Foto Referencial

Prácticamente, todos consumimos azúcar, y es que algunas teorías dicen que este es un ingrediente natural que ha formado parte de la alimentación humana durante miles de años, pero, te has preguntado ¿qué es el azúcar?, el azúcar es el causante de las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles y que en la actualidad juegan un importante papel en la salud porque se han convertido en verdaderos problemas de salud pública, debido a que afectan a más del 10% de la población”.

Así lo asegura la Dra. Janet Rodríguez, Nutricionista y Dietista, especialista en Nutrición Clínica, Endocrinología y Metabolismo; miembro de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Central de Venezuela (UCV-Venezuela), al detallar que el azúcar, comúnmente conocida como sacarosa es un carbohidrato simple, compuesto por dos pequeñas moléculas: una de glucosa y otra de fructosa, pero que tiene un poder dulzor altísimo, así como energía, y que nuestro organismo necesita esa energía para su adecuado funcionamiento.

Cerebro y azúcar

Estudios indican que el cerebro humano necesita de al menos 130 gramos de glucosa al día para seguir funcionando, sin embargo, la Dra. Rosisella Puglisi, médico Nutricionista Clínico (Venezuela), difiere de esta cifra y afirma que realmente son 150 gramos, y que la baja de glucosa puede causar hipoglicemia, coma, daño cerebral y cognitivo, “pero hay que destacar que es la glucosa, el resultado final de la digestión, no del azúcar. No se puede asociar glucosa con azúcar de mesa, explica la Dra. Puglisi.

Foto Referencial

Ahora bien, para entender con precisión qué es entonces el azúcar, la Dra. Rodríguez, detalla que una dieta equilibrada debe aportar la energía de varios nutrientes como son los carbohidratos, grasas y proteínas, dice que estos se clasifican en dos grandes grupos: los de absorción rápida y los de absorción lenta.

“Entre los CHOs de absorción rápida está el azúcar, que a la luz del siglo XXI sabemos que tiene muchos efectos perjudiciales para la salud si no se consume moderadamente, equilibrada y consciente, pues el problema radica en que, para poder obtener ese grano blanco apetecible, el azúcar es sometida a grandes procesos tecnológicos que la acidifican, le extraen todas las vitaminas y la hacen menos saludable”, afirma la especialista en Nutrición.

Lea también: AUDIO: Lumbago es el causante del 80% del ausentismo laboral

¿Dónde se encuentra el azúcar?

Según múltiples estudios, algunos azúcares se encuentran de forma natural en los alimentos (por ejemplo, frutas, frutos secos, verduras y leche). Pero, el cuerpo no distingue entre los azúcares añadidos que se usan en casa o en la producción de alimentos o bebidas, y aquellos que se encuentran en las frutas o verduras de forma natural. Por ejemplo, la sacarosa de una manzana se digiere de la misma forma que el azúcar del azucarero.

Ante esto, la Dra. Puglisi, aclara “no, eso no es así. El  azúcar blanca de mesa sacarosa o la morena, papelón y azúcar de caña, son carbohidratos de diferentes tipos, complejos y simples. No es lo mismo y el cuerpo sí los reconoce y asimila de forma diferente. El azúcar es una molécula hecha por el hombre, no está en los alimentos. Lo que sí hay en los alimentos es la lactosa, que es el azúcar de la leche, y la fructosa que es el azúcar de las frutas pero química y funcionalmente son diferentes y se absorben diferente, porque sino la persona intolerante a la lactosa no pudiera comer ningún otro tipo de carbohidrato, porque el cuerpo lo tomaría como lactosa y tuviese diarrea al comer una fruta por ejemplo y no es así”, sostiene la especialista en Nutrición.

Foto Referencial

Por su parte, la Dra. Rodríguez, precisa que en el caso de la manzana, durante el proceso digestivo las diversas moléculas de nutrientes son descompuestas en moléculas más pequeñas, para ser absorbidas en y por las células de la mucosa intestinal, “ahora, la forma en que son presentados los carbohidratos de la dieta es muy importante, pues, no es igual consumir grandes cantidades de azúcares simples (que no requieren de muchos procesos metabólicos) cuyos efectos sobre la glucemia e insulina son enormes, que consumir otro tipo de CHOs como los almidones, que, durante el proceso digestivo liberan gradualmente moléculas de glucosa al torrente sanguíneo y por lo tanto la glicemia aumenta pero no tan violentamente, esto es lo que llamamos el índice glicémico de los alimentos (IGA). La glucosa es la referencia para medir el IGA, alimentos que aumentan la glicemia muy rápidamente son los que debemos vigilar y controlar su consumo”, sostiene la también especialista en Endocrinología y Metabolismo.

Lea también: AUDIO: Sangrados genitales y dolores de cabeza son signos de embarazo de alto riesgo

Cuántos tipos de azúcares existen:

  • Azúcar blanco
  • Azúcar moreno
  • Panela o azúcar de caña sin refinar
  • Sirope de ágave
  • Jarabe o Sirope de Arce
  • Melaza
Foto Referencial

“Todos estos tipos de azúcares son los que llamamos CHOs de absorción rápida, porque son químicamente moléculas muy sencillas y que no requieren de grandes procesos metabólicos para su absorción. Lamentablemente el consumo excesivo de ellas y la publicidad engañosa es lo que nos ha traído problemas de salud pública como son la obesidad, sobrepeso, diabetes mellitus y la resistencia a la insulina, afirma la Dra. Rodríguez.

Otras tesis sobre los tipos de azúcares:

Los denominados azúcares intrínsecos, aquellos que están presentes en los alimentos frescos y sin procesar que no contengan etiquetado ni ningún ingrediente añadido. Así, son los azúcares presentes en las frutas de forma natural (manzanas, naranjas, plátanos, entre otros) y en la lactosa de los lácteos, como refirió la Dra. Puglisi.

También se califican azúcares libres, los que han sido añadidos a los alimentos y bebidas por el fabricante, cocinero o consumidor, así como los azúcares presentes de manera natural en la miel, jarabes, zumos de fruta y concentrados de fruta para zumos.

Lea también: AUDIO: Mielitis Transversa paraliza el cuerpo detuvo ensayos de vacuna contra el covid-19 de AstraZeneca

Algunos expertos alertan que el azúcar está oculto en refrescos, zumos industriales, bebidas energéticas, bebidas deportivas, productos de pastelería, chocolates y confitería, lácteos ultraprocesados (incluidos batidos) y derivados como helados, patatas fritas y aperitivos, cereales de desayuno, snacks como barritas, galletas o mermeladas e incluso en productos en los que nunca imaginaríamos que llevan azúcar como platos precocinados, pizzas, salsas (incluida la salsa de tomate o tomate frito), embutidos o carnes procesadas (salchichas, hamburguesas, Nuggets, entre un largo etcétera).

Foto Referencial

“Actualmente el uso y abuso excesivo del azúcar añadida es terrible, sobre todo, la que se encuentra en alimentos, que no ofrecen más que solo calorías, pues no aportan vitaminas y minerales, y a esto los Nutricionistas le llamamos: calorías vacías. Nadie se imagina la cantidad de azúcar refinada que consume en alimentos ultra procesados, hasta que comienzan a leer las etiquetas. Por esta razón, cada vez encontramos más normas que obligan a la industria de alimentos a declarar la cantidad de azúcar que añaden a sus productos”, resalta la Dra. Rodríguez.

¿Para qué sirve el azúcar?

El consumo de sacarosa puede ser interesante para las personas que practican deporte, ya que proporciona energía rápida para los músculos y el cerebro. Las personas deportistas tienen unos requerimientos elevados de carbohidratos y el consumo de azúcar en determinados momentos proporciona energía de rápida disposición para realizar la actividad física, mantener los niveles de glucosa plasmáticos o reponer los depósitos de glucógeno durante la recuperación.

Sin embargo, esto es desmentido, por la Dra. Puglisi, al señalar que “el azúcar acentúa la demencia senil y el Alzheimer, empeora la depresión, y afecta la función cognitiva, seguramente el estudio de refiere a carbohidrato complejo no al azúcar”.

Lea también: AUDIO: Adicción al ejercicio físico trae como consecuencia lesiones músculo-esqueléticas

«Mi cerebro necesita azúcar«

¿Cuántas veces has oído esto? Técnicamente, lo que nuestro cerebro necesita es glucosa, una sustancia que nuestro cuerpo produce a partir de proteínas y ácidos grasos o que obtiene a través de frutas, verduras, frutos secos y legumbres, como se ha mencionado anteriormente.

Foto Referencial

“El azúcar como tal (sacarosa), no es lo que necesita nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo necesita glucosa y la podemos obtener de fuentes de alimentos como pan, pasta, arroz (integrales o no) arepa, yuca, ocumo, plátano o leguminosas; el asunto está en que al comer alimentos como esos, el proceso de obtención de energía es más lento pero también más duradero. El cerebro usa principalmente glucosa como fuente de energía pero no es el único combustible, también el cerebro puede usar los cuerpos cetónicos como fuente de energía pero no es tan eficiente”, detalla la Dra. Rodríguez.

La Nutricionista y Dietista, agrega que además los cuerpos cetónicos en grandes cantidades producen irritación de la corteza cerebral lo que a su vez se traduce como mal humor, “por esa razón esas dietas de moda que son muy altas en proteínas y muy muy bajas en CHOs tienen efectos negativos sobre la conducta y comportamiento de las personas porque siempre están en acidemia y de mal humor. Para evitar que las dietas sean cetogénicas hay que consumir diariamente al menos 120 grs de CHOs al día, y también debemos recordar que las guías alimentarias recomiendan consumir de 48 hasta 60% de nuestras calorías dietéticas en forma de CHOs complejos no azúcar”, explica la también especialista en Endocrinología y Metabolismo.

Azúcar es sacarosa

Debido a que no se entienden bien estos procesos, señala la Dra. Rodríguez, “y a que a todo lo llamamos azúcar es que tenemos tantos problemas. Azúcar es la sacarosa, los demás son CHOs complejos o simples (ellos son una gran familia). El enorme problema que existe en la actualidad con la resistencia a la insulina y la prediabetes se debe en gran medida a este consumo exagerado de azúcar refinada, que hace que se dispare de manera violenta un chorro de insulina desde el páncreas hacia la sangre para poder controlar la glucemia (nivel de glucosa en sangre) y este círculo vicioso produce agotamiento de la glándula pancreática, por supuesto no es el único problema, pero es el que se asocia a los inadecuados hábitos alimentarios”, alerta la Nutricionista y Dietista.

Foto Referencial

Con respecto a la fructosa, destaca la Dra. Rodríguez, que también es necesario hacer una aclaratoria, dado que la fructosa de forma natural en las frutas, “es buena, siempre y cuando no abusemos de ella. Algunas personas exageran y cuando comen frutas pretenden comerse 1 kilogramo en una sentada y el problema no es la fructosa, sino la cantidad. Igualmente, es imprescindible decir, que la fructosa comercial no se comporta de igual manera en nuestro organismo, como la fructosa natural, ya que la fructosa comercial también tiene un proceso tecnológico grande para transformarla en un polvo blanquecino, y ese producto actualmente se asocia al aumento del daño hepático no alcohólico (hepatopatía no alcohólica)”, sostiene la especialista en Endocrinología y Metabolismo.

¿Qué dice la comunidad médica?

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha indicado que la ingesta de azúcares libres no debe sobrepasar el 10% de la energía total consumida al día, por lo que exhorta a la población, a revisar los ingredientes de los alimentos, diferenciar los diferentes tipos de azúcares o compuestos que son ricos en sacarosa y educar el paladar a los sabores naturales de los alimentos.

Lea también:Bruxismo: entenderlo para atenderlo

Lo que pude ser comparado por los especialistas es que el azúcar actúa en el cerebro humano, tal y como hacen el alcohol, los cigarrillos o la cocaína, secuestrando las vías de gratificación y provocando dependencia o como han calificado, algunos estudiosos las consecuencias del azúcar asociado a la obesidad, comola “epidemia del siglo XXI”, y la denominación de la “droga del siglo XXI”.

Foto Referencial

“Es necesario que podamos cumplir con las normas nacionales e internacionales en cuanto al consumo de azúcar, para poder controlar las enfermedades crónicas no transmisibles como son la obesidad, diabetes mellitus, dislipidemias, etcétera. La educación y comprensión en cuanto a lo qué es azúcar y lo qué son los carbohidratos es realmente necesario, ya que, no es dejar de comer CHOs sino saber cuáles CHOs seleccionar. El azúcar refinada, tal como lo dicen los científicos sí es adictiva, por lo tanto debemos consumirla con prudencia. Consumir azúcar en refrescos, dulces, tortas o helados de forma eventual no es el problema, sino consumirla de manera continua en grandes cantidades”, afirma la Dra. Rodríguez.

Enfermedades causadas por el azúcar:

  • Hígado graso: El consumo elevado de azúcar incrementa la síntesis de grasa en el hígado.
  • Aumento de peso y de la presión arterial: El organismo absorbe rápidamente estos azúcares, aumentando bruscamente la glucosa en sangre y liberando insulina en grandes cantidades, estimulando el almacenamiento de grasas.
  • Malnutrición: Se ha comprobado que consumir excesivo azúcar nos hace reducir el consumo de proteínas, grasas, carbohidratos, minerales (como el hierro o el zinc) y vitaminas (como D y E).
  • Aumento del riesgo de Alzheimer: Diversos estudios revelan que una alta ingesta de azúcar diaria puede afectar nuestras facultades cognitivas y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades como demencia o Alzheimer.
  • Aparación de arrugas y acné: El azúcar produce AGE, unas moléculas que dañan el colágeno y la elastina, haciendo que a la piel le cueste más recuperarse y envejezca antes.
  • Hambre descontrolada: Los científicos estadounidenses han demostrado influye en la leptina, una hormona que controla la sensación de hambre. El consumo crónico de fructosa provoca resistencia a la leptina, lo que contribuye a que una persona pierda el control sobre el hambre.
Foto Referencial
  • Diabetes: La principal causa de la diabetes es el consumo de refrescos, bebidas energéticas, gaseosas y limonadas. Las personas que consumen diariamente una o dos latas de estas bebidas corren un riesgo mucho más alto de desarrollar enfermedades como la diabetes de tipo 2.
  • Cáncer de páncreas: Es uno de los cánceres más mortíferos, puede ser consecuencia del sobreconsumo de azúcar.
  • Insuficiencia renal crónica: Aunque la incidencia del azúcar en el surgimiento de esta enfermedad sea una hipótesis, el realizado por David A. Shoham, de la Universidad Loyola Chicago (EE.UU.), ha revelado que el consumo de refrescos ricos en azúcar podría causar albuminuria. La albuminuria es un proceso patológico manifestado por la presencia de albúmina (una proteína) en la orina, lo que evidencia fallos en el funcionamiento de los riñones. 
  • Gota: Un estudio realizado en 2008 por el doctor estadounidense Hyon K Choi reveló que el consumo de refrescos y fructosa pueden causar gota, una enfermedad producida por la acumulación de ácido úrico en distintas partes del cuerpo, especialmente en las articulaciones, tejidos blandos y riñones.
  • Riesgo de sufrir daños cerebrales: el cerebro se siente abrumado por los niveles constantes y anormalmente altos de insulina y deja de percibir correctamente sus señalizaciones. Provoca deficiencias en la memoria y en las habilidades del razonamiento.
  • Alteración de la microbiota intestinal.
  • Enfermedades dentales: Como la caries, se relacionan con el azúcar, dado que este ayuda a las bacterias de la boca a que destruyan el tejido dental.
Foto Referencial

Ante esto, la Dra. A. Susana Lanzuisi, Odontólogo General, con enfoque en Medicina Funcional o Evolutiva, directora del Centro de Odontología Evolutiva (Caracas-Venezuela), asegura que irónicamente, el azúcar no es la principal causa de las caries, como afirman algunos estudios.

“Lo que provoca caries es el ácido, no el azúcar. Pero existe una relación entre el azúcar y el ácido. El azúcar hace que las bacterias en la boca produzcan el ácido que finalmente daña los dientes. Es decir, que cuanto más azúcar se consuma, más ácido estará presente  en la boca”, explica la Dra. Lanzuisi.

Lea también: AUDIO: Enfermedades odontológicas pueden corregirse con Medicina Evolutiva

Pero, ¿qué significa todo esto?, la especialista en Odontología, resalta que la caries dental es una de las enfermedades de origen infeccioso de mayor prevalencia en el hombre, y uno de los principales problemas de salud pública a escala mundial.

Destrucción de tejidos dentarios

“Se caracteriza por la destrucción de los tejidos duros dentarios. Además, está provocada por la acción de los ácidos producidos por las bacterias que integran la placa dental o biopelícula, que se forma dentro de la boca”, dice la especialista con enfoque en Medicina Funcional o Evolutiva.

A pesar que la etiología de la caries es multifactorial, señala la Dra. Lanzuisi, refiere que existe una íntima relación con la dieta. Dado que esta provee de azúcares y otros carbohidratos fermentables, los cuales son metabolizados en ácidos por las bacterias en la placa.

Foto Referencial

“Los azúcares y otros carbohidratos fermentables, después de ser hidrolizados por una enzima llamada amilasa, que se encuentra en la saliva, proveen de sustrato para las acciones de las bacterias orales, lo cual a su vez disminuye el pH de placa o biopelícula y de la saliva”, describe la Odontóloga.

En este sentido, explica la especialista con enfoque en Medicina Funcional o Evolutiva, que el bajo pH resultante, favorece el crecimiento de bacterias acidogénicas y acidúricas (acidófilas), las cuales detalla a continuación:

  • Bacterias acidogénicas: que producen ácidos.
  • Bacterias acidúricas (acidófilas): que tienen preferencia por medios ácidos.

La acción resultante es el comienzo de la desmineralización del diente, agrega la Dra. Lanzuisi.

Caries producto del azúcar y disbiosis

“La formación de cavidades cariosas comienza en forma de pequeñas áreas de desmineralización en el esmalte, pudiendo progresar a través de la dentina y llegar hasta la pulpa dental. De no realizarse terapias para remineralizar la lesión inicial, esta puede avanzar y convertirse en una cavitación”, alerta la especialista con enfoque en Medicina Funcional o Evolutiva.

Foto Referencial

Agrega, la Dra. Lanzuisi, que la caries dental es una disbiosis (desequilibrio) manifestado por un consumo alto de azucares, y también como una enfermedad influenciada por los estilos de vida, “por ejemplo: malos hábitos de higiene (falta de cepillado dental) y malos hábitos alimenticios (alimentación alta en azúcares)”.

Lea también: AUDIO: Betabloqueantes no pueden abandonarse en tiempos de covid-19

El control de la dieta rica en sacarosa, la frecuencia de cepillado y la clase social son predictores de experiencia de caries, señala la Dra. Lanzuisi, por lo que recomienda:

1. Reducir el consumo de azúcares.

2. Reducir el número de exposiciones u oportunidades de ingesta de azúcar y productos azucarados (momentos).

3. Evitar comer entre comidas y disminuir el consumo de alimentos pegajosos y viscosos.

Foto Referencial

4. Sustituir los azúcares refinados  por edulcorantes no cariogénicos, cuando sea necesario por el alto riesgo a caries dental, especialmente entre horas.

5. Las visitas al dentista al menos 2 veces al año, para evaluación de un análisis de riesgos y diagnóstico precoz individual.

7. Utilizar productos adecuados de higiene dental. Emplear pastas y enjuagues dentales fluorados. El cepillado de dientes con pasta fluorada debe hacerse desde que aparecen los primeros dientes (dientes de leche). Los padres deben estar atentos a la erupción de dientes, por ejemplo, los incisivos inferiores entre los 6 a 9 meses. A esa edad ya deberían empezar con el cepillado porque los bebés inician el proceso de alimentación sólida. La medida de pasta dentífrica para los menores de tres años no debe superar el tamaño de un grano de arroz. A partir de los tres años, la cantidad debe ser del tamaño de una arveja.

8. Sellado y remodelación del perfil del diente. Eliminación de los obstáculos a la higiene dental que puedan retener restos de alimentos.

9. Fomentar la prevención  y mejorar la educación en cuanto a salud  bucal en los hogares y centros educativos. Pediatras, educadores, padres de familia, médicos de cabecera y expertos en nutrición deben aumentar la atención a la salud dental.

10. La salud dental es básica para la salud general: física y psicológica.

Foto Referencial

¿Es recomendable eliminar el azúcar de la dieta diaria?

Según las recomendaciones nacionales e internacionales nuestra dieta puede tener hasta un 10% de sus calorías en forma de carbohidratos del azúcar, “pero la verdad nadie conoce eso y mucho menos lo cumple, pues, lamentablemente las dietas occidentales son ricas en azúcar, no solo azúcar de la que añadimos a nuestros alimentos, sino el azúcar que se usa también para dar sabor a muchos productos elaborados y que no es declarada en los empaques”, explica la Dra. Rodríguez, Nutricionista y Dietista, especialista en Nutrición Clínica, Endocrinología y Metabolismo

Afirma que una de las causas por las que ha aumentado la obesidad y diabetes, es el alto consumo de azúcar refinada, que “termina convirtiéndonos en adictos a los CHOs (básicamente azúcar). El principal combustible del cerebro (pero no el único) es la glucosa, este órgano utiliza aproximadamente el 20% de nuestra energía en forma de glucosa, por esa razón debemos consumir CHOs pero hay que saber seleccionarlos”, precisa la Dra. Rodríguez.

Lea también: AUDIO: Obesidad en gatos genera diabetes e hipotiroidismo

Además de esos problemas bastantes conocidos, describe la Nutricionista y Dietista, considera que debe decirse que el azúcar refinada, se asocia a otro problema como es la acidemia permanente en sangre, “que no es más que un constante pH en sangre por el orden de los 7,35 a 7,34 y que nuestro cuerpo puede manejar pero que sin embargo, está ligado a otras patologías como el cáncer”, alerta la Dra. Rodríguez.

Foto Referencial

Al tiempo que afirma que sí se puede eliminar el azúcar, pero no hay que ser radical, asegura la  especialista en Nutrición Clínica, que la moderación es la clave de todo proceso, por lo que recomienda:

  • Eliminar por completo el azúcar si la persona tiene resistencia a la insulina, hiperinsulinismo o diabetes mellitus
  • Eliminar el azúcar durante 15 días para disminuir la adicción y permitir que el paladar y las papilas gustativas vuelvan a ¨reconocer¨ los sabores dulces de forma natural sin añadido de azúcar refinada
  • Utilizar alimentos con alto poder dulzor para elaborar postres caseros como pueden ser la remolacha, plátano maduro, cambur, etcétera
  • Consumir al menos una porción de CHOs complejos con cada comida para evitar la ansiedad.
Foto Referencial

Por su parte, la Dra. Rosisella Puglisi, médico Nutricionista Clínico,afirma que “los Nutricionistas estamos tratando por todos los medios, que la persona deje el azúcar, porque cada vez son más las personas de 10 años de edad en adelante, que están presentando hiperinsulinismo, que después de 10 años se transforma en una diabetes tipo 2. Hay incremento de obesidad central y esteatosis hepática; por lo cual estamos empujando a usar estevia o fructosa para endulzar y que sea solo para cosas puntuales como el café, es decir, no más de 10 gramos al día”, acota la especialista en Nutrición.

Con información de www.controlatudiabetes.com.ar y www.abc.es

Comenta y se parte de nuestra comunidad