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Psicológicamente son muchas las adiciones descritas y a las cuales muchos estamos familiarizados por haberlas escuchado mencionar en diversas oportunidades o por tener en nuestro entorno a personas afectadas: adición a sustancias, al alcohol, al juego, a los videojuegos, al sexo, etc. Ahora bien, la pregunta sería: ¿Hay personas adictas a la ira? Pues si ¿Cuándo se puede decir que una persona es adicta a la ira? Cuando el individuo afectado no tiene control sobre el enojo profundo y éste es algo crónico y compulsivo.

Pocos adictos a la ira desean admitir o aceptar su problema, es más sencillo que un dependiente de las sustancias lo haga. El abusador, generalmente no quiere admitir que maltrata.

En los adictos a la ira y al alcohol, puede haber una predisposición genética. De padres violentos, hijos violentos. Lamentablemente, en ambos casos, en la ira y en el alcohol, la bebida y el enojo se usan como un mecanismo para resolver los problemas, aunque con ellos, no se pueda solucionar nada. Todo lo opuesto, dichos mecanismos llegan a ser autodestructivos y socavan todas la relaciones, personales, sociales y laborales.

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Tanto en el alcohólico como en el iracundo o abusador existen problemas emocionales de fondo y una baja autoestima ¿Cómo busca el alcohólico solucionar el problema? Tomando. ¿Cómo resuelve u oculta el abusador su baja autoestima? Golpeando o con sus diversas explosiones iracundas, ya que de manera súbita descargan su enojo o frustración, pero al entrar en conciencia surgen otra vez sus problemas internos, más la vergüenza y culpabilidad, similar a lo le pasa a un alcohólico al salir de la borrachera. Por lo que, para quitarse esa vergüenza, esa frustración, vuelven a tomar o a golpear o explotar, según sea el caso. Por eso, los abusadores y los borrachos o drogadictos entran en un círculo vicioso destructivo para ellos y para los que les rodean.

Las adiciones son similares…

Las adicciones en general suelen parecerse, el alcohólico o drogadicto utiliza la negación igual que el que el violento y el abusador. En el alcohólico hay lo que se denomina la tolerancia a la bebida y cada vez necesitan más para aplacar sus problemas; y en el agresivo y maltratador, cada vez abusan más o reaccionan peor ante la más mínima cosa que consideren provocación. En las adicciones la autoestima del afectado cada día que pasa merma más porque engendran cada vez más vergüenza de sí mismo y adicionalmente, lo que más se destruye son los sentimientos y la afectividad, pues dichos sentimientos, se enferman. Por tanto, el terreno esta abonado para seguir empeorando su debilidad psicológica de la dependencia.

Algo más que una simple rabieta…

La adicción a la ira es algo más que una simple rabia, se puede presentar en la infancia y desde temprana edad requiere la ayuda de la ayuda de un psicólogo o psiquiatra. Los psicólogos hablan de la adicción a la ira como la pérdida total del control sobre los sentimientos de desagrado o de rabia, con reacciones que se salen de las esperadas o las comúnmente manifestadas en esos momentos que podemos catalogar de incómodos o amenazantes.

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Para los especialistas, una persona es adicta a la ira es aquella que no tiene control sobre su sentimiento de rabia y pierde toda noción sobre su respuesta o accionar, más por su puesto, sobre las consecuencias que esto le pueda acarrear. Alarando más, es cuando dicha emoción se convierte en su única arma para enfrentar las diferentes situaciones cotidianas, volviéndose algo crónico y compulsivo, que es la principal característica de toda adicción.

Surge generalmente en la infancia…

Todos los padres pueden observar en sus chicos actitudes de desobediencia, capricho, berrinche o pataleta, pero es algo que con firmeza más paciencia se puede corregir. Pero cuando los hechos se complican y su pequeño no recupera su tranquilidad, cuando perturba la convivencia y los actos se tiñen de mayor rebeldía, es conveniente consultar con un psicólogo o un psiquiatra.

Ante u factor detonante, nuestro hijo, primero, puede experimentar desagrado, luego, rabia y posteriormente se puede expresar ira o furia. Hasta un punto esa rabia expresada verbalmente puede ser normal; pero la ira es una forma más intensa que puede conducir a la violencia y la agresión sin límites.

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Entonces, se habla de adicción cuando una persona no puede controlar su rabia y que ésta se convierte en ira y se acompaña necesariamente de la negación de su condición, porque se trata de un mecanismo de defensa que utiliza para resolver problemas y escapar de la realidad.

En la adicción a la ira, al igual que en el alcohol o las sustancias psicoactivas, hay problemas emocionales de fondo que no se ha sabido manejar. El origen puede estar en conflictos no resueltos durante la infancia, presenciar peleas entre los padres, tener un padre o una madre que no sabe ejercer su rol o autoridad con ecuanimidad.

Como ocurre con las dependencias, cuando la adicción a la ira no recibe atención durante la infancia, se desprenden complicaciones cada vez más severas a medida que nos hacemos adultos, por tanto, como padres es mandatario una auto revisión y simultáneamente también evaluar el desarrollo emocional de sus hijos.

Señales de la adicción a la ira…

  • La ira siempre tiene una razón, pero rara vez tiene una buena razón.
  • Conduces de forma agresiva
  • Estallas constantemente, sobre todo cuando te encuentras frente a una situación de tensión, estrés o actividad intensa
  • Te cuesta trabajo expresar tus sentimientos
  • Puedes contar episodios en los cuales haz resuelto con violencia
  • Te irritas con facilidad por las conductas de otros
  • Criticas todo
  • Tus ambiciones son importantes
  • Tienes tendencia a la hostilidad sobre todo con aquellos que ves como inferiores.
  • Lidias con resentimientos del pasado
  • Te enfocas más en lo negativo
  • Pierdes el control ante aquello que no responde a tus planes
  • Eres ansioso e impaciente
  • Sólo validas personas en un nivel académico o profesional igual o superior
  • Tus pruebas de amor se basan más en lo material
  • Situaciones de menor trascendencia terminan en problemas mayores por tu pérdida del control emocional
  • Tu sentimiento de rabia se intensifica cuando las personas no están de acuerdo contigo
  • Has tenido que prometer no volver a tener una pérdida de control emocional
  • Evades espacios en donde te sientes confrontado y respondes con altivez cuando te juzgan
  • Cuando experimentas ira, te cambia la respiración, el color y temperatura de la cara
  • Has aceptado que tienes “mal genio” y piensas que esto es natural

Un estado de ira te ha quitado algo valioso e importante

María Laura Garcia

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