Foto Referencial

Has tomado un desayuno rico en cereales y frutas, seguida de una comida con pocas calorías. Has hecho ejercicio, cenado una ensalada y te vas a la cama con una enorme sensación de satisfacción. Pero, a mitad de la noche, te despiertas con el estómago rugiendo. Tus pies te llevan hasta la nevera y, para cuando quieres darte cuenta, has engullido hasta la saciedad. Mientras meditas tristemente sobre tus buenos propósitos arruinados, te preguntas: ¿qué ha podido pasar?

Un diminuto grupo de neuronas situado en el centro del cerebro regula la sensación de saciedad y da la orden de dejar de comer

En un experimento realizado con ratones, los investigadores han observado que los animales llegan a comer el doble y casi a duplicar su peso cuando estas neuronas están inactivas. No engordan comiendo más a menudo sino ingiriendo cantidades mayores en cada comida, lo que indica que las neuronas regulan el umbral a partir del que el cerebro se siente saciado.

Foto Referencial

Lea también: ¿Hígado graso? Qué alimentos comer

Según los resultados de la investigación, la actividad de estas neuronas depende de una enzima llamada OGT. El trabajo de la enzima consiste en añadir una molécula derivada de la glucosa a algunas proteínas, lo que modifica el comportamiento de estas proteínas.

Dado que el nivel de glucosa se eleva durante las comidas, la actividad de la enzima OGT en el hipotálamo también aumenta. Lo cual estimula las neuronas del núcleo paraventricular que al llegar a un determinado umbral de actividad, dan la orden de dejar de comer.

En el líquido cefalorraquídeo, el nivel de glucosa se mantiene elevado después de las comidas, de modo que la sensación de hambre no reaparece hasta horas después de haber comido. Este mecanismo tiene la ventaja de estabilizar la ingesta de calorías, ya que la última comida informa de las necesidades calóricas de la siguiente.

Lea también: ¿En los treinta? Qué debes comer a esa edad

Con información: www.lavanguardia.com

Comenta y se parte de nuestra comunidad