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Una mala higiene oral, siempre se asemeja a problemas en la boca como caries, inflamación de las encías y el mal aliento. Sin embargo, una buena salud oral es fundamental para el funcionamiento óptimo de todo el cuerpo. Varios estudios han descubierto que en la boca existe un ejército de bacterias, las cuales tienen su propio espacio.

Este puede tener efectos positivos en el cuerpo como la reducción de la tensión sanguínea y efectos antidiabéticos, entre otros. Una dieta poco sana o una higiene oral inadecuada pueden causar un desequilibrio: algunos tipos de bacterias aumentan en número y otros disminuyen.

Existen evidencias de que la periodontitis puede contribuir al desarrollo de diferentes complicaciones y enfermedades sistémicas. Tener periodontitis aumenta el riesgo de, por ejemplo, artritis reumatoide, aterosclerosis, hipertensión, alzhéimer, diabetes y complicaciones del parto.

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En personas con periodontitis, diferentes mecanismos pueden contribuir al desarrollo de otras enfermedades. Por ejemplo, la gran cantidad de moléculas proinflamatorias producidas por células humanas en encías inflamadas puede llegar a otras partes del cuerpo y causar reacciones inflamatorias en esas zonas.

En la periodontitis, las bacterias de la placa dental pueden llegar a otras partes del cuerpo y causar complicaciones.

Además, se ha descubierto que algunas bacterias que aumentan durante la periodontitis y compuestos producidos por ellas pueden llegar a diferentes partes del cuerpo por la vía sanguínea o gastrointestinal. Se han detectado dichas bacterias dentro de células inmunes circulando por la sangre, placa aterosclerótica, la placenta y tumores intestinales, entre otros.

La bacteria asociada a la periodontitis se han encontrado varios mecanismos que explican cómo puede contribuir a la inflamación destructiva de las encías y la aparición de enfermedades sistémicas.

Los investigadores suministraron altas cantidades de  la bacteria Porhyromonas gingivalis a ratones y el patógeno logró colonizar el cerebro.

Los animales desarrollaron síntomas relacionados con el alzhéimer, pero los que recibieron un tratamiento contra las gingipaínas, con un inhibidor desarrollado por los autores del estudio, salían mejor parados.

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