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Los cigarrillos electrónicos se han convertido en un recurso muy utilizado por quienes no quieren dejar de fumar, pero desean seguir haciéndolo de una manera “más saludable”. Sin embargo, aunque hasta el momento se consideraba que los cigarrillos electrónicos no tenían ningún impacto nocivo para la salud, se ha desmentido esto recientemente.

Las razones por las que se ha difundido el mito de que los cigarrillos electrónicos son más saludables es porque se cree que sus componentes son menos tóxicos, además, que se pueda reducir la cantidad de nicotina de manera opcional. Estos cigarrillos, según señala el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social de España, contienen líquidos con concentraciones de nicotina que pueden ser de 3, 6, 12 o 18 mg. No obstante, los consumidores de cigarrillos electrónicos pueden utilizar hasta 20 mg que es «el máximo legal permitido”, indica Sanidad.

Cigarrillos electrónicos generan dependencia

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Lo ideal es que estas concentraciones de nicotina disminuyan progresivamente. Pero, estamos hablando de una sustancia que genera dependencia y que, aunque no se consuma a través de un cigarrillo convencional, sigue siendo perjudicial. Según Sanidad «los vaporizadores, cigarrillos electrónicos, tabaco calentado y las pipas de agua también producen adicción y son perjudiciales para la salud. Los cigarrillos electrónicos pueden aumentar la dependencia”, explica en un informe.

Asimismo, añadirles determinados aromas a los cigarrillos electrónicos aumenta la dependencia, esto sucede, sobre todo, con la menta o chocolate.

Contienen ingredientes tóxicos

Otro de los aspectos de los cigarrillos electrónicos que ha hecho que Sanidad alerte a la población más joven de sus riesgos, es que contienen ingredientes tóxicos, algunos de estos componentes son el glicerol y el propilen glicol que «al ser consumidos oralmente son inocuos«, pero en el caso de los cigarrillos electrónicos estos ingredientes se inhalan y son dañinos.

Igualmente, para la elaboración de estos cigarrillos se suelen utilizar metales pesados como el hierro y titanio usados para colorar o gomas y humectantes para dar forma al producto. En estos casos, estos excipientes son igualmente tóxicos se sometan o no a la combustión.

Al parecer los cigarrillos electrónicos no tienen tantas diferencias con respecto a los convencionales. Por esta razón, es necesario concienciar de los peligros que implica consumirlos pues, lejos de lo que se pensaba, no son tan saludables como parecen.

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Con Información de: 20minutos.es

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