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Todos tenemos cierta tendencia a guardar las cosas por si acaso, o por si en algún momento las podemos necesitar, pero ¿cómo se llega al extremo de acumular objetos inservibles?, ¿qué debe suceder para entrar en un espiral de este tipo y encima no ser consciente?

Cuando pensamos en el Síndrome de Diógenes, nos viene a la cabeza una imagen de una casa repleta de basura, objetos viejos, desperdicios por todos lados y unos familiares molestos por las condiciones en desorden que vive esa persona.

Las personas que sufren el Síndrome de Diógenes acumulan cosas viejas, que se convierten en basura, y no siguen pautas de higiene o cuidado personal, llegando a desarrollar un apego emocional, muy difícil de desprenderse. Se trata de personas, mayormente ancianos, que viven recluidos en su hogar, en algunas ocasiones aislados de la sociedad y permanecen voluntariamente en condiciones de pobreza extrema por no tener conciencia de lo que poseen.

Nora Andrade vive con su hija Odra quien nos explica que desde hace años su madre presenta esta patología llegando a acumular cartones viejos, adornos rotos, trozos de anime entre otras cosas, “se hace muy difícil mantener la limpieza de la casa porque mi mamá guarda cosas viejas por todos y se molesta muchísimo cuando me deshago de ellas”, asegura Odra.

Orígenes: Diógenes en la Mitología griega

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Según la mitología griega, Diógenes el Cínico o Diógenes de Sinope son los dos nombres que recibió el filósofo griego cuyo estilo de vida fue tomado como punto de partida por la ciencia para denominar el trastorno que estamos desarrollando aquí.

Diógenes vivió en torno al 412 a.C. nació en Sinope, fue hijo de un banquero que se dedicaba a fabricar monedas falsas, a quien ayudaba en su trabajo. Al ser descubiertos por la justicia, padre e hijo fueron desterrados y Diógenes, después de deambular por muchos lugares, llegó a Atenas. 

La vida de Diógenes consistió en abandonar todo lujo comenzó a practicar el austeridad extrema. Vivía en una tinaja y rechazaba toda comodidad material, orientando su vida a la contemplación de la naturaleza y al pensamiento, un ideal interesante y pulsado por una profunda filosofía de vida.

Su ideal era vivir siendo autosuficiente, dejando atrás toda necesidad material que le alejara de la independencia. Algunos estudiosos opinan que este ideal había surgido mucho antes en un intento de desprestigiar el valor de las riquezas mundanas.

No debemos confundir entonces la historia y el ideal de Diógenes con el trastorno que lleva su nombre, aunque evidentemente estén relacionados. Mientras que en el primero hay una búsqueda vital y una experiencia de vida filosófica, en el segundo caso estamos ante personas que por determinadas experiencias o condiciones han desarrollado una patología que afecta su vida y la de sus familiares.

Tipos de Síndrome de Diógenes

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Algunos especialistas lo clasifican en:

El síndrome de Diógenes activo: quién lo padece sale activamente a buscar en contenedores basura y objetos que no necesita para amontonarlos en su vivienda.

El síndrome de Diógenes pasivo: la acumulación se da de forma casual, como consecuencia de una falta de interés por el orden y la higiene, que deriva en una acumulación, los objetos y basura que la persona va generando invaden el espacio de quien padece el trastorno sin que él sepa frenarlo.

Cabe destacar que los primeros estudios en los que se registran de este trastorno datan de los años setenta y en esa época se creía que se trataba de una dolencia propia de la vejez. Esto se debe a que la mayoría de las personas diagnosticadas con esta patología tienen un promedio de 70 años.

Factores de riesgo

  • Poseen rasgos de personalidad como: ser ariscos, desconfiados, introvertidos, hostiles, dominantes o independientes.
  • Tienen dificultad para establecer vínculos con las personas, pero no con los animales u objetos.
  • Presentan traumas por acontecimientos en su vida no superados, como pérdidas afectivas, muertes de personas importantes, rechazo de familiares, despidos laborales, sentimientos de abandono, pérdida de estatus…
  • La conducta de los pacientes con síndrome de Diógenes se puede agravar con el tiempo, como el coleccionismo.
  • Vivir en soledad y tener falta de contacto con el mundo exterior.
  • Padecen algún trastorno mental o patología previa.
  • Otro factor desencadenante es convivir con otra persona acumuladora o con síndrome de Diógenes, ya que cuando dos personas de edad avanzada conviven juntas, fácilmente uno de ellos puede arrastrar al otro a esa situación.

Sin embargo, existen algunas diferencias en el trastorno:

La Psicóloga Karen Moreno, asegura que no todos los pacientes con síndrome de Diógenes presentan alguna enfermedad psiquiátrica, algunos pueden presentar los síntomas debido a ciertos acontecimientos estresantes en su vida que le han llevado a tal situación.

Otros pacientes sufren de trastornos psiquiátricos y la apatía que los caracteriza, hace que les impida deshacerse de objetos y residuos llegando al extremo de la acumulación, como:

-Trastornos de personalidad, principalmente el obsesivo-compulsivo (TOC).

-Esquizofrenias y otros trastornos psicóticos

-Dependencias a las drogas, especialmente el alcoholismo.

-Depresión

-Demencia senil.

¿Cómo evoluciona el síndrome de Diógenes?

Moreno explica que al principio lo que predomina es una acumulación pasiva de cosas, un abandono parecido al comportamiento de un adolescente que acumula ropa sobre las sillas o platos sin fregar.

Después, la acumulación empieza a tener un orden anormal sin seguir ningún criterio lógico ni racional, y al final, acaban acumulando activamente y ya no solo no se desprende de los residuos que él mismo genera, sino que se desplaza al exterior a recogerlos, como por ejemplo, en contenedores de basura.

Métodos de tratamiento para el síndrome de Diógenes

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El síndrome de Diógenes es un trastorno difícil y complejo de tratar, puesto que no siempre se conocen sus causas. De hecho, entre los psicólogos y psiquiatras existen discusiones y puntos de vista contradictorios respecto al tema.

Algunos especialistas argumentan que este síndrome es el desenlace de trastornos de personalidad no detectados a tiempo, lo identifican como el estadio final de un trastorno de este tipo, debido a que comparte rasgos con el trastorno esquizoide o paranoide de la personalidad.

Otros, opinan que se corresponde con varios factores y se enfocan en un tratamiento químico estrictamente.

Para poder tratar esta dolencia, se requiere de un trabajo interdisciplinar. El tratamiento es complejo y requiere de una intervención tanto de especialistas en el tema como de ayuda familiar. Esto significa que si bien los estabilizadores del estado de ánimo y los antipsicóticos pueden ayudar para tratar los problemas de raíz, también se vuelve necesaria una terapia social, para que el individuo pueda reconducir su comportamiento hacia una forma saludable de interacción y bienestar.

El objetivo del tratamiento es fomentar hábitos de autocuidado y disminuir la agresividad o la conducta antisocial del individuo. Asimismo, se intenta colaborar con el vínculo afectivo y se busca influir para mejorar la empatía respecto a las demás personas y a su entorno, lo que colabora con su percepción social y trae efectos muy positivos para avanzar.

El síndrome de Diógenes que, a simple vista, parece una patología relacionada con la pobreza es cada vez más frecuente en nuestra sociedad, por lo que es importante estar atentos para poder detectarla a tiempo en nuestro entorno más cercano y evitar así que llegue a extremos más difíciles de tratar.

¿Cómo se puede ayudar a quien lo padece?

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Para poder ayudarlos al tratarse de un adulto y mientras no se encuentre incapacitado por enfermedad psiquiátrica o demencia, es necesario contar con su consentimiento. El problema está en que, al no tener conciencia de enfermedad y además, tener una personalidad esquiva, que les lleva a pensar que son los demás los que tienen el problema y solo le quieren hacerle daño quitándole sus preciados objetos, suelen rechazar la ayuda social y el tratamiento psicológico que les ofrecen sus familiares, por lo que en la mayoría de los casos terminan volviendo rápidamente al estilo de vida anterior.

La psicóloga Paula González del Instituto de Psicología en Madrid, España, indica que en ciertos casos el paciente suele aceptar trabajar con terapias para su mejoría por lo que, la intervención o tratamiento a seguir debería incluir las siguientes pautas:

  • Tratar el mal estado higiénico de la persona.
  • Limpiar a fondo la basura acumulada.
  • Trabajar a nivel psicológico mediante terapia para superar los traumas del pasado.
  • Iniciar con hábitos y medidas preventivas para que el cuadro no vuelva a repetirse.
  • Implicar a los parientes más cercanos y hacerles comprender que se trata de una enfermedad y no un deterioro de la edad.
  • Hacer un seguimiento periódico mediante visitas domiciliarias y coordinarse con los servicios sanitarios.
  • Utilizar tratamientos farmacológicos cuando se requiera. Sobre todo si el paciente presenta adicciones, obsesiones muy fuertes para ayudar a controlar la ansiedad o si hay delirios.

Si estás dudando acerca de si un familiar pudiera estar desarrollando éste tipo trastorno, es importante observar si alguno de los factores de riesgo que hemos mencionado arriba está empezando a aparecer. Habitualmente, los primeros síntomas observables son un comportamiento huraño y el aislamiento voluntario con reclusión en el hogar. Por ello es importante vigilar a los mayores que viven solos y considerar el hecho de visitarlos más a menudo, porque este tipo de comportamientos, podría ser una excepcional estrategia preventiva para el desarrollo del trastorno.

Diferencia con trastorno por acumulación

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Las características del síndrome de Diógenes se asemejan en gran parte a otro trastorno con el que frecuentemente es confundido, el denominado trastorno por acumulación o hoarding.

Ambos problemas tienen en común la acumulación de una gran cantidad de objetos y posesiones de los que les cuesta deshacerse por parte de quienes los padecen, junto al hecho de que esta acumulación produce graves problemas en el uso del espacio personal doméstico. En ambos casos puede presentarse anosognosia (un deterioro cognitivo leve), o incluso una idea delirante según la cual la acumulación  de cosas no resulta perjudicial a pesar de haber pruebas de lo contrario (si bien resulta mucho más común la ausencia de reconocimiento de la existencia de un trastorno en el síndrome de Diógenes). 

Además, en ambos trastornos suelen aparecer problemas de diversa índole especialmente en lo que se refiere a las relaciones interpersonales, rehuyendo en muchos casos el contacto cercano con la gente.

Sin embargo, en el caso del trastorno por acumulación o hoarding la acumulación es totalmente intencional y suele tener una razón concreta para querer mantenerla. Se trata de un trastorno vinculado a características obsesivas. 

En el caso del síndrome de Diógenes, la acumulación puede deberse más a un proceso de deterioro, siendo común que exista un proceso demencial en curso, y la acumulación suele deberse más a elementos pasivos no intencionales (si bien en muchos casos también recogen y acumulan desperdicios como mecanismo de protección emocional). 

Además, mientras que en el síndrome de Diógenes se presenta en gran medida con un deterioro de los hábitos de higiene personal y la alimentación, en el trastorno por acumulación no suelen darse estas características, siendo su comportamiento relativamente habitual fuera de lo respectivo a la recolección.

Síndrome de Diógenes tecnológico

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Por cierto, ¿sabías que existen acumuladores tecnológicos, también llamados info-obsesivos, que lo que acumulan es información o archivos digitales? Estos sienten la necesidad de estar a la última en noticias, avances y tendencias y son incapaces de desprenderse de la información archivándola y ordenándola compulsivamente.

Según un estudio realizado por el Servicio de Apoyo Psicológico a Ancianos Frágiles con Aislamiento Social (SAP), una unidad que da una asistencia que va más allá de la simple atención a ancianos, y que se ocupa de personas en situaciones extremas ubicado en Madrid, un 21% de los ancianos atendidos por el SAP, presentaba acumulación en su viviendas, siendo las mujeres las más afectadas (65,4%) y la edad media 80 años. El perfil muestra que la mayoría no tiene hijos (77%) y viven solos (92%). Respecto al estado civil, un 54% son solteros, un 27% son viudos y un 19% están separados o divorciados. Es curioso que no hay ninguna persona casada dentro del grupo de personas con acumulación, aunque han podido estar casados o haber convivido con alguna pareja anteriormente.

Respecto al deterioro cognitivo, un 85% de la población estudiada no tiene deterioro o presenta un deterioro leve, frente al 15 por ciento que presenta un deterioro de moderado a graveEn cuanto a la presencia de algún trastorno mental, 61% de la población presenta algún trastorno mental grave, siendo lo más frecuentes la presencia de sintomatología psicótica (24%), el abuso de alcohol (19%) y sintomatología correspondiente a trastornos de personalidad (16%).

No obstante, es complicado conocer de forma aproximada la población afectada por el síndrome de Diógenes y con trastornos de acumulación; según expertos estas patologías podrían afectar hasta un 6 por ciento de la población, mientras que el trastorno por acumulación tendría una prevalencia del 4%, sin embargo no hay estudios que certifiquen estos datos.

En la actualidad, aunque la información clínica que existe respecto a este trastorno es bastante vaga, se han podido establecer las características de esta sintomatología para buscar indicios que ayuden a prevenir la desconexión con la realidad y permitan arribar a soluciones antes de que los casos sean severos. Lo importante es que los familiares detecten a tiempo si en su núcleo existe alguien con esta patología para prestarle la ayuda necesaria a tiempo.

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