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Existen muchos tratamientos naturales que aportan a nuestra piel un efecto suave, tonificado y limpio, uno de ellos es el fango. Sus beneficios fueron descubiertos hace miles de años, su efecto exfoliante ayuda a la eliminación de los restos celulares y de las impurezas; hidrata y mejora la elasticidad gracias a su alto contenido en minerales como el silicio, el magnesio, el zinc y el cobre; además su efecto reafirmante y drenante favorece la circulación sanguínea. Igualmente, el barro también es regulador de la grasa y antiseborreico, es decir, que reduce el aumento de la secreción de las glándulas sebáceas de la piel.

Nayra Merino, dermatóloga en Dermamedicin Clínicas en España, señala que la fangoterapia es un tratamiento tópico que consiste en aplicar fango o arcilla con el fin de que aporte a nuestra piel los beneficios antes mencionados y otros problemas médicos como las varices o la celulitis. Asimismo, esta terapia puede se puede mezclar con diversas plantas y hierbas, como el romero o el meliloto.

La dermatóloga explica que “los fangos además de ser ricos en minerales, también lo son en algas microscópicas; de ríos y pantanos, ricos en azufre; o de zonas volcánicas, ricos en oligoelementos (minerales en pequeñas cantidades presentes en nuestro organismo como el hierro, el cobre, el solonio o el yodo). Respecto a las arcillas, la dermatóloga distingue varios tipos: verde, amarilla, rosada, negra, roja, verde, gris y blanca, “siendo la verde la de uso más frecuente para la piel”.

Fango o Arcilla

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Se debe diferenciar entre fango y arcilla, que son dos tipos de barros, pero mientras la arcilla se obtiene de la tierra, el fango se saca del fondo del mar o de manantiales, aclara Merino, quien añade que el fango tiene más minerales y, por tanto, más propiedades.

Los fangos adecuados, se venden húmedos para conservar sus propiedades. “Las arcillas se distribuyen tras un proceso de filtrado y secado, por lo que para poder aplicarlas se realiza una mezcla con aguas minerales o aceites esenciales”, detalla la experta. Tras plicar el producto en la piel, hay que esperar unos minutos para que se seque y realice su función, para después retirarlo con agua.

En cuanto a si la arcilla o el barro son buenos también para la cara, la dermatóloga contesta que sí: debemos emplear el barro a modo de mascarilla, muy útil en casos de acné. 

¿Se aconseja siempre la fangoterapia? 

La fangoterapia es beneficiosa para enfermedades como la psoriasis, “aunque está contraindicado cuando haya pústulas”, apunta Merino. Por otra parte, este tratamiento tópico también es aconsejable para pacientes con dermatitis seborreica “por su efecto seborregulador”.

El fango, capaz de limpiar la piel y eliminar las impurezas, es un remedio además recomendable para tratar el acné, aunque, en palabras de la dermatóloga, siempre después de realizar el tratamiento farmacológico adecuado.

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Con Información de: Cuidateplus.marca.com

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