos enteros.
  • Comida rápida y enlatada.
  • Carnes rojas y embutidos.
  • Comidas con demasiado almidón.

Ejemplo de la dieta

Desayuno

  • Vaso de leche descremada o yogur natural.
  • Tazón de fresas.
  • Rebanada de pan integral con tomate y aceite de oliva.
  • Café o té.
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Media mañana

  • Infusión de alcachofa con limón.
  • Pan de centeno con aceite de oliva.
  • Puñadito de frutos secos.

Almuerzo

  • Ensalada verde con tomate y aderezo de vinagre.
  • Pescado al horno o pollo asado
  • Sopa de verduras.
  • Porción de manzana.
  • Rebanada de pan integral.

Merienda

  • Gelatina con fruta.

Cena

  • Guarnición de verduras al vapor o ensalada de apio.
  • Tostada integral con atún.
  • Vaso de zumo de pomelo.

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Con información: www.aarp.org

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