Foto Referencial

Se entiende por dieta terapéutica aquella en la que la administración de alimentos está orientada a tratar una enfermedad. Esta puede consistir en la eliminación o disminución de la ingesta de algún componente de la dieta.

Las dietas terapéuticas no son ajenas a las tendencias que recorren el campo de la nutrición y la dietética. Al contrario, están en el centro del cambio y reciben una influencia directa.

La adaptación de la dieta habitual a la terapéutica debe ser muy natural y beneficiosa para el paciente que lo precisa. Así, una dieta terapéutica debe tener las siguientes características:

Los cambios deben ser graduales, comenzando por los más importantes en cuanto a su repercusión en la salud. Por ejemplo, para una persona diagnosticada de diabetes, el primer paso sería retirar los alimentos azucarados. Muy pronto habría que hacer ajustes con el resto de alimentación y el aporte de hidratos, entre otros factores. Sin embargo, está comprobado que los cambios drásticos en la alimentación provocan que el paciente reaccione comiendo alimentos “prohibidos”. Es muy similar a lo que sucede con las dietas de adelgazamiento.

Foto Referencial

En cuanto a los alimentos “prohibidos”, lo ideal es que no existan, en relación con la misma reacción anterior. Si se plantea la dieta desde los alimentos favorables y los desfavorables, hay menos rechazo que si se plantea desde los permitidos y los prohibidos.

Hay que ir revisando y adaptando la dieta según vaya evolucionando la enfermedad y las necesidades del paciente.

En definitiva, las dietas terapéuticas son de gran utilidad en determinadas enfermedades o momentos puntuales de la vida.

Lea también: Deliciosa pasta con salsa de calabacín

Con información: www.deustosalud.com

Comenta y se parte de nuestra comunidad