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La pandemia que vivimos mundialmente pone en evidencia que la salud es lo principal y en Venezuela que, la gran mayoría no cuenta con los recursos económicos para atender la enfermedad más el sistema general de salud está tan destruido; pues es increíblemente necesario cuidarse desde todo punto de vista.

Muchos especialistas, sobre todo aquellos que se centran en la medicina antienvejecimiento, al analizar la vida de los muy longevos, observan que han asumido ciertos hábitos de vida, que seguramente ustedes habrán escuchado, pero que nunca está de más volver a leer o repasar. Además, en mis artículos, con regularidad los he mencionado, juntos o separadamente.

Secretos para la longevidad…

Para vivir “al máximo” y por un periodo más prolongado, asuman los siguientes hábitos o costumbres, que influyen directamente en la producción de la telomerasa, la enzima que crea el ADN de los telómeros, los cuales protegen las células del envejecimiento a medida que se multiplican; es decir, si mantenemos lo más posible la integridad de los telomeros, envejeceremos más lentamente.

1.Mantener una actitud positiva.

actitud positiva
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Las personas felices y optimistas, evidentemente tienen tasas extremadamente más bajas de depresión u otros problemas psiquiátricos, lo que sugiere que tienen una mayor longevidad por mantener bajos los niveles de estrés, por tanto, segregan menos cortisol, hormona del estrés, responsable de una cascada de reacciones adversas en el organismo. La esperanza y el positivismo afectan la salud cardíaca de buena forma, mientras que la depresión o ansiedad incrementan las probabilidades de sufrir un ataque cardíaco o desarrollar una enfermedad cardiovascular.

La mayoría de los esfuerzos médicos y de salud pública se enfocan en reducir los factores de riesgo de enfermedades, pero existe una mayor evidencia de que es posible marcar una diferencia importante tan solo, mejorando la capacidad de recuperación psicológica.

Por consiguiente, todos deberíamos esforzarnos en impulsar el optimismo, el cual está relacionado con comportamientos más saludables, así como, con maneras más positivas de enfrentar los desafíos.

2.Dormir adecuadamente puede mejorar nuestra forma de pensar y la manera en la que nos adaptamos.

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Dormir poco o demasiado puede hacernos propensos a desarrollar problemas metabólicos, más cambios en el estado anímico y la capacidad de concentración. El ritmo circadiano, que afecta el ciclo de sueño y vigilia, ejerce efectos en el cerebro, la temperatura corporal, las hormonas, la regeneración celular, etc. Un ritmo irregular de sueño puede llevarnos a desarrollar diversas afecciones de salud crónicas, como: obesidad, diabetes, depresión, trastorno bipolar y trastorno afectivo estacional, etc.; en consecuencia, a una menor longevidad.

Por otra parte, ya había mencionado la importancia de los telomeros y de la telomerasa, bueno, el ritmo circadiano controla precisamente dichos telómeros y la actividad de la telomerasa.

Ahora bien, no solo es importante la cantidad de hora que dormimos, sino también la calidad del sueño. Dormir adecuadamente, puede mejorar nuestra forma de pensar y de adaptarnos a los cambios durante el día. Existe evidencia que sugiere que es esencial tranquilizar a la mente y mantener activo al cuerpo para propiciar una longevidad saludable.

Incluso se ha demostrado que la «atención plena», el aquí y el ahora, tiene un efecto beneficioso sobre la expresión genética. También se ha descubierto que la meditación afecta positivamente la enzima telomerasa, que está activamente involucrada en el proceso de envejecimiento.

3.Consumir alimentos de buena calidad.

Debemos tener presente la necesidad de evitar las toxinas que influyen en el bienestar general y contrarrestar la pérdida progresiva de la masa muscular, aumentando el consumo de proteínas de buena calidad. Los ancianos y los atletas suelen tener mayores requerimientos de proteínas.

Igualmente, la alimentación mesurada, en poca cantidad y con base en vegetales y frutas, bajando el volumen de lo procesado, es una herramienta antivejez esencial. Una alimentación rica en grasas y alimentos industrializados afectan o acortan los telómeros.

También es conveniente, cenar temprano porque ello permite agotar las reservas de glucógeno en el hígado. El ayuno activa la autofagia, lo cual es importante para la prevención de enfermedades y la longevidad. Si consume alimentos cerca de la hora de dormir, entonces no se podrá quemar dichas calorías como energía. En su lugar, estará almacenándolas en forma de grasa.

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3. Ejercitarnos de manera moderada.  

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Caminar, nadar, hacer jardinería, rodar en bicicleta, correr, etc.; es una de los hábitos esenciales para tener una vejez saludable. Además de ayudarnos a preservar tonificado el sistema musculo esquelético y con ello, el metabolismo basal activo, nos relaja y ayuda a mantener el estrés y sus hormonas nefastas bajo control. En este punto es mucho lo que podría escribir en cuanto a beneficios, pero de eso pueden encontrar información en anteriores artículos.

4. Tener hábitos más saludables en general, pero principalmente, no fumar ni beber en exceso.

El consumo de sustancias o alimentos tóxicos, o exponernos a las mismas (contaminación o químicos), acortan los telómeros.

5. Bajar los niveles de dependencia de todo tipo.

Vivir de manera independiente nos hace más saludables emocionalmente.

6. Tener interacciones familiares y social.

Procurarnos una vida social y afectiva rica nos mantiene mentalmente sanos y alejados del estrés. Eleva nuestra autoestima y aleja la ansiedad de la soledad.

7. Cultivar la fe y un mundo espiritual.

El mantenerse conectado con la Fe, nos aleja de las carencias emocionales y los trastornos mentales de diversas maneras.

8. Mantener una mente activa y aprender continuamente.

Esto nos permitirá salvaguardar la sinapsis cerebral y mantener este órgano vital saludable, mas intactas nuestras funciones cognitivas. Si deseas tener longevidad, esto implica mantener la función cognitiva. Existen cuatro nutrientes importantes que ayudan a prevenir la demencia y el deterioro cognitivo: la vitamina D, la DHA, el folato y el magnesio.

Otros elementos, antienvejecimiento, que se encuentran disponibles en forma de suplementos son: Astaxantina, Ergotioneína y el PQQ.

María Laura Garcia

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